En la oficina o conduciendo un camión: así quiere cambiar el trabajo Leap Motion

Nació a partir de un concepto desarrollado en el lejano 2008 que dos años más tarde tomó forma de empresa y se hizo realidad en 2012: el sensor lanzado entonces por la compañía estadounidense Leap Motion trajo un pedacito de las películas de ciencia ficción a nuestros escritorios. Permitiendo controlar la pantalla con simples movimientos de nuestras manos, el dispositivo amenazaba la supervivencia de los ya tradicionales ratón y teclado.

Sin embargo, ese sensor de solo 70 dólares (unos 60 euros al cambio actual) que hacen sentir a cualquiera como si fuera Tom Cruise en Minority Report no es muy útil a la hora de la verdad. Un gadget para impresionar a los demás, simplemente.

Pero un lustro después de la llegada al mundo del sensor, Leap Motion tiene nuevos planes de futuro con los que pretende revolucionar la gestión de no pocos procesos a partir del control de movimiento de nuestras manos y de una interfaz novedosa: la realidad virtual.

De hecho, la apuesta de la compañía es tan ambiciosa que, tal y como informan desde The Wall Street Journal, Leap Motion ha recaudado 50 millones de dólares (algo menos de 45 millones de euros) en una reciente ronda de financiación. En total, la compañía ha conseguido cerca de 100 millones de dólares a lo largo de su historia (algo más de 82 millones de euros al cambio actual), la mayoría de ellos en esta última ronda.

¿Para qué?

A partir de ahí, cabe plantearse qué utilidad podría tener un software como el de Leap Motion aplicado a la realidad virtual e incluso aumentada. Al fin y al cabo, si su sensor para monitorizar el movimiento de las manos en un escritorio no ha sido precisamente un producto revolucionario, ¿por qué habría de serlo con unas gafas de realidad virtual?

“La financiación permite a Leap Motion impulsar su expansión global […] y ampliar su alcance en nuevas aplicaciones comerciales y empresariales, incluyendo la educación, la asistencia sanitaria y la simulación para la formación industrial”, explican desde el blog de la compañía para anunciar esta exitosa y reciente ronda.

Combinando la monitorización del movimiento de manos con la realidad virtual o aumentada, las posibilidades parecen infinitas. Sin ir más lejos, Leap Motion podría revolucionar ambas tecnologías en sus aspectos más básicos: mientras a día de hoy la mayoría de gafas de realidad virtual van unidas a unos mandos que captan nuestras acciones, el control de movimientos de Leap Motion haría las experiencias virtuales más reales.

Así, el primer proceso que podría cambiar radicalmente con la combinación de estas dos tecnologías es el que esté ligado al aprendizaje. Tal y como explican desde Leap Motion, la educación es uno de sus objetivos: médicos, ingenieros o cualquier otro profesional cuyo trabajo tenga un alto componente visual podría practicar meticulosamente, ya que los movimientos de sus propias manos se verían reflejados en la realidad virtual con exactitud.

Más allá del aprendizaje, otros escenarios más cercanos a los procesos de las compañías pueden cambiar. Los propios escritorios podrían vivir una transformación: sin necesidad de equipos grandes, pantallas fijas ni otros periféricos, unas gafas de realidad virtual y la tecnología de Leap Motion podrían abrir la puerta a una nueva forma de trabajar.

En este supuesto, la situación sería aún más parecida a la de Tom Cruise en Minority Report: cualquier empleado podría acceder a iconos, contactos y herramientas que en realidad no están de forma física ante ellos. Simplemente, interactuaría con esos elementos a través de un movimiento de manos guiado por lo que puede ver a través de sus gafas.

De hecho, esto abriría la posibilidad de prescindir de un ordenador de sobremesa y, lo que es más, cualquier empleado podría trabajar esté donde esté siempre que lleve sus gafas consigo. Su software pondría ante sus ojos innumerables opciones y sus manos seleccionarían la tarea. Así, en un tiempo, las compañías podrían ahorrar costes fijos y, además, disfrutar de una mayor flexibilidad por parte de sus trabajadores.

Y no todos los lugares de trabajo se reducen a las clásicas oficinas, claro. La monitorización del movimiento de las manos de un trabajador también puede ser útil al volante: toda una flota corporativa equipada con este tipo de tecnología aún en desarrollo podría facilitar la conducción de los vehículos de la empresa. Por poner solo un caso de uso, los conductores de una compañía podrían controlar los sistemas de navegación del vehículo con simples movimientos de manos, sin buscar un botón concreto.

Además, se podría ganar aún más seguridad si, con unas gafas de realidad aumentada, los conductores corporativos pudieran ver tanto la carretera como ciertos iconos con los que controlar esos sistemas de navegación. Un movimiento de mano hacia ese icono y todo sería mucho más fácil, ya que no habría que desviar la mirada de la carretera.

Por si fuera poco, esta combinación de tecnologías al volante aceleraría no pocos procesos. No en vano, la posibilidad de tener en unas gafas de realidad aumentada (o quizás en el parabrisas delantero) indicaciones sobre el camino a seguir podría evitar cualquier retraso debido a una confusión en carretera. Ni accidentes ni conductores perdidos.

En definitiva, ya sea enseñando a los futuros empleados o facilitando los procesos que llevan a cabo los trabajadores que están frente a un escritorio o ante el volante, lo cierto es que el control de los movimientos de las manos puede ser una herramienta realmente útil en el ámbito corporativo. Aún se trata solo de ciencia ficción, pero esa ronda millonaria levantada por Leap Motion acerca algo más ese probable futuro en el que un simple gesto nos sirva para hacer nuestro trabajo.

El equipo de NTS.