Asperger y soledad

¡Soledad, divida soledad!, dicen algunos. Sin lugar a dudas, cada persona de este mundo tiene una percepción propia de la soledad. Algunos la ven como algo odioso, algo que debería estar lejos en prácticamente todos los momentos. Otros, como algo divino. Un tesoro absoluto que debe estar presente en la mayoría de los casos.

Aristóteles dijo que la virtud está en el término medio. Pero, al fin y al cabo, acabamos opinando lo que nosotros creemos oportuno. Y, sea lo que sea lo que decidamos, siempre habrá gente que no verá adecuada nuestra percepción de la soledad.

Ahora, queridos Sappiens, os pregunto, ¿qué es para vosotros la soledad? Porque, ¿sabéis qué? Para muchas de las personas con Asperger, la soledad es un preciado tesoro.

¿Elección? Tal vez. A veces se juzga demasiado a las personas con TEA por querer estar solos. No faltan insultos ni críticas a veces.

Cuando era pequeño, siempre iba a lugares con muchísima gente. No por decisión propia, desde luego, pues siempre quise quedarme en mi casa, séase leyendo, programando, o realizando alguna de las tareas centrales de mi vida. Sin embargo, hay cosas que escapan a nuestro control, aparentemente. Cosas que, de algún modo u otro, parece que debemos hacer.

Si vuestro hijo, pareja, padre, o amigo tiene Asperger, debéis comprender algo: Muy posiblemente rechace la mayor parte de eventos en los que haya que socializar en exceso. Y entiéndase el exceso como una cantidad inmensa de gente, que comienza a hablar desde todos los extremos. Eso no implica que tengas que dejar de invitarle a eventos. Es su decisión, y no la tuya, la de acudir o no. Tú puedes intentar explicarle la situación. Puedes ofrecerle ayuda en cualquier momento. Lo que no puedes hacer, por su integridad mental, es imponer una obligación inminente, sin su voz ni su voto.

¿Por qué nos gusta estar solos? Bueno… a todo el mundo le gusta la soledad en algún momento. Y, creedme… ante las adversidades, y dificultades sociales a las que nos enfrentamos cada día las personas con Asperger, la soledad acaba siendo un buen modo de canalizar todo. De centrarnos en nosotros y lo que realmente nos gusta. En cierto modo… como todo el mundo, ¿verdad?

Cada vez que llego a mi casa, después de un duro día de trabajo, siento que estoy quitándome un traje diseñado y creado a base de plomo. Aparte del esfuerzo que debe hacer todo el mundo (estudios, trabajo, etc…), también, como persona con Asperger, debo hacer un esfuerzo añadido por comprender las partes implícitas de la comunicación (entre otras moles de cosas), por comprender cada pequeño gesto, cada broma, ironía, sarcasmo, mirada… por comprender, de la mejor manera posible, el mundo social, cada día más caótico.

Mucha gente me pregunta varias cosas a veces: ¿Por qué estás sudando?, ¿Por qué miras a la nada?, ¿Te pasa algo?, ¿Estás enfadado?

Ahora, queridos Sappiens, respondo: Si sudo, es por el esfuerzo mental que hago por comprender todo lo que me dices, de la forma que los dices. Si miro a la nada, es porque necesito procesar la información de lo que me dices, cuando me lo dices.. No me encuentro enfadado, es el gesto que ahora mismo puedo aplicarme.

Llego agotado a mi casa. Mi madre a veces me pregunta que si es por el deporte, pero os aseguro que el deporte no gasta ni el 10% de mi energía en comparación con lo anteriormente citado.

¿Por qué nos gusta la soledad? No existe la verdad absoluta. Todo es relativo, y cada Asperger es un mundo. No puedo hablar por todos. Es más, yo opino que hay que exponerse para aprender, pero sólo cuando el mismo sujeto es el que decide, y es el que realmente quiere. Sin embargo, creo que ya podréis comprender mejor la soledad Asperger. La soledad transmite paz, control, confianza… nos permite controlar la mayoría de aspectos del lugar en el que nos encontramos. Nos permite conocernos, dedicarnos a nosotros y estar tranquilos, sin trajes de plomo que consigan cargar los hombros en exceso, y desestabilizarnos. Sin tantas variables que controlar en todo momento. La soledad nos aporta algo muy simple y valioso: Calma.

No caigamos en la trampa de vincular de manera directa, la soledad con los aspectos negativos de la vida.