CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE MEJOR

Inglaterra respira fútbol, es la tierra que vio nacer a este deporte y conserva gran tradición. Aficionados que viven por y para su equipo, juegue en tercera, cuarta o quinta división y que cada fin de semana acuden al estadio para desvivirse por su escudo, sin duda el fútbol es parte esencial de la cultura británica.

Sin embargo, los clubes ingleses actualmente atraviesan una de sus peores etapas tras haber vivido hace no tanto su época dorada, desde principios del siglo XXI instalados año tras año en la final de la UEFA Champions League; tanto es así que desde la temporada 04/05 hasta la 11/12 solo en la 09/10 no hubo representación inglesa. Aunque el balance de victorias en estas finales no fue tan bueno como cabía esperarse -con tan solo tres victorias de esas 7 posibilidades- era innegable que los equipos ingleses dominaban Europa. En la 12/13 el Chelsea de Benítez se proclamaba campeón de la Europa League, la segunda competición continental, a pesar de la importancia que tiene un título europeo, este no deja de ser un trofeo menor para un club que venía de ganar la Champions la temporada anterior. Es la representación perfecta de la caída gradual que ha experimentado el fútbol inglés en los últimos años.

La realidad hoy en día es distinta de lo que fue, pero la Premier siempre será la Premier. La liga inglesa sigue teniendo su encanto y más ahora que las diferencias entre el primer clasificado y el último se han reducido tanto. Viendo al Leicester hay poco más que añadir. Es la liga más atractiva del mundo por su competitividad y cualquier partido, jueguen los equipos que jueguen, despierta interés fuera de las islas británicas, algo que no pasa ni en España ni en Alemania ni en ningún sitio. Todo esto es, en parte, gracias al contrato millonario que firmaron los clubes ingleses con las cadenas de televisión a partir de la temporada 13/14, 3.790 millones de euros a repartir entre los equipos –la liga BBVA en ese momento recibía 680 millones por parte de las televisiones–. Este contrato se ha renovado para la próxima temporada ascendiendo a la escalofriante cifra de 7.000 millones y cada equipo percibirá en torno a 130 millones fijos por temporada, a esto hay que sumarle otras cantidades, como por ejemplo la prima por posición en la clasificación. El reparto de beneficios en Inglaterra es diferente y más justo que el del resto de Europa. (este enlace lo explica detalladamente: http://losblues.net/distribucion-de-los-derechos-de-television-de-la-premier-league/). La Premier es la Claudia Schiffer del fútbol, ya no es lo que era pero sigue manteniendo un estatus. Este estatus le reporta mucho dinero gracias a la cantidad de seguidores que tiene pero el dinero no es garantía de éxito (y si no que le pregunten al Valencia). Casualidad o no, desde que se hizo efectivo este contrato los resultados en Europa de los equipos ingleses han sido más bien decepcionantes. Incluso los hay que renuncian a jugar la Europa League para centrarse en la competición doméstica, como ha hecho el West Ham esta temporada siendo eliminado de la Europa League en la tercera ronda de la fase previa por el FC Astra Giurgiu rumano. Esta es una competición que no aporta grandes beneficios económicos por lo que para algunos equipos ingleses es una pérdida de tiempo.

“se temía que “pudiese acabar siendo una de las ligas más aburridas mientras se convertía en una de las más grandes del mundo”.

Otro de los puntos que nos puede servir para entender este bajón es la competitividad, un arma de doble filo. Es un valor en alza pues desde la entrada del nuevo milenio la disputa del título estaba reservada exclusivamente para el “Big Four” (Liverpool, Manchester United, Chelsea y Arsenal) e incluso se temía que “pudiese acabar siendo una de las ligas más aburridas mientras se convertía en una de las más grandes del mundo” como dijo el dos veces Balón de Oro, Kevin Keegan. Y así era. Hasta que se produjo una inyección de capital en el fútbol inglés tanto por parte de televisiones como por parte de propietarios, como el jeque Sulaiman Al-Fahim que compró el Manchester City. Las tornas han cambiado, ahora hablamos de una de las ligas más entretenidas del mundo mientras pierde peso a nivel europeo. El “Big four” es historia y ahora cualquier equipo puede entrar en la pelea por la liga. ¿Y qué hay de malo en todo esto? El desgaste. El nivel competitivo de su liga no les permite escatimar esfuerzos, los partidos en la Premier se ganan jugando al 100%, esto no es igual en otras grandes ligas y así lo manifestaron en su día entrenadores como José Mourinho o Brendan Rodgers. Además hay que tener en cuenta la acumulación de partidos en el periodo navideño. El boxing day es una de las tradiciones más especiales del fútbol inglés y es una bendición para los aficionados al fútbol. No lo es tanto para jugadores y entrenadores, ya que mientras ellos trabajan, en otras grandes ligas tienen hasta un mes de descanso, como sucede en la Bundesliga.

“el planeta fútbol idolatra la Premier. Sin embargo el resto del planeta fútbol no es correspondido de la misma forma por los ingleses.”

Pero el gran problema del fútbol inglés es la ausencia de futbolistas con la etiqueta de superclase, jugadores capaces de resolver partidos. Lejos quedan los tiempos de Cristiano, Henry, Drogba, Rooney… etc. Este tipo de futbolistas prefieren otros equipos como Real Madrid, Bayern o Barça antes que United, Chelsea o City, donde a día de hoy tienen el éxito asegurado. La gran baza de los clubes ingleses para atraer a estos jugadores es el dinero, pero por fichar a las estrellas del fútbol mundial solo compiten los clubes más ricos del mundo, es decir, en igualdad de condiciones suele primar el proyecto deportivo por encima del económico. Sin duda este es un punto diferencial.

Otro detalle a tener en cuenta es el nivel de los futbolistas británicos, los equipos ingleses que fueron campeones de Europa tenían en sus filas a muchos de ellos. El último, el Chelsea de 2013, juega con cuatro ingleses (Cole, Lampard, Cahill y Bertrand) la final, y la última final entre equipos ingleses, Manchester United-Chelsea, en 2008 contó con la presencia de hasta 10 futbolistas anglosajones: Hargreaves, Ferdinand, Brown, Rooney, Carrick, Scholes, Giggs, Ashley Cole, Lampard, Joe Cole y Terry (había que nombrar a todos para saber que de esta generación de excelentes futbolistas ya no queda nada). A día de hoy en competiciones europeas quedan dos equipos ingleses en semifinales, City y Liverpool. Los reds que disputan la Europa League tienen una plantilla más británica pero los citizens, candidatos a la máxima competición, cuentan con tan solo tres futbolistas ingleses en la plantilla. Dato que habla por sí solo.

Siempre se ha dicho que los ingleses son muy suyos y a guiarnos por el fútbol queda patente. Para ellos su fútbol es el mejor, les gusta la Premier y disfrutan con ella, como casi todos los amantes del fútbol que no son ingleses; el planeta fútbol idolatra la Premier. Sin embargo el resto del planeta fútbol no es correspondido de la misma forma por los ingleses. Todo futbolista sueña con jugar algún día en algún club inglés, los futbolistas ingleses no sueñan con jugar en otra liga que no sea la Premier. Hodgson, seleccionador inglés, decía que los futbolistas ingleses no se iban de la Premier por dinero. Expertos del fútbol ingles como Álvaro de Grado (periodista de Marca) sostienen que no hay nada más importante para los ingleses que la Premier. Sea el motivo que sea, es inglés, no trates de entenderlo.