¿Por qué gratis?
Lalo Zanoni
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Fotografía de Jojonas via Fickr

¿Negocio redondo?

La decisión de Leandro Zanoni de saltarse a las editoriales para publicar y distribuir su libro es una decisión válida que en estos tiempos de avances tecnológicos están disponibles a miles (tal vez millones) de autores y coincido con él en que es necesario innovar y buscar nuevos modelos de negocios. El modelo editorial necesita un remezón y son emprendimientos como el de Zanoni los que nos muestran el camino. Mejor si estos modelos permiten que un escritor sea leído y, al mismo tiempo, siga recibiendo remuneración por su trabajo

Sin embargo, creo que es necesario aclarar uno de sus argumentos:

90% para librerías y editoriales

Uno de los argumentos más usados por los autores que deciden dejar de lado a las editoriales al momento de publicar y distribuir sus libros es que las editoriales y las librerías se llevan el 90% del precio de venta de un libro. Un negocio redondo, dicen.

Pero no es así. Las librerías se llevan entre el 20% y el 30% del precio de venta al público. Este dinero sirve para cubrir los gastos de funcionamiento, alquiler, personal, los muebles y, por supuesto, todos los libros que no se han vendido en muchos años. En el caso de gigantes como Barnes & Noble en USA, Gandhi en México o Cúspide en Argentina, el margen de utilidad ronda el 5% o, cuando les va realmente bien, pueden llegar al 10%. Las pequeñas y mediana librerías probablemente ronden por el 10%.

Las editoriales se llevan el 60%-70% del precio de venta al público, pero…

… las devoluciones han llegado al 40% en la mayoría de los libros de fondo. Estamos hablando de dinero, de la editorial, que se ha usado para imprimir, distribuir y trasladar libros que no se han vendido. No nos olvidemos de los libros que las editoriales venden a precio de saldo (descuentos de hasta 80%) o que, al final, deben destruir.

Pero aún asi la editorial se queda con un 30–40% del precio de venta. Negocio redondo? No necesariamente, ya que aún necesita pagar sus gastos de funcionamiento, además de la impresión, el diseño del libro y el almacenamiento. En muchos casos, además, han tenido que pagar por publicidad. La utilidad promedio de Pearson, una de las principales editoriales universitarias, es de 10%, mientras que la editorial más exitosa en la publicación infantil, Scholastic, reportó el 2013 una utilidad de 3%.

Gratis

En la primer versión de este artículo mencionaba mis dudas de que el libro sea gratuito ya que supuse que los patrocinadores tendrían acceso a los datos de navegación. (Vean en el comentario en este párrafo, el texto original).

Lalo Zanoni, respondió a mi aseveración, cito:

falso 100%. En el sitio no se le pide nada al usuario. No hay que registrarse, ni dejar datos ni completar formularios ni se pide login con twitter o facebook. Por lo tanto, ninguna de las empresas patrocinantes pueden saber quién se baja el libro. Solo tengo un acceso a estadísticas de Google con los datos usuales (visitas, de donde vienen, a que hora etc.)

Lamento haber hecho la aseveración sin verificar. Sin embargo esto no debe disminuir mi evaluación del modelo de Zanoni. Regalar el libro, sin sacrificar los ingresos como autor, es positivo para la difusión del libro y además permite a otros editores y autores considerarlo como un modelo alternativo a la venta al detalle del libro.

Ser leido

Al final, es el motivo último por el cual uno escribe. Y efectivamente entre ser leido por muy pocos y ser leido por muchos, la mayoría preferirá esto último por encima de las remuneraciones que pueda recibir. Por ello, tenemos escritores que financian sus propias ediciones, escritores que buscan auspicios para sus libros y, en pocos casos, escritores que subvencionan a sus lectores regalándoles libros que han impreso con su propio dinero.

La aparición de las tecnologías digitales de edición y del ebook ha permitido reducir el costo que un autor debe cubrir para financiar su propia edición. Ahora, en vez de pagar un dólar por libro impreso de tirajes mínimos de 1.000 (500 en algunos mercados), el autor puede pagar cien dólares y poner su libro en internet llegando, potencialmente, a todo el mundo y no solo al mercado local en el que trabaja una editorial.

Esto no hubiese sido posible sin el libro digital y sin la reducción de costos en las plataformas web (hosting, diseños de página, etc.). Intentar hacer lo mismo con un libro impreso es imposible.

El modelo

Finalmente unas palabras sobre el modelo adoptado por Zanoni. Como lo menciono arriba es un modelo innovador en el cual los dos actores más importantes de la cadena editorial ganan. El autor recibe su remuneración y el lector recibe un contenido de su interés practicamente libre de costo.

En el siglo XIX, algunos autores (entre ellos Alejandro Dumas) experimentaron con los libros auspiciados. El libro salía a la venta con publicidad de terceros y eso permitía que el precio de venta se reduzca y, por ende, el libro se distribuya más. El modelo fue útil con algunos tipos obras (novelas de aventuras y novelas en capítulos, principalmente), pero en algún momento aparecieron las editoriales propiamente dichas y lo descartaron.

El mundo editorial está debatiendo sobre la posibilidad del regreso del modelo del libro auspiciado aplicado a los libros digitales, apelando a tecnologías como el web banner, el SEO y las redes sociales. Pero gran parte de esos debates se centran en la inclusión de publicidad al interior del libro. Zanoni incorpora una novedad a la que valdría la pena hacer seguimiento: tu “perfil de navegador” a cambio del libro. Es menos intrusivo y no interrumpe tu experiencia de lectura.

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