Nunca tengas a un cachorro como mascota

Son muy traviesos, te comen los zapatos, mordisquean todo lo que ven, se hacen popo por todas partes ─mucha popo─ y pipi ─mucha pipi─, de hecho uno piensa que lo hacen a propósito una vez que limpias, pues al dar la última pasada del trapeado, ya esta sucio nuevamente, aunque pongas sus tapetes entrenadores; se ensucian rápidamente y no puedes bañarlos hasta que concluyan su cuadro de vacunación. Te destruyen todo lo que vean; cargadores de celulares, cables de teclado, zapatos nuevos — creo que ya había dicho eso, pero son su prioridad numero uno — ropa, te roban comida… prácticamente cualquier cosa de valor para ti.

El pasado 25 de noviembre, mi perrita Vika tuvo sus primeros cachorros. Eran hermosos cuando nacieron.

Un cachorro era diferente a los demás, no le gustaba dormir con la manada, le gustaba dormir solo, por lo que mi esposa tenía que prepararle todos los días su lugar, mientras los demás dormían con su mamá y sus hermanos, el era el único que se dejaba abrazar sin llorar.

Se ganó de inmediato el cariño de mi esposa, suficiente para decirme «quiero a este cachorro, será mi compañero para salir a correr, lo voy a entrenar, será lo que Vika no pudo conmigo» — Mi Vika es muy apegada a mi y para pasear con ella lo hace conmigo — . Por lo que decidimos tenerlo, su nombre Odin.

Como ya habíamos criado a un rottweiler, sabíamos lo que nos esperaba. A diferencia de mi Vika que duerme abajo de mis hijos, Odin se dormía debajo de la alacena de la cocina, no le gustaban las pelotas y su hermanita— la última en irse — le hacía bulling. Al irse su hermanita se quedó muy triste por unos días, ya no jugaba y se la pasaba durmiendo. Hasta que se apegó a su mamá Vika.

Su mamá le enseño nuevos juegos, jugaban juntos todo el tiempo y a la hora de la comida era un reto para los dos, ver quien comía más rápido. También le enseño a bajar la bolsa de la basura y esparcirla por toda la cocina.

Pero lo mejor para mi esposa es que él estaba apegado a ella, parecía un niño, donde ella iba la seguía, rasguñaba la puerta si ella entraba al baño ó entraba en la habitación, por lo que teníamos que dejar la puerta de nuestra habitación siempre abierta, tenía que correr si teníamos que salir, porque no la dejaba ir.

Empezamos a entrenar a Odin, acostumbrándolo a andar en auto, cuando íbamos por mis hijos en la escuela lo llevábamos, ya que la idea era que se acostumbrara para que en un futuro se adaptara a viajar con nosotros trayectos largos en coche. Lo cuidamos mucho, tanto así que solo 10 ó 15 minutos podía salir al patio y luego entraba, sus vacunas y desparasitaciones las tenía todos.

Un día antes de cumplir 3 meses murió Odín. No puedo describir el dolor que me dió, que me duele, pero más describir el dolor que sintió mi esposa. Fue solo un descuido que cometimos para que nos arrebataran una parte de nosotros.

El miércoles muy temprano hicimos limpieza de la casa y sacamos a Odin y a su mamá para que nos dejaran limpiar, ya que Odin empieza a morder el trapeador o la escoba. No soportó ni 10 minutos y estaba llorando y rasguñando la puerta, pero no podía entrar ya que estaba mojado el piso, después se quedó jugando con su mamá en la parte trasera del patio, se habrán quedado en total unas 2 horas fuera.

En la noche mi esposa fue la primera en darse cuenta que estaba raro, pues se fué a dormir temprano y no quiso cenar. Pensamos que estaba triste por lo que había sucedido en la mañana, pero no le dimos la importancia necesaria ─no sé si desde este momento empiezo a sentir que fue mi culpa─. A la mañana siguiente mi hija nos aviso que Odin estaba vomitando y continuaba sin ganas de comer, eso me preocupo y lo llevé al veterinario sin dudarlo.

El Médico me dijo que lo más seguro es algo que había comido, pero no era grave. Yo dude mucho de lo me decía, le mostré una foto de su vomito y le dije que no era normal para mi todo esto. Lo inyectó penicilina para que no siguiera vomitando y le dieron medicamento para tratarlo en casa, la veterinaria me calmo diciendo que todo estaría bien y eso me tranquilizo.

Trascurría el día jueves y Odin seguía sin querer comer ni tomar nada, por más que lo obligamos y ahora tenía diarrea desde hace un par de horas. Con mucho trabajo logró tomar su medicamento y apenas tomaba agua. Fue muy duro ver en ese estado a Odin, acostado sin querer jugar, se empezaba a ver delgado, triste, sin responder a su llamado,─ya que a pesar de tener casi tres meses, ya sabía su nombre, ya sabia cuando lo llamábamos a jugar o a comer, ya obedecía ordenes de sentarse, realmente fue triste, pero no sabíamos lo que le espera a él y por lo que pasaríamos al día siguiente─, pensábamos que era porque todavía no le hacía el efecto las medicinas.

El viernes me desperté y lo primero que le pregunte a mi esposa; donde esta Odin… lo fuimos a ver y tenía la cola entre las patas temblando y en un rincón en el cuarto de mis hijos. Afortunadamente mis hijos se habían quedado a dormir en casa de mis suegros y no vieron la escena. Llamamos al hospital veterinario donde atendieron a Odin y estaba cerrado, habrían a las 9 y eran las 7 de la mañana. Le dimos suero con una jeringa y su medicina pero se veía realmente mal, inmediatamente empezamos a dudar del tratamiento haya sido el adecuado.

Apenas abrieron el hospital veterinario lo llevamos para ingresar. La veterinaria estaba en una operación por lo que no nos atendió de inmediato. El encargado empezó a llenar los papales y le dije si eso lo podríamos hacer después, que si podíamos atenderlo primero, a lo que el accedió pero nada podía hacer, ya que el solo era del mostrador.

Como a los 20 minutos salio el Médico e hizo que entrara Odin, yo no quise entrar, para ser sincero no podía ver lo que pasaría, llámame cobarde o cualquier termino peyorativo, pero no podía (quería) ver.

Habrán pasado 15 minutos, cuando sale mi esposa llorando… mi garganta se secó, no podía hablar.

Me dijo que entro en un ataque al ser inyectado y el Médico estaba tratando de resucitar.

Muchas cosas pasaron por mi mente en ese momento. Recordé a las personas que he perdido en mi vida, lo recordé a él, como es posible que solo hace unas horas estaba de pie con su mamá queriendo ser acariciado y mimado.

A todo esto mi esposa seguía llorando y no había consuelo que yo podría darle en ese momento. Un par de días mi esposa me confesó que sintió que le arrancaron una parte de ella ese día.

El médico salió y nos dijo que no se pudo hacer más, nuestro Odin había fallecido. Me sentí molesto con el Médico porque el jueves no me había dicho que tenía la opción de hospitalizarlo, pero él se escudo diciendo que no lo me dijo porque no lo vió necesario.

Sé que buscar culpable no me devolverá a mi Odin, pero luego me sentí yo el culpable por dejarlo afuera más tiempo del que debía.

Envolvieron a Odin en la manta que trajo y le dije a mi esposa que se subiera, que lo pondría en la cajuela, ella me volteo a ver a los ojos y me dijo en tono molesta o indignada… «Odin no es un objeto para que vaya en la cajuela… yo voy a cargarlo»…

No tengas a un cachorro como mascota, tenlo como un amigo, un compañero de vida.

Odin
Like what you read? Give Victor Nuñez a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.