Seguridad, ‘marketing’ y otros usos corporativos del reconocimiento facial

Si aún había alguna duda respecto al poder de transformación que trae consigo el reconocimiento facial, Facebook ha dado un nuevo paso para hacer de esta tecnología uno de los pilares fundamentales de nuestro día a día digital. Tal y como ha anunciado recientemente la compañía creada por Mark Zuckerberg, a partir de ahora el reconocimiento facial se encargará de advertirnos si aparecemos en una foto alojada en la red social cuando no hemos sido etiquetados. Sin embargo, esta no es la novedad más importante de las presentadas por Facebook: también avisará cuando alguien utilice una foto de nuestra cara como foto de perfil, suplantando nuestra identidad.

De esta manera, Facebook no solo apuesta por el reconocimiento facial para ofrecer un mejor servicio a sus más de 2.000 millones de usuarios, sino que además lo hace accesible de una forma tremendamente sencilla: los internautas presentes en Facebook interesados en estas nuevas herramientas solo tendrán que activar una opción en la configuración de su perfil. Pero lo más importante es que los de Zuckerberg demuestran de esta forma cuál es el estado actual de la tecnología. No en vano, si sus algoritmos de reconocimiento facial son capaces de encontrar y distinguir nuestro rostro en la inmensidad de la red social, el abanico de posibles usos de esta tecnología se abre aún más.

Control e identificación

Uno de los usos corporativos más lógicos del reconocimiento facial es la identificación para controlar el acceso a infraestructuras o recursos tecnológicos de una compañía. No en vano, es lo que ofrece ya el iPhone X de Apple con su Face ID: para asegurar un uso correcto del terminal corporativo, bastará con hacer que solo el rostro de su usuario –el empleado de la empresa– sirva para desbloquear el teléfono.

No obstante, los dispositivos móviles no serían los únicos que en conjunción con el reconocimiento facial facilitarían un entorno corporativo más seguro. El propio acceso a oficinas o instalaciones, así como el encendido de ordenadores o el uso de determinadas aplicaciones en las que se conserve información confidencial podrían dar un salto gracias al reconocimiento facial.

Por suerte, no solo Apple o Facebook trabajan a partir de esta tecnología para sus propias plataformas. De hecho, aquellas empresas dedicadas a la seguridad y al control de acceso que suelen apostar por la innovación, como SALTO Systems, deberán sumarse pronto a la ola del reconocimiento facial.

Mientras tanto, otros nombres como Herta o FacePhi van haciéndose fuertes en este recién nacido sector que marcará con total seguridad numerosos procesos de negocio en las empresas a corto plazo. Al fin y al cabo, no solo se trata de la propia seguridad de las compañías, sino que el reconocimiento facial también permitiría ofrecer un trato más personalizado a los clientes.

Por ejemplo, una cámara situada a la entrada de nuestra oficina de atención al cliente podría permitirnos saber con antelación quién ha venido (si se trata de un antiguo cliente). Este detalle facilitado por los algoritmos de reconocimiento facial facilitaría varios procesos, como ese incómodo momento en el que toca pedir el DNI para identificar al cliente o, simplemente, para que el propio sistema busque las ofertas que más se ajustan a su historial antes siquiera de que se siente junto al personal comercial.

Esta posibilidad sería especialmente útil en el sector de la banca, donde precisamente FacePhi ha hecho su apuesta: su tecnología de reconocimiento facial permite acceder a la banca ‘online’ solo si el que lo solicita demuestra –con su rostro- ser el titular de la cuenta en cuestión.

Reconocimiento para el ‘marketing’

Sin embargo, no todo es seguridad en el catálogo de casos de uso del reconocimiento facial. De hecho, una variante de este puede ser realmente útil para vender los productos de una empresa. Gracias al reconocimiento de imágenes, es posible reconocer qué objetos suelen rodearnos en esas fotos que subimos a las redes sociales de nuestros momentos más felices.

¿Suele haber cerveza? ¿El escenario es cada vez un país distinto? ¿Solemos llevar ropa de marca? Toda esa información, identificada por un algoritmo, podría llegar a ser utilizada por las empresas para ofrecer publicidad perfectamente segmentada basándose en los gustos y preferencias previamente mostrados por el potencial cliente en sus fotos.

Además, y para fomentar que el reconocimiento de imágenes pueda ser utilizado con fines comerciales, las empresas podrían ofrecer promociones y descuentos especiales a cambio de que los usuarios den el visto bueno al uso de esta tecnología para encontrar en sus fotos sus secretos como compradores.

En cualquier caso, estos y otros usos que el reconocimiento facial tendrá más pronto que tarde en el ámbito corporativo son ya posibles gracias a lo accesible que resulta la tecnología para cualquier empresa, independientemente de su tamaño. No en vano, cada vez son más los gigantes tecnológicos que liberan sus API para que sea posible desarrollar herramientas basadas en ellas.

La lista es, por suerte, cada día más larga. Face API, de Microsoft, o Google Vision API son solo algunas de ellas. Además, hay que sumar las plataformas que los gigantes ya han puesto a disposición de desarrolladores de todo el mundo para que creen sus herramientas basadas en el reconocimiento facial, tales como Amazon Rekognition.

En definitiva, la tecnología ya está a disposición de las empresas y los posibles usos parecen prometer un futuro en el que ciertos procesos de negocio se verán beneficiados de una tecnología que ya tiene poco de futurista: el reconocimiento facial llama a la puerta de tu empresa.

El equipo de NTS.

La imagen es propiedad de Amazon.

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