¿Son los ‘chatbots’ la siguiente evolución de interfaz de los sistemas operativos? Bienvenidos ChatOSs

La tecnología avanza a una velocidad fascinante y por primera vez en la última década, los sistemas operativos tradicionales, tal y como hoy los conocemos, podrían estar en peligro de extinción. Si Google ya amenazaba su existencia con sus Chromebook, esos asequibles ordenadores portátiles que cuentan con el sistema operativo propio de Google y aplicaciones basadas en el navegador Chrome, las mejoras en el procesamiento del lenguaje natural, y en los sistemas de inteligencia artificial, comienzan a habilitar que los ya populares chatbots puedan suponer una importante evolución tecnológica para la familia de Windows y compañía.

Los bots y la inteligencia artificial prometen mucho más que ayuda a través de la Red para aquellos clientes que quieran ponerse en contacto con una compañía o incluso llegar a comprar sus productos sin importar la fecha o la hora y sin la presencia de un empleado. De hecho, ya hay voces que señalan que los chatbots podrían llegar a conformar los próximos sistemas operativos. Más allá del impulso del que goza esta tecnología a día de hoy gracias a su desarrollo para múltiples funciones (que llega ya incluso a la atención al cliente en el mundo financiero), los chatbots podrían convertirse en los aliados perfectos del trabajo colaborativo llegando a lo más profundo de los dispositivos.

Chatear con el propio sistema operativo para que este sea el que realice determinadas acciones haría de cualquier dispositivo una herramienta mucho más interactiva y, por lo tanto, permitiría aumentar la productividad de los empleados. No en vano, al igual que los bots ya han modificado la dinámica del trabajo en equipo a través de plataformas como Slack, también podrían cambiar la forma de interactuar con un sistema operativo. Chatear con el software que gestiona el dispositivo permitiría combinar sus distintas funcionalidades dentro del marco de una conversación, sin necesidad de abrir distintas aplicaciones.

Así, la situación sería similar a la de trabajar en una web o app interactiva: con un cliente de correo integrado en el propio sistema operativo y convertido en chatbot, por ejemplo, los usuarios podrían recibir notificaciones y realizar acciones como responder o leer un email sin tener que abrir la herramienta concreta. Todo, desde el sistema operativo más interactivo posible gracias a la inteligencia artificial.

De esta forma, podríamos no necesitar interfaces gráficas en las distintas aplicaciones instaladas en un sistema operativo, sino que simplemente le daríamos órdenes. Esto, a su vez, plantea un gran reto: crear software a medida para cada corporación en base a sus principales necesidades, con un bot capaz de llevar a cabo todas las acciones que vayan a requerir en el futuro los empleados para dar buena cuenta de los distintos procesos corporativos y las peticiones de los clientes.

No obstante, ese no es el reto primordial de aquellos que apuesten por la inteligencia artificial para sustituir a los clásicos sistemas operativos, sino que lo es la forma de dar las órdenes al propio bot. No en vano, ya en la década de los 80, MS-DOS planteaba un sistema similar: una suerte de precario chat en forma de pantalla negra permitía al usuario interactuar con el equipo a partir de una serie de comandos con los que los ordenadores de hace más de tres décadas realizaban acciones.

Así, volver a darle órdenes a un ordenador con comandos supondría, básicamente, un regreso al pasado y, posiblemente, el sistema no gozaría de mucho éxito. Sin embargo, si el planteamiento de aquellos que apuesten por el aún futurista ChatOS pasa por minimizar la interacción del usuario con el bot a una simple conversación hablada, las probabilidades de revolucionar el panorama son mayores.

Al fin y al cabo, es lo que plantean ya asistentes virtuales como Alexa, de Amazon, o Cortana, de Microsoft: una inteligencia artificial que da vida a un dispositivo (ya sea este un altavoz o un ordenador) a la que se le puede pedir información o dar órdenes simplemente con la voz. Ese es, sin duda, el comienzo de una peculiar evolución de los sistemas operativos, que podrían cambiar totalmente gracias a esa combinación de inteligencia artificial y comandos por voz.

Un cambio inevitable

Ya sea como sistema operativo o no, lo cierto es que el aterrizaje de la inteligencia artificial en los procesos productivos de una empresa parece inevitable. Según un informe de Gartner, dentro de 3 años el 85% de las relaciones entre clientes y empresas se producirán sin la intervención de empleados humanos.

Teniendo en cuenta este dato, y el hecho de que en 2016 el uso de aplicaciones de mensajería en smartphones creció un 394%, NTS ha realizado un informe en base a las predicciones de CIOs y líderes de opinión del sector para determinar las ventajas del uso de la inteligencia artificial en los principales procesos corporativos y, además, definir cómo deberían conformarse las interfaces de los chatbots que, en un futuro no muy lejano, ayudarán a las compañías e incluso podrían conformar sus sistemas operativos.

El equipo de NTS.

Imágenes de Tony Webster y Amazon.

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