No llores por mi, WhatsApp.

Amo a mi familia, a mis amigos y clientes. Pero no amo a WhatsApp.

Durante buen tiempo he pensado mucho sobre las cosas que me distraen de lograr mis objetivos. No soy de los que tiene muchas metas, porque no creo mucho en tenerlas. Más bien me enfoco en mejorar mis métodos de trabajo, crear sistemas que hacen del día algo placentero y reducir mi nivel de estrés tomando las cosas más despacio. De todo esto partió mi decisión de salir de WhatsApp.

El distractor por excelencia

Me di cuenta que uno de los distractores más grande en mi vida era Whatsapp. Este App, más que ayudarme, me «desayudaba». No se puede negar el gran poder atrayente de las bellas fotos familiares, los intrépidos memes de las amistades, los “importantes” debates grupales, la facilidad de comunicarme con los clientes y, sobre todo, los mensajes positivos de mis seres queridos. No obstante, ahora ya no siento esa inoportuna necesidad de verificar mi celular. Y todo por el simple hecho de borrar una pequeña aplicación de mi celular.

¿Qué sucedió después de que borré WhatsApp?

¡Ahora recibo llamadas!

Ahora puedo escuchar la voz de mis seres queridos.

Ahora puedo percibir la sutil sensación calurosa que evoca un «Hola» sincero o uno de los «te quiero more» de mi esposa, o un «¿No te llegaron los mensajes que te envié por WhatsApp?» de un cliente (más sobre esto a continuación).

¿Que hacer con los clientes?

Antes de salir de WhatsApp envíales un correo o un mensaje explicándoles que ya no estarás en WhatsApp. Dile que quieres mejorar tu concentración y desempeño. Recuérdales que tienes correo electrónico y que pueden llamarte cuando así lo deseen.

¿Borrar WhatsApp es para todos?

No. Cada quien con lo suyo :)


Facebook, muy pronto te tocará a ti 😈