Derribando un mito laboral: los mayores no se llevan peor con la tecnología

Se trata de uno de los estereotipos más extendidos dentro y fuera del mundo de la empresa. Cualquier persona que supere cierta edad parece estar, directamente, en el grupo de aquellos a los que la tecnología no se les da nada bien. Por el contrario, cualquier joven (los que suelen incluirse en la etiqueta de ‘millennials’) debe tener, casi de forma innata, talento a la hora de manejarse ante un ordenador o con un dispositivo móvil en sus manos. Hasta aquí el mito. La realidad, más tozuda, se resiste a tales generalizaciones.

Al menos esa es la conclusión de un reciente estudio publicado por Dropbox, que ha encuestado a más de 4.000 empleados de la industria tecnológica de Reino Unido, Países Bajos, Alemania, Francia y Australia. Solo el 13 % de los mayores de 55 años afirma haber tenido problemas a la hora de trabajar con varios dispositivos y, sin embargo, un 37 % de los empleados de entre 18 y 34 años reconocen lo propio.

Así queda derribada una leyenda que los propios jóvenes tienen más que asumida. De hecho, la propia investigación desvela que un 59 % de los encuestados de entre 18 y 34 años dan por hecho que sus compañeros de más edad serán más lentos a la hora de adoptar una nueva tecnología.

Como evidentemente no es así, los responsables tecnológicos de las empresas pueden respirar tranquilos a la hora de planificar la adopción de una nueva tecnología, ya que los empleados más mayores no serán un obstáculo para adaptarse a los nuevos tiempos (o, al menos, no lo harán peor que sus compañeros más jóvenes).

Quizá más bien al contrario. Según las averiguaciones de Dropbox, los empleados mayores llegan a desplegar más armas tecnológicas que los jóvenes cuando se trata de llevar a cabo sus funciones: mientras la media de herramientas tecnológicas usadas por los encuestados está en 4,7 a la semana, el grupo de empleados por encima de los 55 años utiliza 4,9 de media semanal.

La realidad

Aunque los datos contradigan la creencia, lo cierto es que el estereotipo está muy arraigado en el entorno corporativo. Sobre todo en las propias compañías tecnológicas, cuyos responsables no parecen estar dispuestos a abrir la mente ante la posibilidad de que jóvenes y mayores sean igual de hábiles (o de torpes) a la hora de aprender a manejar una nueva herramienta. Muestra de ello son las palabras que Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, pronunció hace casi una década: “Los jóvenes son más inteligentes”.

Esta idea del por entonces jovencísimo padre de la red social sigue siendo la norma a día de hoy en la filosofía las tecnológicas. Según un estudio de la firma PayScale, la edad media de los empleados de estas empresas no alcanza en ningún caso los 40 años. De hecho, en la amplia mayoría de ellas ni siquiera se llega a los 35 años: apuestan por contratar a jóvenes que, supuestamente, son más creativos y comprenden mejor la tecnología.

Los empleados de firmas como LinkedIn o la propia Facebook tienen una media de edad de tan solo 29 años, siendo estos los dos casos más extremos entre los gigantes de internet. No obstante, el resto de multinacionales no confía mucho más en los candidatos de cierta edad: la media en Google y Amazon es de 30 años, mientras que en el caso de Apple alcanza solo los 31.

En la misma línea, empresas como Microsoft, eBay, Samsung o Intel apenas si superan la treintena, mientras que la compañía con un promedio mayor es HP, con 38 años.

Pero no solo de grandes tecnológicas vive la discriminación por edad. Otro sector en el que el estereotipo de la torpeza digital de los mayores está aparentemente arraigado es en el de las ‘startups’. Si en España la edad media de la población activa alcanza ya los 40 años, hay quienes señalan que encontrar trabajo en un proyecto emprendedor con 45 años es sencillamente imposible.

De hecho, a pesar de que la mayoría de emprendedores españoles tiene entre los 35 y los 44 años, cada vez más sus empleados se alejan de esa edad. No en vano, la mayoría de las ofertas van dirigidas a “graduados recientemente”, en gran parte a causa del escepticismo sobre la capacidad de los mayores para adaptarse a la cultura de una ‘startup’.

No obstante, lo cierto es que la brecha generacional puede observarse en todo tipo de empresas. Otro estudio de PayScale analiza los perfiles de los empleados de las compañías más valoradas del mundo según la lista Forbes y, una vez más, la edad media no es precisamente elevada: mientras empresas como General Electric o Ford cuentan con una plantilla de 38 años, otras como McDonald’s, Starbucks, Nike o Disney apenas rondan la treintena.

La paradoja empresarial está servida. Mientras los responsables de las principales compañías, tecnológicas o no, parecen apostar por políticas para atraer el talento joven, los datos parecen indicar que no sería tan descabellado confiar en empleados más mayores. Al fin y al cabo, según el estudio de Dropbox, su torpeza tecnológica es tan solo un mito que las empresas aún deben derribar.

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