Portátiles y wifi en el avión: la productividad sube a los cielos

Es algo imprescindible para numerosos procesos corporativos y, por si fuera poco, es el escenario del inicio de las vacaciones para muchos. Los viajes en avión (por ocio o por trabajo) son para algunos tan frecuentes como los trayectos en taxi y, de hecho, solo en el aeropuerto de Barajas se operan a diario más de 1.300 vuelos de media en verano. Sin embargo, en pleno siglo XXI aún tienen un pequeño inconveniente: disfrutar de una conexión a internet a bordo no es lo más habitual.

Sin embargo, parece que esta situación está a punto de cambiar radicalmente. Según un reciente informe de Juniper Research, el número de aviones comerciales que ofrecerán conexión wifi en 2022 superará los 14.000. Más allá del dato en sí, destaca su comparación sobre el total e incluso con el panorama actual: en un lustro, más de la mitad de la flota mundial dispondrá de conexión a internet, mientras que a día de hoy se estima que apenas más de 5.000 aviones ofrecen este servicio.

De hecho, la lista de operadoras que ofrecen a sus clientes conexión wifi de forma gratuita durante los vuelos es sorprendentemente limitada: tan solo son 8 las compañías aéreas que disponen del servicio en todo el mundo. Mientras tanto, apenas llegan a la treintena las compañías que dan la posibilidad de conectarse previo pago.

Aunque sean los principales perjudicados, aquellos pasajeros que viajan por cuestiones de trabajo no son los únicos. Si bien es cierto que la duración de un vuelo puede ser demasiada como para que un empleado permanezca desconectado (y, además, sería un tiempo que bien podría aprovecharse llevando a cabo otros procesos de negocio), aquellos que se marchan de vacaciones también pueden echar en falta la conexión a internet: no ya porque la Red les ofrezca entretenimiento, sino porque incluso cuando nos dirigimos a un destino placentero de descanso estival seguimos llevando el móvil en el bolsillo y el 2 en 1 en la mochila para poder revisar el correo electrónico y hacer algunas gestiones relacionadas con el trabajo en cualquier parte.

De hecho, según los responsables del estudio de la consultora, es la tendencia BYOD la que empujará durante los próximos cinco años a que las compañías aéreas apuesten de forma definitiva por la instalación de antenas y el desarrollo de sistemas de conectividad en el interior de sus aviones.

¿Por qué no dan el paso?

No obstante, lo cierto es que las compañías aéreas no lo tienen precisamente fácil a la hora de ofrecer conexión wifi a los pasajeros de sus aeronaves. Sin ir más lejos, la española Vueling lleva años detrás de lograrlo: pretendían hacerlo en 2015 y, dos años después, su proyecto sigue esperando la aprobación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).

Iberia, por su parte, incorporó la conexión wifi en algunos de sus aviones en el año 2014. Para lograrlo, primero se instalaron las antenas necesarias para que el avión se conecte a la Red vía satélite. Pero ese es solo el paso más sencillo: posteriormente, es necesario desarrollar el propio sistema wifi y obtener la certificación necesaria con la que demostrar que la conexión a internet no interfiere en el resto de sistemas y equipos del avión. Solo este proceso puede alargarse, como poco, un año.

Una vez desarrollado el sistema y superados los trámites burocráticos, todo está listo para que los pasajeros de un avión puedan recurrir a internet para entretenerse o para trabajar. De hecho, los Airbus A330–200 de la propia Iberia ya ofrecen wifi de alta velocidad. Eso sí, el servicio en la compañía aérea española es de pago: una hora de conexión, con un límite de 80 megas, cuesta 8,99 euros; los que quieran disponer de 200 megas durante todo el vuelo, tendrán que pagar 29,99 euros.

Problemas de seguridad

Sin embargo, el crecimiento que augura el estudio de Juniper Research (y que, según la propia consultora, está especialmente enfocado a ofrecer entretenimiento a los pasajeros) choca frontalmente con las recientes decisiones tomadas desde algunos países de prohibir la presencia de portátiles y tabletas en el interior de los aviones.

En concreto, han sido Estados Unidos y Reino Unido los países que ya han prohibido estos dispositivos en cabina en vuelos procedentes de Oriente Próximo y Magreb. Además, el país dirigido por Donald Trump se plantea hacer extensible la prohibición a los vuelos que procedan de Europa.

Los aparatos de mayor tamaño que un teléfono móvil están empezando a ser vetados en el interior de los aviones por seguridad: según los servicios de inteligencia estadounidenses, el DAESH sería capaz de crear bombas que podrían ocultarse en dispositivos portátiles.

En definitiva, parece que trabajar en pleno vuelo será pronto más fácil gracias al crecimiento del número de aviones con conexión a internet en el interior de la cabina, pero no será posible hacerlo desde cualquier dispositivo: más que nunca, el teléfono corporativo se convierte en el principal aliado de multitud de procesos de negocio. No en vano, será el único que esté permitido para aprovechar las horas de un vuelo trabajando.

El equipo de NTS.

Imagen de Ken Walton.

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