The Image // 1975
dir. Radley Metzger // cp. Catalyst Films, Les Films du Griffon

La validación de la pornografía fue uno de los mayores impulsos ideológicos durante la década de los años setenta. Atacada principalmente por oponer ideas progresivas al enfocarse en la objetivación y sumisión femenina, la pornografía parecía existir no solo como un vehículo transgresor sino moralmente repelente. En 1972 se estremece a la sociedad norteamericana con el estreno de Deep Throat, la que se convertiría en la primera cinta pornográfica en gozar de éxito comercial. Más allá del sexo no simulado, esta sucumbió a los parámetros de la narrativa convencional, con una historia, desarrollo de personaje y uno que otro chiste -aunque deberíamos asumir la falta de seriedad cuando esta retrata a una mujer cuyo clítoris se encuentra en su garganta. Deep Throat logró poco para argumentar los méritos artísticos en su género, pero ciertamente demostró un deseo secreto de parte de la audiencia, quien buscaba experimentar fantasías sexuales en la pantalla grande. Por el contrario, ese mismo año se estrenó The Last Tango in Paris, la cual sacudió los estratos de los círculos intelectuales. Evidentemente, Tango no es una cinta pornográfica sino erótica a pesar de utilizar imágenes explicitas. El debate sobre la distinción del erotismo y la pornografía brinda interesantes perspectivas, pero pocas conclusiones sólidas. Mientras que cada sociedad elije su objeto de censura de acuerdo con su tiempo, no cabe duda de que la sociedad occidental se vuelve liberal solo de forma paulatina, en lo que alcanza nuevos horizontes en base a la distribución de contenidos importados.
En la literatura, Catherine Robbe-Grillet (esposa del cineasta Alain Robbe-Grillet, quien le dio un látigo de cuero trenzado como regalo de bodas) se convirtió en la dominatrix por excelencia en Europa. Bajo el seudónimo de Jeanne o Jean de Berg, ella explora los placeres del sadomasoquismo. En esta corriente, el placer deriva del sometimiento, en la causa y recibimiento del dolor y la humillación. La servidumbre sexual en torno al “sine qua non”. Cabe mencionar que Robbe-Grillet sigue siendo anfitriona de fiestas privadas donde se practican ceremonias masoquistas. Toni Bentley, de Vanity Fair, describe como su vida hace ver a ’50 Shades of Grey’ como una película de Disney. Lo mismo podría decirse de su obra en general. Su novela, The Image, fue publicada en 1958 pero inmediatamente censurada y prohibida. Aquí el narrador de la historia nos introduce a una mujer aristócrata y a su sirviente sexual, quien pronto se volverá propiedad de este. La adaptación al cine fue realizada por Radley Metzger, pionero del cine norteamericano para adultos, quien al inicio se dedicó a distribuir cintas eróticas europeas. A pesar de que hay un sinfín de secuencias pornográficas (con escenas de micción y cunnilingus casi desde el inicio) Metzger las fotografía con toda la clase y elegancia de un drama de Merchant/Ivory. Este también divide la historia en capítulos (con el último titulándose de forma irónica “Todo se resuelve por sí mismo”). Es posible ver la última secuencia como una especie de apología de la perversión previa, pero parecería que eso habla más de la audiencia de su tiempo que de los personajes retratados. The Image es una de las propuestas más explícitas en el cine, pero también considerada una obra maestra erótica. ~Román Rangél (@marcador00)

