¿Por qué la música necesita que se extingan las orquestas?

Decir que la música clásica te mama y te eleva los sentidos, para terminar bailando “Cielito Lindo” en un show de Andre Rieu, es como declarar que eres fan de la ópera gracias a tu papá y tienes tu playlist con lo mejor de Il Divo. Algo así.

Sin entrar en detalles de orden cronológico, en algún punto de la historia de la música moderna a alguien se le ocurrió que mezclar música popular con música docta era buena idea; es más, hagámoslo con rock, es más, hagámoslo con metal.

Así nacieron cosas horribles como Apocalyptica, Nightwish, Xandria o Therion. A muchas no les bastó con incluir instrumentos clásicos, también sus voces operísticas intentaban darle un toque épico, mitológico y fantasioso al asunto.

Definitivamente música súper ridícula, un desperdicio en instrumentos y años de conservatorio para acabar tocando sound-a-likes o covers de Metallica.

Hablando de Metallica:

Los fans enloquecieron.

Por experiencia, he notado que el pensar colectivo opina que cuando este tipo de cosas suceden (versiones orquestadas bien logradas de canciones que no fueron hechas para eso) es porque la composición original es suprema y que esto se nota al momento de agregarle arpas, violines y trompetas. 
Qué tontería. Es como la gente que dice “gracias a dios” cuando el cirujano avisa que la operación ha sido un éxito. 
Agradezcan al arreglista, al director y a los músicos que ejecutan de manera impecable sus bellos y ostentosos instrumentos de orquesta.

As always, la raza latina no se queda atrás. Recordemos, intentando no llorar algunos de estos momentos en la historia del rock en tu idioma, los hubo lamentables como también exquisitos:

No mames.

Entrando en el terreno del rock en tu idioma (por favor, dejen morir ese concepto ochentero) este año vio la luz un proyecto armado por el buen Sabo Romo, que al parecer entrando a esta ola de nostalgia que sigue invadiendo distintos terrenos, quiso revivir las rolas que hicieron época en la historia del renacimiento del rock en México… con una orquesta.

¿Es tan difícil aceptar que ya no vas a lograrlo otra vez y mucho menos refriteando las cosas?

El resultado fue terrible. Sabo desenterró de sus departamentos en la Roma, Nápoles y Satélite a varias figuras notables del rock mexicano de hace treinta años para ponerlos a cantar esas canciones que seguramente hasta ellos mismos ya odian, desde Bon, Kazz, hasta Miguel Mateos y Marciano Cantero.

Cuando hubo gente que lo mandó al diablo como Rocco o el mismísimo Saúl, Romo decidió sustituir la falta de caballos amarrando unos cuantos perros, poniéndose a cantar él mismo los éxitos de Caifanes y a Paquito Familiar echándose “Kumbala” y ya mejor no le sigo porque al describirlos pareciera que los odio cuando la verdad es que no, pero es que así de mal está todo.

Como si no fuera suficiente pesadilla y dolor de huevos, este sábado ocurrirá una catástrofe en muchos niveles:

La música, el teatro y la comedia en nuestro país, serán violados de manera brutal y sin condón por este pedazo de imbécil llamado Platanito, frente a las tres mil personas que abarrotarán el precioso Teatro Metropolitan de la Ciudad de México.

Que los promotores, músicos, directores y productores dejaran de aceptar estas ‘ideas locas’ para armar estos proyectos a través de respetar la música sería lo ideal para que deje de ocurrir. Que nosotros dejemos de decir “cómo cambia la atmósfera y la idea original cuando entra la sección de vientos en “El listón de tu pelo’, es como escuchar otra obra” será un parteaguas para que esto deje de ser redituable y cada quién se dedique a lo suyo, y dejemos de mezclar cosas que no nacieron para estar juntas.

O que desaparezcan las orquestas.