Bullying y Asperger, combinación devastadora

El Bullying está muy presente en nuestra sociedad hoy día. Lo cierto es que no disminuye para determinadas personas, y es aquí cuando sabemos que hay un problema.

Las personas con Síndrome de Asperger solemos ser víctimas del Bullying. Personas solitarias y extrañas, excéntricas, con una forma de hablar peculiar y con dificultades sociales… Sin duda, somos blancos absolutos para el maltrato en las aulas, por lo que se deben tomar medidas cuanto antes para evitar que se dispare, o que se mantenga…

No es ningún secreto que las injusticias sociales que coexisten con nosotros en la actualidad son, en determinados momentos, difíciles de ver, y es por ello que debemos prestar especial atención para evitar estar frente a una de ellas y no saber identificarla, porque muchas veces, las personas con Asperger ni siquiera las percibimos, ya que relacionamos las risas con la amistad, y eso puede ser un problema cuando se trata de burlas constantes que acaban en golpes o en humillación.

Pero no es todo, y es que las personas con Asperger solemos sufrir en silencio, y no vemos la necesidad de manifestar nuestro estado o lo que nos sucede en la escuela. Yo mismo no contaba a mis padres todo lo que me sucedía porque lo veía innecesario, y me parecía una circunstancia más del ciclo de vida.

Asperger y Bullying es, por tanto, una combinación muy mala. Si las personas con Asperger solemos tener ansiedad derivada, con el bullying podría incrementarse y llegar a una depresión o circunstancias peores. Es de vital importancia tomar medidas a tiempo para evitar problemas adheridos que dificulten la vida a corto y, aunque cueste creerlo, también a largo plazo. Por desgracia, los profesores no son conscientes de lo que sucede muchas veces, ya que las personas que se encargan de ejecutar el Bullying lo hacen con mucha astucia, además de que tienen el apoyo de compañeros.

Sabemos que en el mundo actual hay determinados sistemas jerárquicos en los diferentes entornos, y la escuela no es una excepción. Lo peor es que es una jerarquía impuesta, una dictadura. Los más fuertes -rebeldes, matones- son los que se ubican en la cúspide, seguidos de sus amigos y sus círculos. En la parte más baja está el que socialmente es considerado como menos fuerte, donde entramos personas como nosotros, con limitaciones.

Con sistemas jerárquicos como este, que muchas veces no se perciben, o que sencillamente son omitidos por nuestro cerebro, es muy improbable que todos dispongan de un aprendizaje adecuado. Y, queridos Sappiens, llega el fracaso escolar, el cual trataremos en otro de nuestros artículos próximamente…

Yo, desde mi experiencia, e indagando en unos recuerdos desde luego imborrables, puedo decir que es muy difícil estar día a día pensando que hay que ir a clase y sufrir las humillaciones, burlas, insultos, y hasta golpes, de personas de tu misma escuela, y pensar que no puedes evitarlo. Es más difícil aun sufrirlo en silencio y no saber como contarlo, e improvisar -sin mentir, que todavía era más complejo- todo tipo de excusas con el fin de no acudir a lo que se supone que debería de ser un productivo día de aprendizaje. No recuerdo noche que me acostara sin dolor en el estómago…

El Bullying es viral. Si unos lo hacen, muchos le siguen. Podemos disminuirlo, solo hay que observar y ser conscientes de que puede pasarle a cualquier persona en cualquier momento de su etapa escolar.

Mirad, observad… Si sois profesores, estad atentos ante cualquier señal y no omitáis ninguna, por lo pequeña que sea, porque el mundo está ya plagado de injusticias, y podéis hacer que una de ellas disminuya considerablemente. Si sois padres, debéis saber que vuestros hijos tienen derechos garantizados, y que es mucho mejor tomar una medida drástica -como una denuncia- que permitir que sufran todo tipo de humillaciones innecesarias que dificultan sus vidas de modos inimaginables.

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