‘Apps’ en el salpicadero: así controlarán tu coche los gigantes de la tecnología

A día de hoy, el mundo está habitado por más de 1.500 millones de dispositivos móviles que cuentan con Android como sistema operativo. El robot verde de Google supera, con creces, a los smartphones de Apple y, de hecho, solo 2 de cada 10 teléfonos vendidos el pasado año tenían iOS como sistema operativo. Sin embargo, los de Mountain View quieren más y ahora se lanzan a la conquista del mundo del motor: Google pretende situar a Android como el sistema operativo por excelencia de los coches.

Una de las novedades que la compañía presentará en el Google I/O de 2017, su evento para desarrolladores, será una nueva versión de su software para vehículos. Se trata de un Android para coches que albergará aplicaciones como Google Maps o Spotify y que, además, permitirá interactuar con el propio automóvil para controlar la temperatura o cambiar la posición de los asientos.

Además, este nuevo sistema operativo para coches tendrá incorporado Google Assistant, el asistente virtual de la compañía, que permitirá hacer búsquedas de contactos telefónicos o direcciones solo con pedirlo de viva voz.

Así, más allá de los avances de Google y de gigantes de la talla de Tesla en lo que a coches sin conductor se refiere, la próxima presentación de los de Mountain View parece indicar que la otra gran apuesta de las tecnológicas pasa por dar el salto de los dispositivos móviles a los vehículos conectados.

No obstante, no se trata de algo exactamente novedoso. De hecho, uno de los coches vendidos por General Motors a finales de la década de los 80 ya contaba con una pantalla táctil desde la que se podía controlar la radio o el aire acondicionado y que hacía las veces de ordenador de a bordo. Por su parte, Microsoft lanzó a mediados de los años 90 Windows CE, una versión de su sistema operativo que se adaptaba con facilidad a dispositivos como los primitivos teléfonos inteligentes o los GPS de aquella época. Así, los de Bill Gates también se colaron por aquel entonces en los coches.

Incluso Google ha hecho ya alguna incursión en el mundo de las cuatro ruedas de la mano de su Android Auto, un sistema operativo para aquellos coches equipados con ordenador de a bordo. Coches de fabricantes como Citroën, Cadillac o Chevrolet son compatibles con este ‘software’ compuesto por un sistema de navegación, conexión con el teléfono móvil y un buen puñado de apps útiles durante la conducción.

Una de las diferencias de la nueva versión que trae Google es que el sistema operativo no solo dará la posibilidad de usar aplicaciones mientras conducimos, sino que lo hará sin necesidad de estar conectado a un teléfono inteligente y añadiendo acceso a imágenes de satélite y mapas en tres dimensiones. Además, aparecerá de serie en coches como el Audi Q8 o el Volvo V90, con los que Google hará la demostración de su nuevo sistema operativo para vehículos.

Así, podrían cumplirse las predicciones realizadas por los analistas de IHS Markit: vaticinan que en 2020 habrá más de 100 millones de coches que incluyan software de Google. Pero la compañía no está sola. El mismo informe señala que algo más de 90 millones de vehículos tendrán para entonces Apple CarPlay, la herramienta para coches de los de Cupertino.

En definitiva, y mientras los dos gigantes de la tecnología amplían el tamaño de su particular campo de batalla, los coches cambiarán ligeramente y los conductores serán los grandes beneficiados. Un vehículo dejará de ser simplemente un medio de transporte para convertirse, además, en hardware controlado (al menos, en parte) por un sistema operativo.

¿Ajeno o propio?

Mientras la mayoría de los fabricantes optarán por alimentar sus dispositivos con el sistema operativo creado por alguna de las grandes compañías tecnológicas (como hacen ya Audi y Volvo de la mano de Google), otros preferirán diferenciarse.

En lugar de recurrir al software de un tercero, compañías como Toyota prefieren desarrollar su propio sistema multimedia (Toyota Touch 2, en este caso) y seguir manteniendo el control, en cierto sentido, de todo lo que atañe a sus vehículos. Además, parece que no habrá un punto intermedio para los fabricantes: si bien las compañías pueden añadir una capa de personalización sobre Android en el caso de los teléfonos móviles, Google ya dejó claro que no sucederá tal cosa en el caso de Android Auto. Así, la industria del automóvil tendrá que decantarse por los sistemas operativos de los gigantes o, simplemente, por desarrollar uno propio.

Sea como sea, incluso estos últimos fabricantes deberán abrir sus sistemas operativos a los desarrolladores, para que sean estos los que creen las aplicaciones que hagan más atractivo el software. Es precisamente lo que hace Google con su Android Auto. No en vano, la posibilidad de que los desarrolladores adecúen sus herramientas al sistema operativo de un coche es la que hace que la industria del coche conectado crezca sin parar. Según la consultora Allied Market Research, su cuota de mercado crece anualmente en torno a un 33 % y se espera que en 2020 tenga un valor muy superior a los 100.000 millones de euros. Todo, gracias a las posibilidades que ofrecerán las propias apps.

No obstante, habrá unos límites. De hecho, tal y como explican los propios directivos de Google respecto a la reciente versión de su sistema operativo para coches, el software no incluirá nunca herramientas que puedan ser peligrosas para la conducción. Así, YouTube no será una opción en el salpicadero de los vehículos conectados. De esta forma, los fabricantes deberán abrir sus API a los desarrolladores, pero vigilando de cerca para que las herramientas creadas no supongan un entretenimiento que distraiga al conductor.

Tiendas de aplicaciones (las de Google y Apple, probablemente), mapas, asistentes virtuales y otras muchas características que hasta ahora eran exclusivas del mundo de los dispositivos móviles están cada día más cerca de los coches. Las flotas corporativas de un futuro no muy lejano estarán compuestas por coches conectados y el desarrollo de una aplicación propia podría resultar de utilidad para mejorar ciertos procesos.

El equipo de NTS.

Imagen de Android Auto.