El cansancio de un perfeccionista infeliz

Ilustración por Diego Alonso Pozada

Estoy cansado.

Cansado como la luz que no deja de fallar al encenderse.

Estoy cansado como la mano de un adolescente con pasión ferviente.

Estoy cansado.

Como el hambre insaciable de un cerdo en forma de humano que es adicto a la comida basura.

Estoy cansado.

Como el sueño de un sin techo que le ha exprimido la última gota a su imaginación con tal de no abrir los ojos y ver que está rodeado de miseria y podredumbre.

Estoy cansado.

Como tú, como todos, ¡joder!, como todo el puto mundo.

Estoy cansado.

Como el diablo al no poder meter más desperdicios humanos en su humilde y ardiente morada.

Estoy cansado.

Cansado de tus lamentos, de tus sentimientos, de tus imperfecciones, de tu falta de sensibilidad, de tu cara, de tu nariz, de tu puta sonrisa condescendiente, de tus sueños aplastables por una cerveza, de tus falsos ideales, de tus mentiras, de tu vergüenza, de tu humanidad.

Estoy cansado como ser humano intentando encontrar una justificación a su existir desvirgando a la luna.

No la hay.

No hay justificación para toda esta mierda.

Estás cansado.

Sí, estás cansado.

Así soy yo.

Soy cansancio, soy perseverancia.

Soy aceptación a una vida sin fragancia.

Sin fragancia, sin pretensiones, estoy cansado de tener que forzarme a aceptar una vida de imperfecciones.

A tener que encontrar la perfección en la imperfección.

Pero sé que así es la vida.

Y este cansancio no se irá a menos que acepte… mi vida.


Sígueme en YouTube.

Si te ha gustado, dale clic al corazón, eso ayuda a que otras personas también puedan leer la historia. ¡Gracias!