¿Leer o comprar libros?

La respuesta a esta pregunta debería guiar las políticas de promoción de la lectura.

La Ley del Libro y la Lectura Oscar Alfaro habla de “promover el hábito de lectura y escritura en la población a través de la implementación y fortalecimiento de bibliotecas y otros espacios públicos y privados para la lectura y difusión del libro”. Menciona también como objetivo el de “Generar políticas, planes y acciones dirigidas a la formación de lectores

Uno de los mecanismos propuestos por la Ley para cumplir esos objetivos es la rebaja impositiva para la publicación y venta de libros. La lógica asume que si el libro es más barato, se venderán más libros y la gente leerá más.

Pero es una lógica perversa porque asume que solo leerán aquellos que tengan dinero para ello. Independientemente del precio, esta lógica asume que solo quienes poseen libros (comprados, piratas, robados) son los únicos que leerán.

Es lo que está ocurriendo ahora. A tres años de promulgada la Ley, el único aspecto de ella que ha estado funcionando es el impositivo. Y por lo tanto es el único aspecto que puede ser evaluado realmente. Los libreros han logrado mejorar su flujo de efectivo y eso ha permitido que varios de ellos puedan sobrellevar el incremento de costos de operación de los últimos tres años (doble aguinaldo, las multas por la equivocada interpretación de Impuestos Internos en relación al IT). Pero el precio promedio del libro — que se encuentra en un ambiente de permanente encarecimiento del libro en el exterior — no ha bajado en la proporción anunciada por el Ministro al momento de la promulgación ni la esperada por la sociedad.

Sin embargo no basta con poner más libros a la venta ni ponerles precios “rebajados”. También se necesita formar lectores.

El verdadero objetivo de la Ley era promover la lectura y para ello debía conformar el Comité Plurinacional del Libro y la Lectura que debía proponer el Plan Plurinacional de Fomento al Libro y la Lectura. En este plan el fortalecimiento de las bibliotecas iba a tener un espacio importante.

Lastimosamente, a tres años de la promulgación de la Ley, el Comité aún no ha podido definir ni siquiera su propio reglamento. Y la promoción de la lectura nuevamente ha quedado supeditada a propuestas aisladas de los diferentes miembros de dicho Comité.

Volviendo a nuestra pregunta inicial. Lo que necesitamos es promover la lectura. Para ello debemos empezar reconociendo que no podemos esperar que solo los propietarios de libros sean lectores. Debemos reconocer que muchos lectores no pueden adquirir todos los libros que quieren leer ni siquiera a precios populares.

El Plan Plurinacional de Fomento al Libro y la Lectura debe reconocer el papel de las bibliotecas en la promoción de la lectura y fortalecer a las ya existentes al mismo tiempo que promueve el surgimiento de nuevas bibliotecas en el resto del país. El fortalecimiento no pasa solamente por la construcción de edificios o la compra indiscriminada de libros (que son importantes, pero no pueden ser las únicas medidas). Requiere necesariamente profesionales capacitados para entender las necesidades de los diferentes públicos lectores en cada ciudad. Profesionales que puedan organizar y ejecutar programas locales de promoción de la lectura.

Al responder la pregunta que inicia este artículo, para mi está claro que debemos priorizar la lectura por encima de la compra de libros. Como librero me debería inclinar por que la gente compre libros sin importar que los lea. Pero es una expectativa sin sentido: lo que debemos hacer es apoyar la aparición de más biblioteca, apoyar con todo lo que podamos cualquier actividades que busque la promoción de la lectura.

Cuando más lectores visiten las bibliotecas, más lectores comprarán en las librerías.
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