Memoria ‘flash’: un chute de eficiencia que no acaba de llegar a las empresas

El mundo del almacenamiento vive una pequeña revolución de la que, por ahora, el sector empresarial está participando con alguna que otra dificultad. Se trata de la que cabalga a lomos de la tecnología ‘flash’.

En pleno siglo XXI, cuando el tratamiento de los datos y su análisis resulta fundamental y la nube parece ser la solución a todos los problemas, las compañías ya no solo piden más capacidad a la hora de guardar su información; también esperan que sus ‘data centers’ o las soluciones a las que recurren ofrezcan un mejor rendimiento y práctica inmediatez a la hora de recuperar dichos datos. Precisamente, esas son las principales ventajas del almacenamiento ‘flash’.

No obstante, un reciente estudio realizado por la consultora Opinion Matters en Reino Unido, Francia y Alemania desvela que a las empresas aún les cuesta trabajo apostar por esta tecnología. De hecho, tras entrevistar a 3.000 directores tecnológicos de otras tantas compañías, las principales conclusiones fueron dos: los CIO son conscientes de que sus corporaciones podrían beneficiarse de las bondades del almacenamiento ‘flash’, pero, por otra parte, hay una barrera de entrada que aún se resiste a ser derribada.

Según el mismo informe, la principal razón por la que esta tecnología aún no ha entrado con suficiente fuerza en el mercado corporativo es su precio. En concreto, el 40 % de los CIO entrevistados consideran que el almacenamiento ‘flash’ supone a día de hoy una inversión excesivamente costosa.

Este escenario tiene visos no solo de cambiar, sino de darse la vuelta en los próximos años. Según las conclusiones de la investigación, muchas empresas están a punto de abrazar esta tecnología de almacenamiento, entre otras cosas porque su temido coste tiende a reducirse. Tanto es así que, según la consultora IDC, el sector ingresó cerca de 4.000 millones de dólares (cerca de 3.600 millones de euros) en el último trimestre del pasado año. Además, hay compañías que ya se atreven a vaticinar que en 2020 todo el almacenamiento en el ámbito corporativo estará basado en la tecnología ‘flash’.

El propio estudio de Opinion Matters arroja algo de luz sobre esta singular diferencia entre los datos o previsiones del mercado (optimistas y halagüeños) y la percepción algo más conservadora de la mayoría de los CIO: uno de cada cinco encuestados admiten que si consideran demasiado elevada la inversión para embarcarse en la adopción del almacenamiento ‘flash’ es porque carecen del conocimiento suficiente sobre las ventajas que ello conlleva.

Agilidad y eficiencia

Está presente en casi todos los ‘smartphones’, es la base de los ya clásicos ‘pendrive’ e incluso algunos ordenadores, como los de Apple, cuentan con la tecnología ‘flash’ para acercar sus ventajas a los usuarios de a pie.

Las diferencias entre este tipo de almacenamiento y otros más clásicos — como los discos duros — se podrían resumir en dos. Por una parte, el uso de ‘flash’ permite leer y escribir en distintos puntos de la memoria de forma simultánea, lo que permite incrementar la velocidad de cada acción y, con ello, su eficiencia. Por otro lado, mientras los discos duros de los ordenadores cuentan con piezas mecánicas, la tecnología ‘flash’ se basa en microchips, como cualquier dispositivo electrónico. Esta diferencia hace que este sistema de almacenamiento ocupe menos, sea más silencioso y, además, consuma menos energía.

Otra ventaja del almacenamiento ‘flash’ reside en el carácter no volátil de este tipo de memoria, a diferencia de los formatos DIMM o SIMM que utilizan, por ejemplo, los módulos de RAM. La diferencia es que, en el caso del ‘flash’, cuando la unidad deja de recibir alimentación, los datos siguen almacenados hasta que se recupera la energía.

Pero, por encima de todo esto, el verdadero punto fuerte del almacenamiento ‘flash’ es su asombrosa velocidad de respuesta. Lo que tarda esta memoria en reaccionar a las órdenes de lectura o escritura suele medirse en menos de un milisegundo (o incluso nanosegundos), mientras que con métodos de almacenamiento mecánicos como los discos duros este tiempo está entre uno y treinta milisegundos.

Así, el almacenamiento ‘flash’ aporta agilidad y eficacia a la hora de operar, algo imprescindible cuando las empresas necesitan operar en tiempo real en un ecosistema repleto de dispositivos móviles y datos en la nube. Tanto es así que se estima que los dispositivos de almacenamiento de datos destinados al ámbito corporativo pueden llegar a tener un rendimiento 20 veces superior gracias al uso de la tecnología ‘flash’.

Mientras el coste siga siendo el principal obstáculo que frene a los CIO a la hora de apostar por este tipo de almacenamiento, lo más frecuente será ver combinaciones de este método con otros más tradicionales. Ya existen soluciones que combinan una primera línea de acceso a los datos a través de memorias ‘flash’, que permiten solicitar mucha información en poco tiempo, con una segunda capa compuesta por discos tradicionales.

No obstante, lo lógico es que el coste de esta tecnología siga reduciéndose hasta ser accesible para todas las corporaciones, incluso las que dudan aún de sus ventajas. De hecho, a día de hoy ya es posible contratar soluciones de almacenamiento ‘flash’ que ofrecen cerca de un giga y medio por cada euro invertido.

Se acerca la hora de apostar por la agilidad, la eficacia, el silencio y el bajo coste energético del ‘flash’, ese viejo conocido que está en los bolsillos de millones de usuarios pero se resiste a entrar en las empresas.

— — — — — — — — — -

Las imágenes de este artículo son propiedad, por orden de aparición, de Wikimedia Commons (y 2) y Markus Ritzmann