Student Bodies // 1981

dir. Michael Rose, Michael Ritchie // cp. Paramount Pictures

Una cinta adelantada a su tiempo, que además logró captar la esencia del cine slasher a pesar de que éste subgénero apenas comenzaba y, encima de eso, resulta ser una muy competente cinta de comedia. Y es principalmente eso, un filme de comedia sobre todo lo demás: es una sátira al cine de horror y gore, una ilustración de las deficiencias y lugares comunes de esos géneros haciéndolos ver como el cine obvio y predecible que realmente es. Es una proto-Scary Movie, donde no se mofa de una cinta en particular, sino de los clichés de dicho cine. Pero la comedia no es obvia, salvo en contados momentos y se ejerce, más bien, con un aire deadpan donde los actores producen su número cómico sin ser muy autoconscientes, aunque el guion claramente lo es. El filme no tiene lugar durante un viernes 13, o Halloween, sino durante el cumpleaños de Jamie Lee Curtis. Se ríe de que las víctimas del asesino siempre se encuentran teniendo sexo cuando son asesinadas, y por lo tanto hace a su protagonista alguien asexual; satiriza el número de muertos en los filmes con un marcador en pantalla cada vez que alguien muere, incluso la muerte de una mosca cuenta como 1/2. Los personajes sospechosos abundan, juega con el espectador y lo que éste supone debe suceder en un filme slasher: cuando un personaje descubre una pista casi por casualidad, la cinta se encarga de poner una flecha y avisar al espectador de que tal detalle es importante. El asesino, casi sobra decir, es bastante estúpido, se cansa al subir unas escaleras, se le pegan chicles a las botas y cuando tiene a su disposición varias armas, escoge matar con un clip o una berenjena. La psicología del asesino relacionada a algún abuso sexual o alguna deficiencia del líbido también es blanco de sorna cuando nuestra protagonista (Kristen Riter) va con un siquiatra después de que se la tache como sospechosa, y el mismo doctor se llame Sigmund y le diga a ella que se dirija a él como ‘papi’. Y es en esta misma escena donde se hace notar la comedia que representa esta esta cinta: la chica comienza a llorar y el doctor le acerca la caja de pañuelos, pero ella no saca un pañuelo, sino que se limpia el rostro con la caja; momentos después sucede lo mismo y el doctor le acerca su pipa y la acción se repite. Tal vez no sea la comedia más graciosa para algunos pero no hay duda de que se arriesgaron al llenar la cinta con este tipo de gags que se asemejan más a la comedia de Monty Python que a la de, digamos, Woody Allen o Chaplin. Resulta extraño la poca celebridad que tiene la cinta hoy, pero no cabe duda que gracias a películas así, el género de horror puede analizar sus errores y problemas y logre evolucionar, aunque la historia real indica que casi todo slasher de los ochentas siguió una misma fórmula. A uno le queda sólo esperar que los directores de horror se den cuenta que esa receta ya no funciona con nadie. ~AP