Tiempo pasado.
Sería perfecto encontrar la manera de borrar todo lo que está detrás de nosotros, quitar todos esos recuerdos de aromas, sensaciones, vibras, etcétera de nuestros recuerdos, todo sería felicidad y posiblemente el camino sería mucho más fácil. Tener el efecto mariposa, cambiar las cosas, hacer otro futuro, entre muchas más cosas mágicas e imposibles que solo nos mantendrían en un ciclo vicioso. Por el contrario es el mismo pasado el que ayuda de una manera indirecta a nuestro futuro — paradojas — , y es que gracias a él aprendemos, tomamos conciencia, cambiamos de opiniones, nos transformamos, entre muchas otras cosas que no son nuevas y que seguramente ya hayamos escuchado antes. Y no hablaré del dejar ir porque esto es diferente a superar.
¿A donde voy con esto?
Desde que escuché a Mujica explicando el valor del tiempo de vida de una persona de manera tangible en el sentir de que el dinero es igual a tiempo, me ha quedado mucho más en claro que sí, cuesta ganarse el dinero y sobre todo que EL TIEMPO ES IMPORTANTE y el TIEMPO mueve al mundo del cual tú y yo formamos parte.
Aquí es donde entra el tiempo pasado. El pasado al que le seguimos invirtiendo tiempo del ahora.

Creo que es normal que, cerrar el ciclo con nuestro pasado, sea un proceso difícil, porque lo es. Pero ¿Cómo es que el tiempo pasado nos enseña tantas cosas? Pues de eso se trata, de ir adquiriendo experiencias, anécdotas, aprender del dolor sin sufrir, sino, superar.
Una persona que vive en el pasado difícilmente podrá vender una idea de superación personal y amor propio y mucho menos un bienestar. ¡¿Crees no vivir en el pasado?!… Entonces ¿Por qué te duele?, ¿Por qué te afecta?, ¿Por qué te sigue moviendo cosas que según tú se habían ido?, pues es claro, tu pasado sigue aquí. Y ¿Sabes qué? Te está deteniendo a ti y a tu entorno. ¿Cuál es la mejor manera de superar? Enfrentándolo, ese es el comienzo.
De ahí renacemos y nos formamos de nuevo. Porque no hay nadie en esta vida que no tenga la capacidad de algo tan hermoso como lo es la resiliencia.
Si nos encerramos en el “estoy bien”, “ya lo superé”, “ya no me duele”, “me amo mucho” y un sin fin de estados ficticios que intentan motivarnos en imágenes y vídeos de redes sociales lo único que harán será confundirnos porque solo nos dirán el cómo debe ser, más no cuáles son los medios ni cómo se llega ahí, al igual que lo estoy haciendo yo en éste mismo momento, y es que nadie tiene esas respuestas — ¡Lo siento! — .
Lo que si sé es que el tiempo es el mejor amigo para sanar, pero solo es un compañero, la demás chamba nos toca a nosotros. No hay receta mágica para borrarlo o corregirlo y nadie te dice qué hacer ni cómo actuar. Podríamos quedarnos parados en el mismo lugar pretendiendo que avanzamos como si estuviéramos pedaleando en una bicicleta estacionaria esperando a que ese tiempo ya invertido en una línea de tiempo anterior vuelva, y después por arte de magia pensar que:
- Vamos a recuperar el tiempo que invertimos esperando a que las cosas regresaran a estar como antes
- Esperamos que como por arte de magia el tiempo que invertimos durante la espera regrese
- Disfrutar en compañía de aquello que nos causó ya una PÉRDIDA este tiempo que va corriendo, o sea, el hermoso presente
Pero no, no funciona así. Lo sé porque he estado ahí, y he perdido mucho tiempo esperando, y si algo he aprendido es que hay que saber INVERTIR el tiempo en esperar. ¿Cómo es esto? Bueno, invertir el tiempo en esperar es hacer todo lo que queramos hacer siguiendo un sagrado mandamiento: LA SOLEDAD.
Y es que una persona no puede ni debe pensar que superará el pasado en compañía de alguien más y no porque lo hagas mal intencionado en manera de “un clavo saca otro clavo”, sino que no funciona así. Y aunque pareciera que hablo en términos de parejas también incluiría a familiares y amigos — di mi punto de vista en “Nos merecemos más” — .
Porque las personas no sanamos heridas provocadas en un tiempo que no es el nuestro, aunque queramos, no podemos y no porque seamos malas personas, ni porque no tengamos la capacidad de dar amor sino porque no es nuestra responsabilidad, y aunque fuera no tenemos ese poder para cambiar voluntades desde adentro. Sí, claro, sí la otra persona se queda y quiere estar, bienvenida sea, pero su decisión será guiada por el siguiente camino de expresar nuestros sentimientos en donde:
- Atraemos
- Alejamos u ahuyentamos
O bien el camino de encerrarnos en nuestros sentimientos en donde:
- Confundimos
- Lastimamos
Simple y sencillo, sanar es una decisión y las decisiones las hace la gente valiente y con voluntad. La gente que está acostumbrada a ganar. Y cuando las personas ganan en esto se ganan a ellas mismas, esa es la ganancia. No hablemos de ganar cosas, objetos, personas, porque no, no es el objetivo. El objetivo es ganarnos de nuevo porque ya perdimos nuestro tiempo en un pasado que si tuviera que estar aquí y ahora, estaría. Porque es una mentira que tenía solución, que lo dejamos ir, que nos equivocamos… ¡No! el pasado es pasado porque ya pasó — tanta redundancia y no lo vemos, ¿Verdad? — , el tiempo nos dirá y nos enseñará cómo decirle adiós, el tiempo cura, pero el tiempo debe ir para la derecha no para la izquierda, así funciona.
“Siempre llego a donde voy alejándome de donde he estado”. Winnie The Pooh (Christopher Robin)

