Medio siglo del Revolver, epítome del rock pop cortesía de The Beatles.

Comenzaron a grabar el 6 de abril de 1966 y lo lanzaron cuatro meses después, sin tener idea de lo que estaban a punto de crear.

Para entonces, Lennon y compañía ya habían experimentado las maravillas del LSD y sin duda se encontraban en la ebullición creativa de sus vidas. Estaban locos, famosos, ansiosos, sedientos y drogados, nada podía salir mal.

Y es que el legado de la séptima entrega del cuarteto no termina con la grandeza que representa como obra de arte, al Revolver hay que agradecerle no solo por existir, sino por provocar cosas como Good Vibrations y detonar la explosión psicodélica de Pink Floyd.

El LP abre, extrañamente, con un tema de Harrison que participa con 4 piezas en total. Taxman, una respuesta a la depredación que representa el sistema fiscal (sí, desde aquel entonces); la inclusión de shakers en la producción y el ataque incisivo de las guitarras avisan que en definitiva debes poner atención a lo que viene.

La experimentación sonora se hace presente desde los primeros tracks, un trabajo fruto de la complicidad entre Ian Sommerville y McCartney, quien en esa época se encontraba sumamente interesado y metido en todo lo relacionado a la innovación en técnicas de grabación y tratamientos de audio.

Muestra de lo anterior es el segundo movimiento del disco: Eleanor Rigby. Estemos de acuerdo en que alrededor de esta pieza podrían escribirse libros completos que analicen su estructura, instrumentación, arreglos, lírica y alcances. McCartney no necesitaba oportunidades para demostrar su versatilidad y virtuosismo compositivo, simplemente se ponía a trabajar y el resultado le volaría la cabeza a todo el equipo.

Continua el paseo por piezas como I’m only sleeping, Here, there and everywhere y Love you to, hasta llegar al punto de inflexión patrocinado por Ringo y su fijación con la vida sub acuática en Yellow Submarine, un sentimiento parecido a cuando Octopus’s Garden cruza por Abbey Road. Llegan aquí la diversión y el escenario caricaturezco, no sabemos si es el pico del viaje lisérgico o solo Ringo tarareando melodías mientras lee el reverso de la caja de cereal durante su desayuno, de lo que si no tenemos duda, es que el submarino amarillo es el teaser del siguiente LP que aparecería 10 meses después del Revolver: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Para cerrar, Tomorrow Never Knows, es retirarle la droga al junkie en el punto máximo de su adicción, la canción con la que Lennon te deja con ganas de más.

Revolver pasa ligero, un viaje de 34 minutos de psicodelia a través de 14 tracks donde la mayoría apenas superan los 2 minutos y medio de duración, enseñándonos que lo bueno de la vida se disfruta más en porciones pequeñas, en cuartitos de felicidad.

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