CUERPO DE ÉLITE

Reseñas de El Circo Ambulante

A veces los planetas se alinean y en el cine tiene lugar un curioso acontecimiento: una película es tan mala, tan mala, que resulta buena. Ocurre en muy raras ocasiones, cuando todos y cada uno de sus elementos fallan de una forma u otra, y los espectadores no tenemos otra que reconocer la intencionalidad del autor, admirando su genialidad. Cuerpo de Élite no es una de ellas.

El Gobierno de España creó a la llegada de la democracia un cuerpo de operaciones especiales capaz de enfrentarse a las misiones más secretas y peligrosas, pero por culpa de las rencillas políticas, se vieron obligados a incluir representantes de sus 17 Comunidades Autónomas (aunque en la películas solo hay representadas siete de ellas). Tras la desaparición del anterior grupo en una desastrosa misión, el Ministro del Interior tiene la tarea de reclutar nuevos miembros para el equipo…

El problema de Cuerpo de Élite no son tanto sus errores como sus aciertos. Es una película con potencial, actores decentes, una trama interesante y buenos efectos especiales cortesía de la empresa española Twin Pines, que después de su trabajo en Zipi y Zape y la Isla del Capitán (aquí la reseña) ya habían demostrado de lo que eran capaces. Por eso resulta tan doloroso cuando fracasa en todo lo demás. Sí, es capaz de arrancar algunas risas, pero la mayor parte de las veces las bromas están forzadas, el argumento avanza gracias a golpes de guión en lugar de hacerlo de forma natural, los personajes no son en absoluto consistentes, y lleva sus clichés al terreno o de lo ofensivo o de lo ridículo.

“Si bien es cierto que la cinta busca continuamente emular los tropos de este tipo de cine (el americano de acción), el resultado en esta película suele acabar en parodia o en una burda imitación.”

Sin duda, lo peor de su película es el guión. A medio camino entre Torrente 2 y 8 Apellidos vascos/catalanes, y sin saber con qué quedarse, parece más una excusa para ponernos una serie de sketches que la narración de una historia. Personajes con un gran potencial quedan reducidos a ser lo que el guión necesite que sean a cada momento: Santi (interpretado por Miki Esparbé), el policía municipal madrileño, es presentado como un inepto con gran sentido de la justicia, pero a lo largo de la película se comporta únicamente como un cobarde y por algún motivo se autoproclama líder del grupo. De la guardia civil Lola (personaje de María León) se dice que por ser mujer no se le ha permitido mostrar sus increíbles habilidades, pero acaba convertida en una damisela en apuros en varias ocasiones, el mosso Pep (Jordi Sánchez), probablemente el personaje con más posibilidades de la cinta, se supone que es un intelectual y un negociador nato, pero la única vez que tiene éxito en algo es cuando usa la violencia, el legionario originario de Ecuador Byron (el nominado al Goya por También la lluvia Juan Carlos Aduviri) pasa de ser patriota a ¿fascista? y se comporta de forma servicial con el resto del grupo en honor a un cliché bastante racista a pesar de ser técnicamente el que posee la formación militar más completa, y el ertzaina Gorka (Andoni Agirregomezkorta) parece que entra en modo “berserker” cuando se le reta con el clásico “no hay cojones”, pero solo cuando a la trama le interesa. Y así con todo el elenco.

El director Joaquín Mazón, que se estrenaba en el cine después de series como la exitosa Doctor Mateo o Ahí abajo, dijo en un encuentro que pudimos tener con él que habían intentado expandir el género que él llamó “Humor Autonómico” con elementos del cine de acción americano. Si bien es cierto que la cinta busca continuamente emular los tropos de este tipo de cine, el resultado en esta película suele acabar en parodia o en una burda imitación; en cuanto a lo regionalista de la cinta, aunque según él buscó no limitar a sus personajes a los estereotipos que se tienen de las diferentes autonomías españolas, al contrario que en 8 Apellidos Vascos en que esos clichés se abordaban con buen gusto, en Cuerpo de Élite son en muchas ocasiones burdos, exagerados y hasta ofensivos. Por lo general esos errores se pueden achacar al guión y en la mayor parte su dirección es solvente, pero su inexperiencia con la acción se nota, algo que podría haber salvado la cinta.

“Juan Carlos Aduviri (Byron en la película) […] estudió a Jackie Chan, maestro indiscutible del humor físico, para preparar su personaje.”

El trabajo actoral, por otro lado, es muy bueno, y en parte es lo que hace que este fracaso resulte tan doloroso. Carlos Areces y Joaquín Reyes demuestran sus química humorística una vez más interpretando a un Ministro del Interior y su secretario que bien podrían encajar en algo salido de los Monty Phyton, mientras que de entre los cinco protagonistas destacan Jordi Sánchez, lastrado por el guión en su lucha por aunar comicidad y desarrollo de personaje en el mosso Pep, y Juan Carlos Aduviri, quien según nos contó, estudió a Jackie Chan, maestro indiscutible del humor físico, para preparar su personaje; algo que se nota, pues es el único responsable de arrancar carcajadas de líneas de diálogo que en otras circunstancias darían vergüenza ajena. La nota negativa se la lleva Silvia Abril, que una vez más nos regala una actuación de loca perdiendo la oportunidad de darle algo de dignidad a un personaje que es en realidad el único que hace avanzar la trama.

Carlos Areces y Joaquín Reyes en los papeles de Ministro del Interior y secretario, respectivamente.

Cuerpo de Élite podía haber sido una gran película tanto si hubiera cuidado más su faceta humorística como si se hubiera centrado más en la acción, pero al no ser capaz de conciliar ninguno de sus elementos acaba volviéndose tonta e innecesaria. Además, el más que obvio product-placement del grupo Atremedia es capaz de echar al espectador a patadas de su universo, pareciendo a veces más un anuncio que una película. Eso no quita que alguna escena buena consiga sacar unas risas, pero es entretenimiento vacío, que pierde la oportunidad tanto de hacer una reflexión útil sobre la situación del país que está plasmando como de hacer pasar a la audiencia un rato realmente divertido.