México y el mame de la medalla

El boxeo aseguró la primera medalla, luego de críticas, burlas y amenazas a los atletas mexicanos que ¿han fracasado? Le damos demasiada importancia a las redes sociales y su anonimato.

Misael Rodríguez (22 años) sufrió de más en su “final” por un lugar en el podio contra el egipcio Hussein Bakr Abdin Hosam (30 años) este lunes. La pelea fue una joyita con golpes bajos, aparente odio, señas más comunes en Tepito, y…(por fin) la primera medalla de México, porque el box regala presea a quien llega a Semifinales.

La neta es que el chihuahuense sufrió de más contra un tipo que sacó lo más ghetto de su arsenal boxístico; todo lo que no le dieron en la pelea previa por el dopaje de Michael O’Reilly.

Pero el inicio de Rodríguez fue más bien dudoso eh. No pienso que el Chino no merezca medalla –tampoco se me olvida que ‘boteó’ para llegar a Río–, sí que vi mejor a su primer rival, Abdulriha Waheed (Irak), apenas, si quieres, pero a varios en la redacción deportiva nos sorprendió cuando levantaron el puño tricolor.

Pero esto es parte del boxeo, y de una chingo de deportes olímpicos que son de apreciación, o sea: calificas/opinas según lo que viste.

El gran pedo de hoy es que esto da pie a que cada quién opine según vio, oyó, se enteró, o se le hinchó.

Y es que esto de internet se ha vuelto –o ¿siempre ha sido?– un mar de opiniones en el que se habla/grita lo más fuerte, hiriente, sobresaliente posible, ¿para qué? Pos ya es pedo de cada quién –cofcof Esssena O’Neill cof–.

Pero no puedo evitar dedicarme un poquito a quienes madrean la chamba de los Olímpicos: los atletas se encabronan porque no es su hobby, es más, la mayoría de deportistas en Río dependen de una medalla para sobrevivir gracias al deporte, y no por lo que da el gobierno –hueso no incluido–, sí por los patrocinadores.

Es cierto que la/el deportista sale en tele y tiene sus 1, 2, 5 minutos de fama, a veces hasta menos, pero también es cierto que su trabajo tiene límite de edad, el cuerpo se rinde con 20 años de trabajo pesado y muchas veces con secuelas irrevocables.

Respuestas como “No le debo nada a nadie” de la muy criticada Aída Román, es solo una reacción al hecho de haber sido eliminada. Molesta, incómoda, así decidió hablar; ahí vale ajustar y no repetirlo, porque sí soy de prensa y quiero su opinión en cuanto acabe, pero también soy un wey que densa: ¿qué ganas hablando encabronado?

En su caso, la crítica de su chamba está más que justificada. Su plata en Londres 2012 y el puesto 14 en el ranking de la Federación Internacional de Tiro lo ponen clarito: posee mucha más calidad de la que enseñó en sus dos días de Río 2016.

Me metería con el caso de Alexa Moreno si hubiera conseguido resultados por debajo de su nivel, o si valiera la pena hablar del look, pero…México es la máxima potencia mundial de obesidad.

Pero ya me desvié mucho de: se le da/damos demasiada importancia a lo que se dice en las redes. Desde quien pregunta hasta quien responde, sin olvidar a quien se engancha con el/la desconocido, quien tuitea del gusano que le molesta para mover su silla, sin saber que ese se va a convertir en una mariposa idéntica a la que sueña en tatuarse o le gusta ver en cuerpos ajenos.

El deporte es un proceso y hay quienes solo piensan en el ahora, pero pues…muchos de esos desconocen al Michael Phelps que nadó hace 16 años en Olimpiadas y se quedó fuera de todos del podio.

Entonces: ¿Queremos más medallas o ser parte del mame de medalla? #mamedalla.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.