La química en la cocina: la conservación de los alimentos y bebidas

¿Sabías que la química nació en la cocina? Sí, sí. Como lo oyes. Las primeras pruebas de reacción y transformación, aunque no lo creas, se llevaron a cabo de manera ‘involuntaria’ haciendo la tarea más cotidiana que os podáis imaginar: cocinar. Y es que fermentar los alimentos o destilar esas preciadas bebidas que ahora guardamos en nuestras vinotecas pequeñas y grandes despensas; es la base de toda química.

Todo es química

Los utensilios para cocinar fueron utilizados como base de las primeras investigaciones alquimistas. Morteros, hornos, ollas, todo lo necesario para trabajar productos como el mercurio o el carbón y conseguir nuevos mejunjes que, quién sabe si nos traerán — algún día — la pócima de la eterna juventud.

El conocimiento se alimenta de la curiosidad humana. De su afán por descubrir cosas nuevas, probarlas y aprender a crearlas. Y la cocina es nuestro laboratorio particular. O es que nunca os habéis fijado que todos los productos (y con todos, nos referimos incluso a las botellas de las vinotecas grandes o pequeñas) contienen elementos químicos como la sal (cloruro sódico) el vinagre (ácido acético), los huevos (proteínas) o las frutas (vitaminas), entre muchos otros.

La naturaleza siempre da más de lo que recibe

Como todo en esta vida, la naturaleza hace posible que avancemos en nuestras investigaciones. Ya que es a través de ella de donde salen todos los ingredientes más básicos y primarios. Es por ello que si queremos conservar el vino que después expondremos en nuestras pequeñas y preciadas vinotecas, deberemos proteger previamente los alimentos que darán su fruto y asegurarnos que las condiciones nutritivas que rodean a las plantas y árboles, son óptimas.

Y es que la química aquí, obtiene un papel importantísimo, ya que tanto los fertilizantes como los productos fitosanitarios han sido creados con el fin de prosperar fuertes y abundantes cosechas libres de plagas y malas hierbas.

La química en la conservación de los alimentos

Como ya sabréis, la temperatura, la humedad y la ubicación de las vinotecas pequeñas influye tanto en el sabor como en el valor nutritivo del vino. Pues bien, esto es común en cualquier tipo de alimento. Es por ello que el uso de conservantes, antioxidantes y estabilizantes nos ayudan a proteger, preservar, nutrir y sobre todo, mantener la misma textura intacta como el primer día.

Del mismo modo que los colorantes y los aromas nos aportarán ese toque distintivo para nuestras nuevas creaciones en la cocina o en el caso del vino, en la viña o en la cosecha.

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