Anatomie de l’enfer // 2004

dir. Catherine Breillat // cp. CB Films, Canal +, Centre National de la Cinématographie

“La pornografía beneficia a la mujer, en lo personal y en lo político” -Wendy McElroy, XXX: A Woman’s Right to Pornography

Uno de los paradigmas más frecuentes en nuestra sociedad es que la pornografía es una expresión exclusiva de la cultura masculina, erigida bajo la explotación de la mujer como producto. Pero existe una fracción feminista que considera un aspecto liberador para millones de mujeres que gozan de dicho contenido y que, además, cree que provee una herramienta para interpretar su sexualidad sin restricciones culturales o políticas. En años recientes han surgido mujeres, como Erika Lust, dedicadas a la creación de otro tipo de pornografía, uno inmerso en la experiencia femenina. Y es precisamente esta experiencia que nos conduce al desacato sexual del cine francés a finales de los noventas, con realizadoras que optaron por imágenes cada vez más explícitas, pero menos eróticas — y cuyas tramas fungen como una refutación a la tradicional narrativa de relaciones tormentosas, desde una perspectiva masculina. Una de estas realizadoras es Catherine Breillat, cuya Romance se convertiría en la cinta que le brindaría éxito y notoriedad internacional con su muy personal historia de sexualidad reprimida. Desde antes de convertirse en directora de cine, Breillat ya conocía íntimamente la controversia. A tan solo 17 años publicó su primera novela, l’Homme facile y el gobierno francés la declaró no apta para cualquiera menor a 18 años. Su adaptación al cine no sería vista sino hasta después de dos décadas. No cabe duda que Breillat tiene un ojo franco para retratar la sexualidad de sus protagonistas, pero su interés siempre está en el subtexto. Algunas de sus propuestas más arriesgadas observan el acto sexual como transgresor y un detonante para la violencia — implícita y metafórica — que converge entre los sexos. En Anatomy of Hell (basada en su novela Pornocratie) nos introduce a dos individuos a los cuales nunca nombra y claramente representan símbolos de género, llevados al extremo. La mujer se encuentra en un antro gay, a punto de cortarse las venas, cuando conoce a un hombre al cual ofrece pagarle una buena suma de dinero para observarla en la intimidad de su recámara por cuatro días. Este acuerdo y el escenario único evocan una provocativa obra de teatro. Cabe mencionar que el hombre es interpretado por Rocco Siffredi, un reconocido actor porno quien tiene más diálogos que recitar de lo que acostumbra. Existe una sensación de que estamos viendo a dos individuos trastornados quienes han elegido la cama como un campo de batalla psicosexual. Anatomy of Hell es una propuesta que busca confrontarnos y perturbarnos, además de deconstruir la fantasía y erotismo de un argumento de dominación. Más allá del ‘shock value’, es una cinta que estimula el intelecto y no el libido. ~Román Rangel