Este es el “manifiesto machista” de Google, y esta es la respuesta que ha recibido

Google ha sufrido un escándalo machista. Un empleado ha dicho que las mujeres son unas neuróticas y no saben programar. Y claro, las redes han ardido. [Edito: y al final lo han despedido.]

A continuación vais a poder leer qué dice el empleado en realidad. La traducción recoge el texto íntegro, salvo algunas partes que especificaré, y solo tiene unas pocas ediciones de formato para que resulte más claro.

Luego podréis leer la respuesta de un alto directivo de Google, y juzgar si el autor del manifiesto tiene razón o no.


Lo que dice el manifiesto machista

El autor anónimo empieza lamentando los sesgos cognitivos, propone dialogar con gente de distinta ideología para contrarrestar esos sesgos, y dice que en Google no se dan las circunstancias para ese diálogo y que se silencia a la gente de cierta ideología mediante el escarnio.

La gente suele tener buenas intenciones, pero todos tenemos sesgos que no vemos. La discusión abierta y sincera con quien piensa distinto puede ayudarnos a ver esos puntos ciegos y a crecer, y por eso he escrito esto.
Google tiene varios sesgos y la ideología dominante está acallando una discusión sincera sobre ellos. Lo que voy a decir no es la historia completa, pero es un punto de vista que necesita ser expresado en Google.
En google hablamos mucho de sesgos inconscientes sobre raza y género pero no sobre nuestros propios sesgos morales, que dan forman nuestros valores y a nuestra orientación política. Y deberíamos analizarlos de forma crítica, porque Google (así como casi todos los medios de comunicación y los científicos sociales) tienden hacia la izquierda.
Los prejuicios de la izquierda: hay que compadecer al débil. Las disparidades se deben a injusticias. La gente es cooperativa por naturaleza. El cambio es bueno. Hay que ser abierto e idealista.
Los prejuicios de la derecha: hay que respetar a los fuertes y a la autoridad. Las disparidades son naturales y justas. La gente es competitiva por naturaleza. El cambio es peligroso. Hay que ser conservador y pragmático.
Ni una ni otra tiene toda la razón: ambos puntos de vista son necesarios en una sociedad (o en este caso una empresa) sana. Si la empresa es demasiado de derechas puede ser demasiado lenta en reaccionar, jerárquica y desconfiada. Pero si es demasiado de izquierdas puede estar siempre en cambio (y cerrar servicios muy queridos), diversificar demasiado sus intereses (y dejar de lado o avergonzarse por su negocio principal) y confiar demasiado en sus empleados y en sus competidores.
Para ser conscientes de esos sesgos necesitamos los hechos y la razón. Pero en cuestión de diversidad e inclusividad, el sesgo de izquierdas de Google ha dado lugar a una monocultura políticamente correcta que acalla a los que piensan diferente mediante el escarnio, y permite políticas extremistas y autoritarias.

Luego pone un ejemplo de sesgo que en Google no está abierto a discusión: la creencia de que la falta de mujeres en Google tiene que deberse, necesariamente, a la discriminación.

En este documento me voy a centrar en la postura extremista según la cual toda diferencia en los resultados se debe necesariamente a la discriminación, y para eliminarla hace falta la discriminación.
En Google nos cuentan que si las mujeres están infrarrepresentadas en puestos tecnológicos y de liderazgo es por nuestros sesgos inconscientes. Y es verdad que cada sexo percibe los sesgos, la tecnología y el lugar de trabajo de forma diferente, pero esa no es la historia completa.

El autor da una explicación alternativa: El interés por la ingeniería informática (y las habilidades necesarias para la ingeniería informática) abundan más entre los hombres que entre las mujeres, y eso explica en parte por qué hay en Google menos mujeres que hombres.

Esta es la parte que ha generado el escándalo y le ha costado su puesto. Sin embargo en ningún momento dice que las trabajadoras de Google sean peores programadores que sus compañeros, ni niega que además de esas diferencias pueda existir discriminación.

Solo dice que hay un factor del que ni siquiera se puede hablar, y que tener en cuenta ese factor podría ayudar a solucionar el problema.

De media, los hombres y las mujeres son distintos en muchas cosas. Y esas diferencias no tienen solo un origen social, porque:
1. Existen en todas las culturas humanas.
2. Suelen tener causas biológicas claras y relación con la testosterona prenatal.
3. Son altamente heredables.
4. Los hombres castrados al nacer y criados como mujer casi siempre se comportan e identifican como hombres.
5. Son las diferencias que cabría predecir desde la psicología evolutiva.
No digo que esas diferencias se apliquen a cada hombre y a cada mujer, ni que sean “justas”.
Digo que la biología explica (en parte) por qué ciertos intereses y capacidades abundan más entre los hombres y otros más entre las mujeres, y por qué no hay un 50% de cada sexo en puestos tecnológicos y de liderazgo. Y que como esas diferencias son pequeñas y se solapan entre los sexos, son útiles para juzgar las distribuciones a nivel de población pero no para juzgar a personas individuales.
Imagen incluida en el manifiesto
Comparadas con los hombres, más mujeres:
Tienden más hacia los sentimientos, la estética y las personas que hacia las ideas y las cosas (es decir, empatizan más que sistematizan). En parte, quizá por eso abundan más en áreas sociales o artísticas. Quizá hay más hombres en programación porque ese campo requiere sistematizar, y más mujeres en experiencia de usuario porque ese campo requiere empatizar.
Se expresan de forma más gregaria y conciliadora que asertiva. En parte, quizá por eso les es más difícil negociar un sueldo, pedir un aumento, tomar la palabra y liderar. Repito que me refiero a la media y que hay solapamiento entre los sexos, pero este problema se considera exclusivo de las mujeres y se deja de lado a hombres que tienen el mismo problema.
Sufren ansiedad y tienen baja tolerancia al estrés. En parte, quizá por eso las trabajadores de Google sufren más ansiedad que los trabajadores, y tenemos menos mujeres en puestos de alto estrés.
No olvidemos que según los estudiosen los países con mayor nivel de igualdad, las diferencias de personalidad entre los sexos aumentan” porque “cuando una sociedad se vuelve más próspera e igualitaria, las diferencias innatas tienen más espacio para desarrollarse”. Así que dejemos de dar por hecho que las brechas de género se deben necesariamente al sexismo.

Luego menciona otro factor: la sociedad juzga más a los hombres que a las mujeres en base a su estatus económico y social, y eso explica en parte por qué hay más hombres dispuestos a realizar los sacrificios personales necesarios para alcanzar ese estatus.

De nuevo, su argumento no es que ese factor compense de alguna forma cualquier tipo de discriminación. Su argumento es que mencionar ese factor es tabú, y que tenerlo en cuenta podría ayudar a aumentar la igualdad.

Siempre nos preguntamos por qué vemos tan pocas mujeres en puestos de liderazgo, pero nunca por qué vemos tantos hombres. Son puestos con jornadas largas y mucho estrés, y pueden no ser una buena opción si lo que quieres es una vida equilibrada y satisfactoria.
A los hombres se les juzga por su estatus más que por cualquier otra cosa, y eso hace que muchos persigan puestos con mayor sueldo y estatus pero con menor nivel de satisfacción. Es lo mismo que les lleva a aceptar trabajos indeseables y peligrosos como la minería de carbón, la recogida de basura y la lucha contra incendios, y a sufrir el 93% de las muertes por accidente laboral.

Luego da ejemplos de cómo podría aumentarse la igualdad en Google teniendo en cuenta los factores que ha dado antes. El autor jamás trata la falta de mujeres en Google como algo bueno o aceptable, sino que la reconoce como problema y propone formas de solucionarla.

Voy a repetir algunas de las diferencias que ya he comentado, y a ofrecer posibles soluciones para que haya más mujeres en el mercado tecnológico sin tener que recurrir a la discriminación. Google ya trabaja en muchas de ellas, pero creo que vale la pena enumerarlas:
Si más mujeres muestran interés en las personas y más hombres en las cosas: podemos orientar más la ingeniería de software hacia las personas mediante la programación en parejas y aumentando la colaboración. Por desgracia esto solo podemos hacerlo hasta cierto punto, y no debemos engañarnos (ni a los estudiantes) afirmando lo contrario.
Si más mujeres son cooperativas: podemos incentivar más a quienes muestren un comportamiento cooperativo. Esto no significa eliminar de Google toda la competitividad y la independencia, que son rasgos valiosos y no deben desincentivarse como se ha hecho en educación.
Si más mujeres sufren ansiedad: podemos hacer menos estresantes los puestos tecnológicos y de liderazgo. Google ya lo hace hasta cierto punto con sus ayudas y cursos de reducción del estrés.
Si más mujeres quieren equilibrio entre su vida profesional y la personal, y más hombres quieren estatus. Podemos permitir y alentar las jornadas a tiempo parcial. Por desgracia, mientras los puestos tecnológicos y de liderazgo sigan siendo lucrativos y de alto estatus, seguirán atrayendo a más hombres que mujeres.
El feminismo ha logrado liberar sensiblemente a las mujeres de su rol de género, pero el rol masculino sigue siendo inflexible y los hombres siguen muy atados a él. Si la sociedad les permite ser más “femeninos” la brecha de género se reducirá, porque optarán menos por puestos tecnológicos y de liderazgo y más por puestos tradicionalmente femeninos.
Dicho eso, no creo que ningún tipo de ingeniería social deba realizarse al tuntún y solo para lograr una representación del 50%. Cada cambio debe justificar por qué es bueno para Google aparte de por aumentar la diversidad (…) y al considerar los costes y los beneficios debemos tener en cuenta que el dinero de Google no es infinito, y que para dedicarlo a una cosa hace falta quitarlo de otra.

Luego dice otra vez que su problema no es con la lucha por la igualdad. Que su problema es que esa lucha se lleve a cabo con medidas discriminatorias y basadas solo en creencias ideológicas, y que sea imposible el diálogo sobre esas medidas o esas creencias.

Creo firmemente en la diversidad de género y racial, y que debemos aumentarla. Pero creo que en el camino Google ha incurrido en varias prácticas discriminatorias:
1. Programas, tutorías y clases solo para gente de cierto género o raza.
2. Colas de alta prioridad y tratamiento preferencial para los candidatos “diversos”.
3. Prácticas de contratación que en la práctica bajan el listón para los candidatos “diversos”.
4. Inspección de los equipos que no son lo bastante “diversos”, pero no de los casos opuestos (incurriendo en sesgo de confirmación).
5. Establecimiento de la diversidad como objetivo y resultado clave de la empresa, lo cual puede incentivar la discriminación ilegal.
Estas prácticas pueden aumentar las tensiones de género y raciales, y se deben a falsas premisas provocadas por nuestros sesgos. El personal directivo nos dice que son correctas moral y económicamente, pero en ausencia de pruebas son simple ideología y pueden causar daños irreparables a Google.

[Nota: el enlace referente a “bajar el listón” lleva a un foro privado de la compañía. Por tanto no puede leerse el contenido, pero la propia existencia del enlace da a entender que es una circunstancia conocida y comentada dentro de la compañía.]

Luego insiste en que todos (incluyéndolo a él) tenemos sesgos y en que lo importante es dialogar. Y lamenta otra vez la falta de diálogo, y dice que en Google existe un ambiente amenazador donde la gente de cierta ideología no se siente segura para expresarla.

Todos sufrimos sesgos. Todos usamos el razonamiento motivado para descartar las ideas que contradicen nuestros valores.
La derecha rechaza la ciencia cuando contradice la jerarquía Dios → humanos → medio ambiente, por ejemplo en cuanto a evolución y cambio climático. Y la izquierda la rechaza cuando señala diferencias biológicas entre las personas, por ejemplo en cuanto a CI y diferencias entre los sexos.
Por suerte la derecha no domina la climatología ni la biología evolutiva. Pero por desgracia la izquierda sí que domina las humanidades y las ciencias sociales (el 95% de los científicos de esos campos son de izquierdas). Eso provoca un sesgo de confirmación enorme, decide lo que se estudia y lo que no, y mantiene en pie mitos como el construccionismo social y la brecha salarial.
Las tendencias izquierdistas de Google nos vuelven ciegos a este sesgo y acríticos ante sus resultados, y por eso justificamos unos programas tan politizados.
La izquierda tiende a proteger a quienes ve como débiles, y la gente en general tiende a proteger a la mujer (quizá porque biológicamente los hombres son desechables, o quizá porque las mujeres son más cooperativas y conciliadoras). Numerosos programas de Google y del Gobierno, numerosos campos de estudio y numerosas normas sociales y legales las protegen, pero cuando un hombre señala un problema de género masculino se le llama misógino y quejica. Casi todas las diferencias entre los sexos se consideran opresión contra la mujer, pero son un caso de ver siempre más verde el jardín del vecino; y por desgracia, el dinero público y el de Google solo se gastan en regar un lado del jardín.
La misma compasión hacia los que vemos como débiles nos lleva a la corrección política, y esa corrección política ahoga el diálogo para complacer a gente autoritaria que defiende su causa mediante la violencia y el escarnio.
Google no tiene la culpa de las protestas violentas de izquierdas que estamos viendo en las universidades, pero en nuestra empresa se vive el mismo ambiente de escarnio, de silencio y de inseguridad psicológica.

Y por último repite de nuevo que no está en contra de la igualdad, que solo pide ser menos tribalistas y poder dialogar.

Espero haber dejado claro que no digo que la diversidad sea mala, que Google o la sociedad sean 100% justas, que no debamos intentar compensar los sesgos existentes o que las experiencias de las minorías y las de la mayoría sean iguales. Lo que digo es que somos intolerantes con las ideas y las pruebas que no se ajustan a cierta ideología.
Tampoco digo que debamos atar a nadie a un rol de género. Pido lo contrario: dejar de lado el tribalismo y tratar a las personas como individuos, no solo como un miembro más de su grupo.

Luego da algunos consejos para lograrlo, pero son bastante aburridos y no cambian el sentido del texto ni hablan sobre la mujer, así que si queréis podéis leerlos aquí.


La respuesta de un alto cargo

Lo que sí me parece interesante es la respuesta pública de Yonatan Zunger, que hasta ayer mismo dirigió la parte social de Google. Vamos a verla y luego podéis decirme si es verdad o mentira que en Google hay un ambiente de escarnio y de intimidación.

Zunger empieza diciendo en qué campos va a aleccionar al autor del manifiesto: género, ingeniería y consecuencias del documento.

Parece que alguien ha pensado que era buena idea publicar un manifiesto interno sobre el género y nuestra “cámara de resonancia ideológica”. Me parece importante dejar claras un par de cosas:
1. El autor habla con mucha autoridad, pero no parece entender el género.
2. Tampoco parece entender la ingeniería.
3. Y tampoco parece entender las consecuencias de lo que ha escrito, para él y para los demás.

Luego se niega a discutir los argumentos del manifiesto sobre las diferencias entre sexos:

No voy a perder el tiempo con el punto 1. Si alguien quiere explicar por qué casi todo lo que dice el documento sobre el género es activamente incorrecto y contradice toda la investigación realizada en el campo durante décadas, adelante. Pero yo no soy biólogo, ni psicólogo, ni sociólogo, así que se lo dejo a otro.

[Nota: posteriormente se ha sabido que el autor del manifiesto es James Damore, doctor en biología por la universidad de Harvard].

Luego dice que esas diferencias no hacen que las mujeres sean peores ingenieras (como interpreta que dice el autor del manifiesto) sino mejores. Este trozo está lleno de referencias técnicas y autobiográficas que he eliminado para aumentar la legibilidad, y que podéis leer en el texto original.

Lo que sí soy es ingeniero, y me sorprende que alguien haya podido llegar tan lejos sin entender algunas cosas básicas sobre el trabajo (…)
A veces la gente que no sabe de ingeniería informática cree que se trata de sentarse al ordenador a optimizar bucles internos o a limpiar APIs. Eso lo hemos hecho todos, y muchos (incluyéndome) nos divertimos mucho con ello. Y cuando empiezas como ingeniero tu trabajo básicamente se reduce a eso… (…) pero llega un momento en que empiezas a hacer ingeniería de verdad.
La ingeniería no es el arte de construir dispositivos, es el arte de arreglar problemas. Los dispositivos son un medio, no un fin. Para arreglar problemas hay que entenderlos (…) en esencia la ingeniería es cooperación, colaboración y empatía hacia tus compañeros y hacia tus clientes. (…) Todos esos rasgos descritos como “femeninos” en el manifiesto” son los más importantes para triunfar como ingeniero (…) y por eso las conclusiones del manifiesto están al revés.
Es verdad que las mujeres están socializadas para prestar más atención a las necesidades emocionales de las personas, pero eso hace que sean mejores ingenieros, no peores. (…)

Sobre esto de arriba quiero señalar dos cosas:

  1. El manifiesto no dice en ningún momento que las mujeres sean peores ingenieras.
  2. Lo que sí dice es que, si una mujer prefiere trabajar con gente a picar código, es probable que no elija una profesión donde antes de trabajar con gente tienes que pasarte años en un cubículo picando código.

Zunger termina con las consecuencias para el autor del manifiesto y para cualquiera que se muestre de acuerdo con él. Dichas consecuencias incluyen el ostracismo, la violencia física, el despido y la imposibilidad de buscar trabajo.

Y eso nos lleva al punto 3, el más grave de todos. Voy a ser con el autor del manifiesto más directo de lo que suelo ser.
Lo que has hecho es increíblemente estúpido y perdudicial. Has publicado un manifiesto que dice que, en el fondo, buena parte de tus compañeros no valen para sus trabajos y que solo se les mantiene ahí por ideología. Y en vez de al menos limitarte a pensarlo o a decirlo en privado, lo has dicho de una forma que intenta legitimar tu acción entre los empleados, y que otros se levanten y digan “un momento, ¿esto es verdad?”
Voy a ser muy claro: No es solo que casi todo lo que dices en el documento sea falso. Es que simplemente por decirlo has causado un daño enorme a la gente de esta empresa, y a la capacidad de la propia empresa para funcionar. Y ser consciente de esa consecuencia también es parte de tu trabajo, y supongo que de cualquier trabajo. Yo ya ni siquiera trabajo allí y me he tenido que pasar medio día hablando con gente y limpiando el desastre que has montado. No me puedo ni imaginar el tiempo y la energía emocional que se ha perdido aquí, ni el daño que ha sufrido nuestra reputación.
Y en cuanto a las consecuencias para ti: ¿entiendes que ahora mismo no podría, con la conciencia tranquila, poner a nadie a trabajar contigo? Desde luego no podría poner a ninguna mujer, y buena parte de tus compañeros podrían directamente partirte la cara, y aunque encontrara un grupo de gente que pensara como tú, nadie podría colaborar con ellos. Acabas de crear un ambiente laboral hostil de libro.
Si no hubieras escrito este manifiesto quizá estaríamos discutiendo sobre las habilidades que tienes que adquirir si no quieres que tu carrera se estanque (que son precisamente las que has descrito como femeninas). Pero en vez de eso estamos teniendo otra conversación. Ya da igual lo bueno que seas escribiendo código, eso lo hace cualquiera. Eso no es nada comparado con el tremendo impacto negativo que han tenido tus acciones para tus compañeros.
Has mencionado la necesidad de discutir las ideas. Tienes que aprender la diferencia entre “creo que deberíamos adoptar Go como lenguaje principal” y “creo que un tercio de mis compañeros están incapacitados biológicamente para hacer su trabajo, y si no lo están son excepciones y deberían estar bajo sospecha hasta que puedan demostrarlo a mi satisfacción”. No todas las ideas son iguales, y no todas las conversaciones son mínimamente legítimas.
Si esto te hace sentirte solo, si crees que tu punto de vista no es bienvenido en el mercado tecnológico y no se puede discutir… pues claro que no. Tu punto de vista es corrosivo para cualquier empresa, espanta a la gente y no se me ocurre ninguna empresa que te pueda acoger y que no se dedique ya exclusivamente a difundir tu punto de vista. Y me temo que eso te va a suponer un problema grave durante mucho tiempo. Pero nuestra empresa está empeñada en mantener un buen ambiente de trabajo para todos sus empleados, y si alguien quiere echar eso abajo la solución es clara.
Esto lo escribo porque ya no estoy en la compañía y puedo decir estas cosas abiertamente. Pero quiero que tengas algo muy claro: si yo fuera tu superior, en vez de todo esto te habría dicho simplemente “esto no es aceptable” y quizá lo que aparece en el párrafo anterior. Y te lo habría dicho en una reunión íntima entre tú, yo, tu encargado, alguien de recursos humanos y alguien del departamento legal. Y al acabar saldrías del edificio escoltado por alguien de seguridad y te dirían que ya te llegarían por correo tus cosas.
Y el hecho de que pienses que todo ha sido “en nombre del debate abierto” y que no te des cuenta de estas consecuencias lo hace todavía peor.

Valga esta respuesta para juzgar hasta qué punto el manifiesto tiene o deja de tener razón.


Sabemos quién es

Edito el artículo para añadir esta respuesta escrita por la ex ingeniera de Google Cate Huston y difundida por la ex CEO de Reddit Ellen K. Pao, de título “Sabemos quién es”.

Esta vez traduzco el escrito directamente y sin notas, porque me parece que sobran.

Este fin de semana mi Twitter era un no parar de gente discutiendo el Último Escándalo (el maromo que ha escrito un ladrillo de 10 páginas explicando que las mujeres y los negros no valen para la ingeniería) y mis menciones estaban hasta arriba de hombres dándole la razón y echándome en cara mis mensajes sobre el tema:
Es evidente que este tío no tiene ni idea de lo que dice sobre este tema (ni sobre muchos otros, por supuesto) pero da lo mismo. Leerlo y debatirlo es aceptar la premisa de que se puede debatir si las mujeres pueden o no ser ingenieras, y si las otras cosas que ha dicho son también verdad, cuando tenemos montañas de pruebas de lo contrario.
No debatimos la existencia de la gravedad. No debatimos la evolución. No debatimos la composición química del agua; aunque no podamos verlos, aceptamos que son dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno y seguimos con nuestra vida. Es lo que tiene la ciencia: nos da cosas que podemos aceptar como ciertas. Es lo que tiene la misoginia supremacista blanca: cogen algo que solo tiene pruebas en un sentido, e intenta someterlas a debate otra vez.
Sabemos quién es este tío. Sabemos quién es literalmente porque los rumores vuelan. Pero también lo sabemos metafóricamente. Dudo que a cualquier mujer o persona de color que haya trabajado con este maromo le sorprenda leer lo que piensa. Cuando trabajamos con maromos así lo sabemos. Cuando revisan nuestro código lo sabemos. Cuando encontramos sus comentarios en nuestra evaluación de rendimiento lo sabemos.
Lo sabemos por la forma en que nos tratan incluso cuando los demás nos dicen que le estamos dando demasiadas vueltas, que es así con “todo el mundo”. Lo sabemos por la incomodidad. Quizá no se lo decimos a nadie, pero seguramente intentamos no quedarnos a solas con él. Sabemos que nos desprecia, incluso cuando (aún) no lo ha mostrado abiertamente.
Está claro que Google debería controlar muy de cerca la cultura interna que tiene ahora mismo. Debería ver que esta filtración seguramente está motivada por la falta de confianza y la frustración ante su inacción, y que su tibia (y filtrada) declaración interna no ha hecho nada por aliviar. Debería vigilar mucho una cultura conde un maromo puede (1) sentirse capacitado y envalentonado para escribir algo así, no bajo un pseudónimo en Reddit sino en un documento interno con su nombre adjunto y (2) recibir el suficiente apoyo de sus compañeros como para sentirse respaldado.
Deberían preguntarse cómo arreglan esta situación, pero si no ponen mucho cuidado en preguntarse cómo han creado esta situación esto volverá a pasar una y otra vez. Pasará a pequeña escala todos los días. Y volverá a pasar a esta escala otra vez.
Es difícil cambiar una cultura. Es difícil observar bien tu cultura y reconocer que algunas de las cosas que has valorado y defendido se han convertido en armas corrosivas en manos de gente a la que no se las puedes confiar. La libertad de expresión es un valor fundamental del campo tecnológico, pero tus empleados piensan que pueden usarla para devaluar y deshumanizar a sus compañeros, se vuelve algo terrible. El problema no es necesariamente que la gente diga lo que piensa, el problema es que habéis tenido trabajando cuatro años a alguien que piensa que las mujeres (la mitad de la población) y las personas de color son inferiores a él. Y que esas creencias, sin duda, han influido en sus acciones. ¿Cuántas entrevistas de trabajo ha hecho este tío, por ejemplo? Y sin embargo, si alguien lo notó, no hizo nada.
Este hombre estudió en Harvard y en el MIT. Ellos también tienen culpa y deberían sentir una profunda vergüenza por haber graduado y soltado en la calle a alguien con tan pobres habilidades cognitivas, y que es demasiado vago para documentarse mínimamente. Y deberían estar preocupados por todas las mujeres y personas de color que entraron en contacto con él en un ambiente económico.
Como sociedad debería preocuparnos darle a hombres como él la excusa de que son “opiniones políticas”. Sus opiniones sobre las mujeres y sobre los negros no son políticas, son la misma mierda de siempre desmentida desde hace mucho por la ciencia. A nadie le importa cómo piensa que hay que salir de la crisis, ni cuánto piensa que hay que invertir en defensa y en educación. A nadie le importa si prefiere un gobierno federal o local, ni lo que piensa sobre la reunificación de Corea ni sobre los tratados internacionales.
Sus opiniones sobre sus compañeros no son políticas: son humanas, son demostrablemente falsas, son probablemente ignorantes y son ofensivas a nivel humano. Y es ofensivo a nivel empresarial que alguien que cobra tan bien por su pensamiento crítico y sus habilidades resolutorias pueda cagarla de esta manera.

El despido del autor

Vuelvo a editar el artículo para añadir el desenlace: Google ha despedido al autor del manifiesto, y su CEO lo ha justificado en una nota de prensa que describe así el manifiesto:

Quiero decir que apoyamos firmemente el derecho de nuestros empleados a expresarse, y que mucho de lo que dice ese mensaje está abierto a debate por mucho que la mayoría de nuestros empleados estén en desacuerdo con él.
Sin embargo hay partes del mensaje que se pasan de la raya y violan nuestro Código de Conducta, porque promueven en nuestro lugar de trabajo estereotipos de género dañinos (…) insinuar que parte de nuestros compañeros tienen rasgos biológicos que les hacen menos aptos para su trabajo es ofensivo e inaceptable, y va contra nuestro Código de Conducta, que le pide a cada empleado que haga “todo lo posible para crear un ambiente laboral libre de acoso, intimidación, sesgos y discriminación ilícita”.
(…)
Pero repito, muchos de los argumentos del mensaje (como las críticas a los cursos de Google, al papel de la ideología en el puesto de trabajo y a si los programas para mujeres y minorías están lo bastante abiertos a todo el mundo) son temas importantes y el autor tiene derecho a expresar su opinión sobre ellos, porque fomentamos un ambiente donde la gente puede hacerlo, y nuestra política sigue siendo no actuar contra nadie por plantear esas discusiones.

Es decir: un empleado de Google tiene es libre de criticar las políticas de la empresa… pero no es libre de argumentar esas críticas. No puede decir que quizá en Google trabajan menos mujeres porque ese trabajo atrae a menos mujeres… porque si dice eso se expone a que tergiversen su argumento, le humillen, le amenacen y finalmente le despidan.

Solo puede decir que sí: que en Google trabajan menos mujeres debido al sexismo. Lo cual legitima y da sentido a esa medida que el empleado está criticando.

Pero tiene plena libertad de criticar la medida y quedar como alguien que (simplemente y sin más argumentos) apoya el sexismo.

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