El próximo iPhone de tu empresa se desbloqueará con reconocimiento facial

Coincidiendo con el décimo aniversario del primer iPhone, Apple podría presentar una nueva versión de su buque insignia cuando acabe el verano que logre sorprender a todo el mundo y vuelva a convertirse en ese producto revolucionario que fue un día. Es posible el iPhone 8 traiga consigo tanto un diseño renovado como herramientas nunca antes vistas en el smartphone de los de Cupertino.

Uno de los últimos rumores en torno a la cercana presentación del próximo iPhone apunta a la biometría como principal novedad del teléfono inteligente de Apple. En principio, tampoco es nada revolucionario, ya que el iPhone incluye un sensor de huellas dactilares desde el año 2013, cuando la compañía lanzó el iPhone 5S. Sin embargo, las cosas cambiarían mucho en el nuevo dispositivo, que dejaría de fijarse en nuestros dedos para convertir nuestras caras en su principal medida de seguridad.

Según publica Bloomberg, Apple estaría diseñando un sistema de seguridad que permitiría a los futuros propietarios de las siguientes versiones del iPhone desbloquear su teléfono, realizar pagos e incluso abrir determinadas apps con la información biométrica de su rostro. Todo, gracias a un sensor que aún estaría siendo desarrollado por los de Cupertino.

¿Será seguro?

En un principio, las principales bazas de este nuevo sistema de seguridad diseñado por Apple serían su velocidad (reconocería una cara en cuestión de milisegundos, para que el proceso de abrir una app o desbloquear el propio terminal no se convierta en algo tedioso) y su precisión. El sensor podría reconocer el rostro del propietario del iPhone incluso cuando el teléfono esté en horizontal sobre una mesa.

No obstante, su principal reto será el de la seguridad. Teniendo en cuenta la gran cantidad de datos confidenciales a los que se podría acceder desde el iPhone de una flota corporativa (correos, información sobre clientes, acceso a credenciales bancarias de la compañía, calendarios de reuniones o agendas de contactos, entre otros), cualquier vulnerabilidad en este nuevo sistema biométrico podría resultar fatal.

Pero la nueva apuesta de Apple no es un sensor sin más. De hecho, mientras los expertos en ciberseguridad han logrado engañar a ciertos sistemas de reconocimiento de iris hasta en un 80 % de ocasiones a partir de una base de datos compuesta por imágenes de muchos y muy distintos ojos, los de Cupertino habrían desarrollado un sensor 3D que sería capaz de reconocer distintos rasgos faciales en un campo tridimensional. De esta forma, Apple evitaría cualquier posibilidad de que una simple fotografía de una cara sirviera para desbloquear los iPhone del futuro.

Además, y para añadir aún más seguridad, el propio sensor 3D tendría capacidad de escanear los iris. De esta forma, se produciría una suerte de doble verificación antes de desbloquear el iPhone o de confirmar un pago: tanto los rasgos faciales como esa huella única que es el ojo humano serían identificados en tres dimensiones.

No obstante, el reto al que se enfrenta Apple es considerable: si el reconocimiento de iris ya ha demostrado no ser del todo fiable y el detector de huellas puede ser engañado en solo cinco minutos, la revolución en materia de biometría y seguridad podría llegar con el sensor 3D de los de Cupertino. Ahora bien, hallar la vulnerabilidad que dé al traste con la fiabilidad del iPhone se convertirá en todo un desafío para los ciberdelincuentes y los expertos en ciberseguridad.

¿Qué aportará?

No serán pocas las compañías que podrían verse beneficiadas de este nuevo sistema de seguridad del iPhone. Si Apple puede revolucionar el uso de su teléfono inteligente por medio del control ocular, el sensor 3D podría llevar la seguridad corporativa a un nuevo nivel.

Los posibles usos son fáciles de plantear. Por una parte, cada iPhone corporativo respondería única y exclusivamente a los rasgos faciales del empleado al que se le asigna el terminal en cuestión. Así, se podrían evitar usos personales del círculo cercano del trabajador y, claro está, sería menos atractivo robar uno de estos teléfonos de empresa.

Además, la facilidad de confirmar pagos a través del sensor 3D también aportaría una mayor seguridad. Pero aún hay más. Este futuro iPhone con reconocimiento facial podría plantear nuevas posibilidades a las empresas: las aplicaciones móviles corporativas podrían responder única y exclusivamente a los rasgos de los empleados autorizados.

De esta forma, no solo se blindarían los datos corporativos almacenados en las distintas aplicaciones de gestión de la empresa, sino que también se evitaría la posibilidad de que algún malintencionado tenga al alcance de su mano el sabotaje desde dicha app: sin los rasgos faciales y los iris del usuario habitual del iPhone, el acceso a la aplicación corporativa será imposible.

En cuanto a las comprensibles dudas que generan las posibles vulnerabilidades de este y otros sistemas biométricos, lo cierto es que investigadores de todo el mundo trabajan en el desarrollo de métodos con los que evitar el fraude y el engaño en el reconocimiento de huellas o iris.

Sin ir más lejos, en la Universidad Carlos III de Madrid, el Grupo Universitario de Tecnologías de Identificación (GUTI) lleva más de un lustro trabajando para que los sistemas biométricos sean precisos, fiables y capaces de detectar cualquier intento de engaño. “Lo que tratamos de conseguir es la detección de esos intentos para que luego el sistema pueda actuar en consecuencia”, explica el responsable del GUTI de la UC3M, Raúl Sánchez Reíllo.

Así, el uso de lentillas de colores para engañar a un sistema de reconocimiento ocular o una copia de una huella dactilar para superar la barrera que representan sensores como el propio Touch ID de Apple sería detectado por software como el desarrollado por el grupo de investigación español, de forma que el sistema se bloquearía.

En cualquier caso, el iPhone del décimo aniversario podrá traer consigo un nuevo diseño con materiales distintos a los habituales, inteligencia artificial para automatizar ciertas tareas e incluso una pantalla mejor. Pero probablemente la revolución estará en identificar la cara de sus usuarios gracias a un sensor 3D.

El equipo de NTS.

Imágenes de Pixabay y Sheila Scarborough.