Sobre el amor que se siente y no se piensa (Madrid 2)

Imagen de autoría propia

Desde que llegué a Madrid casi no estuve a solas con mi hermano. Un poco porque trabaja mucho y otro tanto porque Fermín no lo deja ni a sol ni a sombra.

Escucho que el He-Man español hoy tiene una reunión “de Directorio” hasta tarde (no sabía que los gimnasios también tenían directorio) y aprovecho para decirle a Javi si me lleva de tapas. Propone ir a comer una tortilla con vermut al barrio de Malasaña, del que parece que son habitués.

Ya bañados, perfumados y producidos nivel-primer-mundo, vamos hacia un bar que se llama Bodega de la Ardosa. Nos sentamos en las banquetas de las mesas altas cerca de la entrada y me quedo tildada mirando las paredes del lugar, que están cubiertas de botellas. Pasamos un rato hablando de sus etiquetas mientras nos pasan por al lado platos con rabas, croquetas y muchas otras cosas cuyos nombres desconozco pero me encantaría probar.

Amo viajar por muchos motivos pero uno de los principales es el uso exponencial que le doy a la vista, el gusto y el olfato, que a veces en la rutina de la vida cotidiana están más apagados o funcionando más a reglamento.

Antes de que llegue la tortilla y unos jamones que pedimos, trato de concentrarme en formular la pregunta que le quiero hacer a Javi desde que llegué, sin que suene a ataque o reproche. Tomo aire y arranco:

– Che, hermanito: porqué omitiste toooodo este tiempo contarme lo de Fermín?

– Ah…llegó nuestro momento de “charlita”?

– Ja! Bueno, nene, en algún momento tenía que llegar! La verdad es que no puedo creer que no me hayas dicho nada!- Ay, sí, ya sé! No pude evitar el tonito de reclamo.

– Perdón Veri. Fue raro para mí también. TODO fue raro. Cuando lo conocí ni de casualidad pensé que íbamos a estar más de una noche juntos. Él no es mi tipo! Vos sabés que a mí me gustan los tipos más perfil bajo, más intelectualoides y de esos que son gays pero no parecen…y Fermín es una musculoca!

– Jajajaj! Y sí, es todo muy para afuera tu He-Man…

– Sí…y no solo eso. Es muy absorbente, no sé si te diste cuenta

– Un poco- Me sale el impulso de decirle que sí, que no lo deja ni un segundo solo y que cómo puede estar con alguien así, pero una vez que lo tengo a mi hermano poniéndome al día con todo me contengo y lo dejo seguir hablando.

– Y en seguida quiso que me fuera a vivir con él. Y tiene ese depto divino y su vida super armada y a mí todo eso me daba cosa, viste que yo soy muy de remarla solo, de ganarme todo lo que tengo con mi esfuerzo, así que lo estiré todo lo que pude.

– Y qué te llevó a seguir con él y decidir mudarte? (Bien,-Verita-pudiendo-hacer-preguntas-sin-juzgarlo!)

– Me enamoré, tan simple y cursi como eso. Me empecé a dar cuenta que aparte de algunos NO había un montón de SÍ.

– Ay!-, le agarro la mano mientras se me llenan los ojos de lágrimas y le doy un trago al vermut.

– Sí, nena, es muy loco cuando dejás de pensar para empezar a sentir. Me cuida, me divierte, me hace crecer y yo hago lo mismo por él. Creo que no hace falta nada más, no?

– Me dejaste sin palabras.

– Uf! Eso sí que es difícil!

– No, mentira, tengo algo para decir: no me contestaste por qué no me lo contaste en todo este tiempo!!!

– Tenés razón. Creo que no quería que nadie condicionara mi proceso de ver qué me pasaba con él. Ni vos, ni los viejos, ni nadie. Además a veces la distancia tergiversa las cosas y ya bastante contrariado estaba yo solo como para sumarle opinólogos.

Aunque un poquito me hiere que mi opinión no haya sido fundamental para él, me emociona mucho ver a mi hermano así. Me conmueve y me deja pensando (cuándo no!) lo que dijo del sentir por sobre el pensar. Cómo me gustaría que me pase algo así! Llegará alguna vez el día en que esté con alguien con el que el disfrute esté por encima del análisis? Se me pianta un lagrimón entre el bocado de tortilla y el de jamón. Creo que tomé demasiado vermut.

Imagen de autoría propia

Sí, confirmado: Vermut 1 — Vera 0. La mañana siguiente me despierta un dolor intenso de cabeza y el sonido de las notificaciones del chat de facebook.

Es 35G que está llegando a Madrid y propone vernos en el parque de El Retiro. Queda a unas 30 cuadras de la casa de Javi así que decido ir caminando para conocer más, poder sacar fotos y, claro, tratar de que la resaca quede en el camino y disfrutar del paseo con 35G.

La fotografía me conecta siempre de una manera especial con los lugares que visito. Es una sensación un poco mágica: siento que las fotos me encuentran a mí, yo no las busco. Los detalles, encuadres y escenas se me ponen adelante y no me queda otra que inmortalizarlos, un poco en los pixels y otro poco en mi corazón. (Ole,-maja!-A-tí-sí-que-te-coge-mogollón-la-sensibilidad-cuando-estás-con-resaca-de-vermut!)

Dos brazos se mueven como limpiaparabrisas desde una cuadra de distancia, un poco miro un poco me hago la que no es para mí. 35G saluda de lejos como si nos conociéramos de toda la vida y nos encontráramos en Cabildo y Juramento. Pero sólo pasamos una noche de avión juntos y estamos en la Calle de Serrano, a orillas de la Puerta de Alcalá.

Intentamos ir a un recital gratuito en el medio del parque de El Retiro pero hay cuadras de cola para ingresar en una especie de corralito que armaron, así que seguimos caminando y nos topamos con una clase masiva de yoga a la que, para ingresar, hay que estar con remera y musculosa blanca. Pasamos también de esa actividad, aunque nos quedamos en una zona del parque a metros de ahí. La escena es muy interesante: miles y miles y miles de personas vestidas de blanco haciendo posiciones extrañas, guiadas por una francesa que habla desde un escenario gigante y, claro, la seguridad ante todo: un helicóptero que controla todo desde el aire y cuyo ruido irrumpe con la paz propuesta desde la tierra.

Imagen de autoría propia

Nos tiramos nosotros también en el pasto, aunque nuestras posiciones son más tradicionales. Hace un comentario sobre los niños que nos rodean y pregunto: tenés hijos?

– Uno, Felix, tiene tres años.

– Qué lindo! y… estás separado? (no sé por qué no se me ocurrió preguntar si estaba en pareja y opté por formular la pregunta dando por sentado que no lo estaba)

– Eh…mmmm….no.

Es muy difícil decir que no directamente? Parece que sí.

No se habla más del tema y por ahora él no pregunta nada sobre mi vida “sentimental”.

Qué es este nuevo karma que tengo con los casados? Vendrá 35G a enseñarme algo que con Manuel no supe aprender? Debería esta vez negarme al histeriqueo compartido? Lo que sucede en vacaciones se rige bajo las mismas reglas que lo que ocurre en nuestra vida cotidiana?

Se va haciendo de noche y compramos comida para volver a sentarnos en el parque, esta vez mirando hacia El Palacio de Cristal. Me cuenta que se está quedando en la casa de un diplomático brasilero de 30 años que fuma porro todo el día y cuya casa es desagradablemente sucia (y aclara que duerme vestido del asco que le da el futón). Empieza a fantasear con que podríamos pasar la noche en un buen hotel. Se imagina la cama, describe unas sábanas blancas suaves y un poco sobre el uso que se les podría dar.

Se hace tarde y volvemos en la línea 4 del metro. Me siento y él se acomoda pegado a mí aunque el vagón está prácticamente vacío. Me pide que le escriba cuando llegue a casa.

Entro a lo de Javi y sin encender las luces ni hacer ruido para no despertar a nadie, me siento en el sillón del living y le escribo a 35G mencionando que me gustó nuestro paseo. Me dice que a él también pero que faltó la king size (haciendo alusión a la cama del supuesto hotel). Habla de ganas, de pendientes y de que el tiempo dirá.

Escucho risas y la puerta del departamento que se abre para dejar pasar a Javi y Fermín, que evidentemente no estaban durmiendo como yo pensaba.

– Hermanita! Qué bueno que estás despierta!

– Qué tal el majete del avión?-, pregunta Fermín.

– El majete está casado, chicos.

– Otro más???-, comenta Javi con un gesto entre risueño y preocupado.

– Qué guay!

– Qué tiene de “guay”, Fermín??

– Qué ya sabes que eso no va a ir más allá que lo que pase aquí y lo puedes usar para pasarla bien sin esta vez analizar demasiado ni proyectar nada.

– Ah buenoooo, veo que yo no sabía nada sobre vos pero vos sabés algunas cosas sobre mí…

Javi se hace el que está distraido trayendo agua desde la cocina y pregunta:

– Te gusta 35G? Es divertido?

– Me entretiene pasar tiempo con él pero no se si es el tipo de hombre que me engancha y tampoco tiene demasiado sentido pensar al respecto, dado que en la vida real él no está disponible.

Esta simil terapia de grupo en la que sólo me analizan a mí ya me hace sentir un poco incómoda y me despido hasta mañana.

Javi le da un vaso de agua a Fermín y se besan tan intensamente como si en lugar de líquido le hubiera dado un cero kilómetro. Me emociona verlos besarse así por nada. Me entristece no tener a quién darle ni un vaso de agua.

Mientras me acuesto revivo las imágenes de los buenos momentos que estoy teniendo en Madrid. Parece que disfruto de que la vida real esté a 10.000 kms de distancia. Desde acá, siento que yo también soy capaz de priorizar el sentir por sobre el pensar.


Leé la primera parte del viaje a Madrid aquí


¿Querés saber quién soy y por qué escribo? Leé Yo soy Vera
Like what you read? Give Vera Ricerca a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.