El trabajador social más menospreciado: El Ladrón. Lo sé porque me visitó el domingo.

Imagina que esta persona es un Ladrón.

El ladrón es el trabajador social más menospreciado de la sociedad dominicana y posiblemente del mundo completo.

En la madrugada del domingo 10 de abril de 2016, un trabajador social, al que ahora llamaremos Ladrón –con L mayúscula–, decidió auto-invitarse a las 4:31am a mi casa. Sé que fue a esa hora porque dejé a mi antigua computadora haciendo una copia de seguridad en la nube… y la nube me dijo que a las 4:31am subió el último archivo. Pero basta de tecnicismos. Vamos al grueso del asunto.

El Ladrón: trabajador social por excelencia

En mi país, cuando un Ladrón hace de las suyas todos se benefician. En ocasiones, como me pasó a mi, el beneficiario también puede ser la persona a la que visitó.

Cuando el Ladrón hace de las suyas, los herreros de benefician: Pues “a poner hierro” se ha dicho. En otras palabras, a reforzar los barrotes que dividen mi casa del exterior.

También se beneficia la ferretería: pues a cambiar llavines se ha dicho.

También se benefician las estaciones de gasolina: porque hay que llenar el tanque de gasolina del carro para poder andar sin preocupación a quedarse en medio de la calle.

Los hacedores de billeteras y carteras también se beneficiaron.

Hasta los bancos se benefician: porque, como me pasó a mi, tuve que pagar por el cambio de tarjeta de crédito.

Como se rompieron las sandalias con las que andaba, también se benefició la tienda de calzado.

Como me robaron la computadora, Apple se va beneficiar cuando compre la nueva PC.

Como me robaron el celular, la telefónica también se va beneficiar cuando le compre el nuevo aparato.

El mayor beneficiario

Pero sabes quien se benefició más: mi familia.

Esto es así porque mis padres y los padres de mi esposa nos visitaron, nos consolaron y hasta compartieron toda su tarde con nosotros. Comimos una rica y colorida paella subsidiada por mis padres, y la acompañamos de mi droga favorita –la coca-cola–. El padre de mi esposa se encargó de cambiar el llavín de la puerta principal y de asesorarnos en cuanto a qué hacer para evitar que el Ladrón nos vuelva a visitar. Y vaya… hasta un par de tenis nuevos terminé recibiendo de regalo–gracias mami–. La pasamos muy bien, todos juntos en familia.

En fin, le doy las gracias al sr. Ladrón por unir un poco más a nuestras dos familias.

Próximo paso

¡Ahora a pelear con la aseguradora!

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