La economía de la equidad : cuando el rendimiento se convierte en una feliz consecuencia

Audrey Saget, 9/02/2016

Si venís a ImFusio, seguramente nos oiréis hablar de la economía de la equidad o de Fair Economy cuando hablamos con nuestros amigos anglófonos.

Tal vez, os pediremos que nos preguntéis….

Y si nunca pasáis por aquí, a continuación, algunas aclaraciones por si ….

Como numerosas personas a raíz de la crisis económica que estalló en 2008, nos ha entristecido ver que nuestra sociedad no era capaz de tener en cuenta las cuestiones sociales, de hacer frente a la complejidad emergente, que había tantas dificultades para proyectarse hacia el futuro, siempre en búsqueda de más.

Más, más, más, más,…

Más riqueza, más modelos, más procedimientos, más proyectos. Un “más deprisa, más alto, más fuete” continuo sin cuestionarse sobre ¿cómo podemos mejorar lo existente?

Era el final de una era …
Era el fin de un modelo …
Ya era hora reinventamos.

Esta crisis ha revelado en ImFusio, las ganas de “hacer juntos”.

Para nosotros, la diferencia que juega ahí.

Así que hicimos el cambio hacia lo colaborativo y la inteligencia colectiva, en un momento en que muchos todavía nos decían: “¿Es formación? ¿Se trata de eventos?” Y nosotros respondíamos: “¡No, es mucho más duradero! ¡Queremos que los empleados encuentren las soluciones por ellos mismos para recuperar la prosperidad y transformar sus empresas! “.

Este cambio de paradigma fue la oportunidad para que las organizaciones, por fin, fueran más audaces, más creativas, para estar al servicio del progreso colectivo y no sólo al del rendimiento, para cambiar algunas cosas con lentitud prudente pero sostenible.

Ocho años más tarde, lo que une a los Imfusiens es siempre la voluntad de re-humanizar las organizaciones mediante la adopción de nuevas formas de trabajar juntos.

¿Pero PORQUÉ?

Porque pensamos que el rendimiento económico no debe ser una búsqueda frenética, sino una feliz consecuencia del desarrollo humano y organizacional.

Y esta convicción la suponemos en nuestros clientes, nuestros colaboradores y socios, y en el seno de nuestro equipo.

Creer en la economía equitativa, es dar sentido a la misión de cada uno dentro de una organización porque, en última instancia, el sueldo a fin de mes es importante, pero no es suficiente.

Creer en la economía equitativa, es asegurarse de que todo el mundo encuentra un interés individual y colectivo en la mejora del bien común.

Creer en la economía equitativa r, es estar convencido de que los modelos cortoplacistas ya no tienen voz y que es necesario (re?) aprender a “ver lejos, amplio, profundo, a pensar en el Hombre y asumir riesgos “, como decía Gastón Berger.

Creer en la economía equitativa, es tomar conciencia de que nuestro reto no es encontrar el crecimiento. El principal reto para nuestra sociedad es dirigirse hacia lo mejor:

  • Mejor trabajar juntos
  • Mejor vivir juntos
  • Mejor crecer juntos
  • Mejor innovar juntos
  • Mejor aprender juntos
  • Mejor actuar juntos

Creer en la economía de la equidad, incluso es “mantener una relación de confianza con la duda y lo desconocido para aumentar la sensación de libertad” [1].

Un nuevo mundo emerge, sus contornos aún no están claros, pero una cosa es cierta: no será mejor, será “simplemente equitativo”.


[1] Bertrand Piccard, Changer d’altitude