Encarcelado y sin sentidos

Me di cuenta de quien era, demasiado tarde

Imagen de Cristina Gottardi | Unsplash

Estoy vagando ciegamente en éste mundo, encarcelado en un cuerpo que no conozco, viendo a través de unos ojos que no son míos, sintiendo a través de unas manos que no me pertenecen, oyendo y hablando de la misma forma. Voy sin rumbo bajo soles y penumbras, las noches y los días pasan, se acumulan, y yo aquí, ciego, sordo y mudo ante un mundo que no espera, que no entrena que no prepara ante nada y para nada.

Tengo nudos y ataduras en todo el cuerpo, no hay hueco por el cual escabullirme, yo no soy de aquí, no pertenezco aquí, qué me han hecho.

Todos los días se levanta muy temprano y sale a trabajar, comiendo a deshoras como si no supiese el hambre que me da, llega por las noches a un hogar que desconozco, ante una mujer que besa y posee sin cesar, que ama y odia a la vez, unos niños que padre le dicen e hijos el contesta…

¿Qué es esto?, ¿Quién soy yo?

Incontables noches lo pregunto a viva voz, pero aquí en ésta cárcel nadie habla, nadie ve, nadie escucha. Estoy encarcelado y sin sentidos, yo no sé qué hacer…

Tengo 70 años en una rutina agobiante, en un va y ven eterno, no me acostumbro, esto no es mi vida, yo no quiero esto… ya mis ánimos se agotan, mi energía no es la misma, siento que perezco y me pregunto: ¿Seré libre?

Llegó la hora de mi muerte, aquella hermosa mujer que él besaba y poseía ahora está vieja y arrugada, pero aún así el brillo de sus ojos se mantiene igual, los ojos nunca mueren como yo, se mantienen con el tiempo hasta la hora del llamado.

Aquellos niños que gritaban: ¡Papá, Papá! Son hombres hechos y derechos, los acompañan hermosas chicas, una blanca y otra morena, una de ellas con una panza exagerada. Me pregunto ¿Eso qué será?, quiero ver todo, no perderme ningún detalle pero los párpados de éste cuerpo se van cerrando, quiero salir pero todo se contrae, se hace más pequeño, me duele.

Sé que me tocan, pero no siento nada, me mojan con lágrimas, las veo correr, y aún así no siento nada, un escalofrío recorre mi cuerpo… y una luz nubla mi vista… — Estás muerto es hora de partir — me dicen, — estoy vivo estoy mejor que antes — yo respondo. Unos blancos dientes dibujan una sonrisa, — sin él tú no vales, lástima que nunca se entendieron — . Esas palabras surcaron mi cabeza, … sin él tú no vales, lástima que nunca se entendieron recordé, recordé que.

Algunos días por las noches ese hombre se apretaba duramente con su mano el pecho, decía soy infeliz no sé que me falta. Tengo una mujer que me ama que me cumple mis deseos, tengo dos hijos, dos varones de mi sangre. Un trabajo y una casa, pero algo me falta… yo pensé que estaba loco, que le hablaba al vacío, a la soledad, hoy me doy cuenta que me hablaba a mí.

Pensé que él perdido era el hombre, hoy veo que era yo, su alma

Él no era feliz debido a mí, a mí que nunca me faltó nada, sólo entender y comprender…

No estaba encarcelado, fue que nunca di de mí para adaptarme. 
No estaba sin sentidos fue que nunca me callé para escucharme, nunca me calmé para sentirme, y a pesar de que mis ojos abiertos estaban, todo era negro, estaba solo, era ciego…

Ahora me doy cuenta que viví 70 años sin vivir, sólo me quejaba y nunca disfruté de la caricia de un pétalo sobre el rostro de aquél hombre, de la corriente del viento mientras conducía a casa o al trabajo, de las manos cálidas de aquella mujer que decía amar y que ella amaba… yo decía que nunca pasaba nada, que todo era una rutina, pero en el fondo por muy parecido que sean los días siempre habrán diferencias, algo siempre está ocurriendo, sólo que no lo vemos, no lo escuchamos, no lo sentimos, porque nunca estamos atentos, despiertos, solo vivimos por vivir…

Por muy parecido que sean los días siempre habrán diferencias

Sí desde chico hubiese liberado mi mente, teniendo en ella solo lo que necesitase, hubiera sido capaz de sentir el más mínimo sonido, captar el más mínimo movimiento, darme cuenta de todo, y no estar aquí arrepintiéndome de que yo, el alma de aquél hombre, he vivido sin vivir.

Solo vivimos por vivir

Y tú, ¿Estás disfrutando los detalles que la vida te ofrece?