“Dicen que quien bien te quiere te hará llorar
Dicen que es más fácil volar que caminar
Yo prefiero soñar que mirar atrás
Yo prefiero pensar que hay un lugar
donde puedo viajar contigo.
Me late chocolate
me empiezas a gustar
me late chocolate
me lates todo.
Dicen que no existe mal que por bien no venga
Dicen que es más fácil volar que caminar
Yo prefiero cantar no callaré más
Yo prefiero pensar que puede pasar
encontraré ese lugar contigo.”
Y así eres, pequeño mio de casi dos metros. Eres ese efecto químico que causa en mí el chocolate, ¡Bendito Seas! (Maldita sea ¬¬)
Mientras saboreo el exquisito rollo de malvavisco con chocolate y nueces que me regalaron, te disfruto, te pienso y comienzo a volar. Y es que en verdad el chocolate tiene un poder peligrosamente divino en mi cuerpo. Cada mordisco es una orgásmica sensación.
Comienzo lentamente a morder, el sencillo toque en mi paladar genera mil sensaciones en cada célula de mi cuerpo, mi lengua, mis labios, se instala unos segundos en mi corazón, que no tarda en acelerarse y a latir a mil, pasa por mi pecho, mis brazos, mi estómago y explota, generando unas magníficas sensaciones en mis manos, mis piernas, por cada uno de mis dedos y vuelve a subir hasta mis neuronas, todo en un bocado, un bocado de placer. La sonrisa de oreja a oreja adorna mi rostro, suspiros profundos uno seguido de otro, y mi corazón descansa, mi respiración se tranquiliza y esos efectos ponen mis ojos en blanco, los ruedo y cierro, los vuelvo a abrir, el ambiente mejora y regreso, piso tierra.
Hace unos años, un amigo me contaba que el chocolate producía las mismas sustancias químicas que el amor. Y no lo dudo, y aunque yo no esté enamorada de tí, me pones realmente bien. :D
Así como cada mordisco de mi muffin de chocolate favorito me derrite, me pasa contigo, basta un simple mensaje para reaccionar a ti tal cual. Es una lástima que todo sea a distancia, pero me encantaría morder tus labios, sentirte, probarte, olerte, verte. Pero aún así te disfruto, cada instante, cada palabra, en todo momento, te imagino contento y me pone bien. Me gustas, en todas tus formas, con todos tus colores, con esas tus muecas y tus manías.
“Me late chocolate
me empiezas a gustar
me late chocolate
me lates todo.”
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