Uber, tu banco y otras empresas que digitalizan el mundo físico para mejorar sus procesos

Hace tan solo unos días, Uber anunciaba una novedad que, en principio, poco parece tener que ver con su negocio. La compañía de movilidad urbana comenzará a equipar su flota de coches en Singapur con todo lo necesario para que, en sus trayectos, digitalicen también las calles y el tráfico de la ciudad asiática. Con este movimiento, Uber ya estará mapeando los cinco continentes, ya que antes hizo lo propio en Estados Unidos, México, Canadá, Reino Unido, Sudáfrica y Australia.

“En la última década, la innovación en el mapeo ha revolucionado industrias y ha cambiado nuestra vida diaria de una forma que no podría haber imaginado cuando empecé”, explicaba Manik Gupta, jefe de producto de Uber, en el blog de la compañía. Y precisamente eso es lo que pretende Uber con este movimiento: lejos de tratar de competir con Google y su famoso Maps, la empresa que pone en contacto a pasajeros y conductores mapea ya las ciudades para contar con su propia información de cara al día en el que tenga una flota de vehículos sin conductor.

Así, los coches autónomos de Uber (que ya son una realidad en San Francisco, aunque con polémica) podrán circular por las calles de las ciudades en las que operen dependiendo única y exclusivamente de sus propios datos de tráfico y urbanismo, digitalizados a día de hoy. Con ello, no necesitaría adaptarse a la información de terceros o a la seguridad ofrecida por estos.

De hecho, digitalizar el entorno para acelerar los procesos o hacerlos más eficientes no parece ser algo exclusivo de las compañías tecnológicas. Por el contrario, a día de hoy es posible comprobar que se trata de una tendencia que se extiende ya a sectores más tradicionales, que tienen en el mapeo y la digitalización de datos una nueva oportunidad.

Uno de los sectores que ya ha dado pasos es el bancario. No en vano, la materia prima con la que trabaja cualquier entidad financiera, el dinero, no es a día de hoy más que un dato. Tras superar la barrera de lo físico, los bancos han ido más allá y han evolucionado a golpe de digitalizar sus procesos. Ejemplo de ello son las propias oficinas: un tercio de los jóvenes estadounidenses aseguran ya no recurrir a ellas.

Por si fuera poco, también se digitaliza información de los propios clientes. Es el caso de la huella dactilar, que se utiliza ya para autorizar transferencias. Además, el big data bancario permite la creación de modelos predictivos con los que las entidades son capaces de lanzar mejores productos y ser más eficientes. Todo ello, llevando al plano digital los hábitos, la ubicación y las características de sus clientes, entre otras cosas.

Edificios inteligentes (y seguros)

Todo parece susceptible de ser digitalizado, tanto lo físico como lo que no lo es. Hacerlo permite desarrollar métodos de trabajo más sofisticados y, con ello, ahorrar costes. Un ejemplo en el que se combina la digitalización de ambos ámbitos es el de la arquitectura, como sucede en la futura sede que Siemens construye ahora mismo en Zug, Suiza.

La compañía alemana ha recurrido al Building Information Modeling (BIM) para diseñar el futuro edificio y, además, el propio proceso de construcción. “La industria de la construcción está apostando por el mundo virtual, y más específicamente por el BIM, un método digital para la planificación y construcción de edificios”, explican desde la propia compañía. Además, aclaran que “el corazón del BIM es un modelo virtual que contiene todos los datos de un proyecto, es decir, un clon virtual del futuro edificio”.

Así, la digitalización de la futura construcción y la recreación del propio proceso permite saber exactamente cuál es el orden correcto a la hora de actuar y, lo que es más importante, cuáles son los posibles problemas que podrían surgir. De esta forma, se evita la aparición de posibles retrasos y, con ello, también se pueden ahorrar costes.

Tales son los beneficios y la importancia en la construcción que, según un estudio de la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria de Alemania, el 93% de las compañías del sector están seguras de que la digitalización tendrá influencia en todos y cada uno de sus procesos. Sin embargo, menos del 6% de ellas usan ya herramientas con las que planificar digitalmente sus procesos. Aún hay todo un camino por recorrer y una verdadera industria que desarrollar: la de la digitalización.

Una vez construido un edificio ahorrando en ello todos los costes posibles, la digitalización también permitirá a las empresas evitar algunos gastos y contar con una mayor seguridad. De hecho, ese gemelo digital creado a través del BIM sirve para diseñar edificios inteligentes en los que los datos útiles para los propios habitantes o las compañías allí instaladas sean digitalizados: cuestiones como la iluminación, la calefacción o los sistemas de seguridad pueden ser monitorizados y optimizados una vez que se trasladan al mundo digital.

La seguridad, de hecho, es otro de los sectores que pueden beneficiarse de la digitalización: combinando los datos del mapeo de calles y el de los modelos de los edificios, cualquier compañía sería capaz de diseñar eficientes planes de seguridad tanto para el transporte de material sensible como, por ejemplo, para la vigilancia de oficinas o lugares estratégicos. Contando con un modelo tridimensional digital de cada zona será posible diseñar mejores planes de emergencia.

El abanico de posibilidades que abre a su paso la digitalización de nuestro entorno es tal que hasta un sector tan tradicional como la agricultura puede beneficiarse de ella. Por ejemplo, la alemana Bayer ofrece una solución agrícola llamada Digital Farming con la que es posible recurrir a datos geológicos de una zona para que los agricultores puedan predecir y planificar su cosecha.

La gran cuestión es dónde se almacenarán todos esos datos resultantes de la digitalización de nuestro entorno y quién se encargará de hacerlo. Respecto a lo primero, no cabe duda de que será la nube la que aloje ingentes cantidades de información. De hecho, sin el cloud computing sería complicado imaginar el auge de este nuevo universo.

En cuanto a quién, el abanico de posibilidades es también muy amplio: mientras empresas como Google (a través de su proyecto Tango, con el que digitalizan edificios y habitaciones) o Improbable (una startup británica que crea simulaciones virtuales de ciudades o incluso países para que los organismos puedan experimentar en el mundo digital qué pasaría si aplican una u otra medida) ya ofrecen estos servicios, pero es probable (y sería una decisión inteligente) que también los líderes de cada sector se animen a desarrollar pronto sus propias soluciones para que cualquier compañía pueda adquirir una licencia y recurrir a ellas.

Así, los CIO de cualquier empresa deben comenzar a plantearse cómo actuarán en un futuro que parece muy cercano: el reto es digitalizar los aspectos relevantes del ámbito de actuación de su compañía, almacenar de la forma más adecuada los datos, gestionarlos y, sobre todo, usarlos para hacer que los procesos sean más eficientes. Todo ello, claro está, contando con el equipo adecuado y las mejores herramientas a su alcance.

El equipo de NTS.

Las imágenes son propiedad de Siemens (y 2) y Uber