El nuevo pop “feminista”
2018 ha sido el año del #metoo y #timesup. El año en el que se escucha a las hordas y se ignora a la justicia. El año en el que todo hombre blanco y heterosexual tiene miedo. En definitiva, el año del “feminismo”.
Que irónica es la vida. Abro todas mis redes sociales y me encuentro miles de instastories sobre el 8M y la marcha del Paseo Del Prado. “Girl Power” o “la talla 38 me aprieta el chocho” son sus pancartas. En aquel momento no sabía muy bien si reír o llorar ya que esa misma chica había cantado canciones de Maluma el día anterior y se preocupaba de no pasar de la talla 34. Fueron estas incoherencias las responsables de hacerme dudar cada vez más del feminismo hegemónico.
Haber crecido en la década de 2010 en España significa escuchar reggaetton en todas partes y a cualquier hora. Desde mi perspectiva, era muy chocante el contraste entre las modelos de los videoclips de Pitbull y todas las mujeres que conocía. Aquello no parecía real y estaba muy convencida de que el rol femenino era mucho más que el de florero. Estas imágenes tan sexualizadas inundaban el cerebro de todas y por lo tanto, el mensaje de Dolera caló muy hondo en mi. En 2015, era una de las únicas chicas de clase que se negaba a escuchar reggaetton y por aquel entonces, todas se reían. Pero en 2018 todo ha cambiado. Incluso la música que solía enervarme tanto.
En el 2018, se supone que han cambiado las reglas. Las artistas empiezan a relatar la existencia de relaciones tóxicas y pretenden empoderar a las demás mediante mensajes que dicen “ que no te importe nada”. Mi preocupación con este nuevo pop “feminista” es el hecho de también nos considere demasiado débiles para asumir las consecuencias de nuestros actos. No creo que este mensaje de “pasar de todo” ayude de verdad.
Quiero analizar la letra del último tema de Thalía, “No me acuerdo”. Una amiga consciente de mis quejas con el reggaetton me comentó que esta era una canción “feminista”.
No recuerdo lo que hice
De eso que te dicen
No pasó
No pasó
Y que te monté los cuernos
De eso no me acuerdo
No pasó
No pasó
Sólo con escuchar la primera estrofa me doy cuenta de que mis miedos se están haciendo realidad. Una mujer que piensa que el feminismo significa que no tiene porque asumir las consecuencias de una noche de desenfreno porque es mujer.
Puede que tengan razón
Pero no grites así
Que me duele la cabeza
Yo te quiero solo a ti
Para mí tan solo hay uno
Pero si te hace feliz
Saber que estuve con otro
Vamos a decir que sí
En la siguiente estrofa no sólo observo inmadurez sino hipocresía. ¿Qué diríamos si Maluma o J Baldwin admitiese una infidelidad de esta forma? Seguramente habría un hashtag y Leticia Dolera lo mencionaría en su libro superventas. Y sin embargo, una infidelidad en una mujer lo estamos comenzando a ver como empoderamiento femenino. Cuando en realidad, se tiene que enseñar a dialogar y a ser honesto con tu pareja cuando le dejas de querer.
Yo solo recuerdo que estaba bonita
Todo el mundo loco con mi cinturita
Una dosis de belleza con dinamita
Atractiva como la reina Afrodita
Toda la noche perrié (aeh aeh)
Con la mano en la pared aeh aeh
Y no sé que pasó conmigo después
Creo que de tragos me pasé
Otro elemento común en el feminismo hegemónico es el supuesto rechazo a la cosificación de la mujer. Sin embargo, en canciones supuestamente “feministas” se sigue alardeando de tener un cuerpo atractivo. Claro que creo que todas las mujeres pueden subir fotos de sus escotes a las redes sociales. Pero también creo que si recibes comentarios sobre ese escote en redes no tiene porque sorprenderte ya que nosotras mismas hemos decidido destacar esa parte de nuestra persona. Es por esto por lo que muchas adolescentes que se autodenominan “feministas” suben fotos desnudas a las redes sociales y luego denuncian el “machismo” en cada comentario que reciben. El hecho de que artistas influyentes se comporten de la misma manera o que además pretendan disfrazar su comportamiento de “feminismo” sólo empeora esta situación.
Tú no tienes nada que decir, cara dura
Dijiste a las diez y llegaste a la una
La otra vez
Y me quedé esperandote
Yo también tengo derecho a pasarla bien
Tú no tienes nada que decir, cara dura
Dije que a las diez y llegué a las tres
Bueno puede ser que eran las cuatro
Fui a pasarla bien un rato
Esta canción relata la relación tóxica entre dos personas que ya no se quieren. Él la engaña y sale cuando quiere y ella en vez de dialogar decide vengarse haciendo lo mismo. Creo que como sociedad, tenemos que condenar las dos posturas y sin embargo, como ya dije antes, sólo vemos un comportamiento como “tóxico” y ese es el del hombre.
Es desalentador que la lucha de las Sufragistas, Marie Curie y Clara Campoamor se haya convertido en un movimiento lleno de incoherencias donde la inmadurez decide disfrazarse de empoderamiento femenino. Estas mujeres no lucharon para que pudiésemos decir “si no me acuerdo no pasó”. Lucharon por todo lo contrario. El derecho al voto, a empezar una empresa y a ser consideradas iguales al hombre refleja la voluntad de una mujer a cometer errores y también responsabilizarse de ellos.
