EL ARTE DE ESPERAR

¡El tiempo lo es todo!

Esta frase solía estresarme.

¿Y si pierdo el tiempo de Dios?
¿Cómo sé que es lo que él quiere que yo haga?
¿Y si hago algo incorrecto y… luego mi vida se termina? (Por cierto, si piensas esto, cambie tu chip)

Confía, hay gracia en el desvío y hay gracia en la espera. Ya sea que estás esperando ascender en el trabajo o esperando ver cómo las promesas de Dios se cumplen en tu vida. Debes saber que el tiempo para todo eso puede ser estresante y estar lleno de preocupación, ansiedad y miedo. Sin embargo, este no es el deseo de Dios para nosotras. El miedo a perder el tiempo de Dios en el futuro nos detiene de caminar en el propósito de Dios en el presente.

En Juan 7, los hermanos de Jesús le proponen regresar a Judea para que las personas puedan ver todos los milagros que él podía hacer. Básicamente, le pidieron que presuma de si mismo. Después de consultarlo con su Padre, Jesús les dijo que no era el tiempo aún, así que ellos se fueron sin él. Las escrituras dicen que Jesús terminó yendo a Judea después de todo(lo hizo después de que sus hermanos partieron, y… en silencio). Él esperó por un tiempo. Cuando obtuvo el permiso de Su Padre, fue al templo y empezó a enseñar. Siguiendo las palabras de Jesús y el ejemplo en Juan 7, podemos ver que el tiempo apropiado requiere obediencia, humildad y preparación.

  1. Jesús rindió todo, incluyendo sus sentimientos, pensamientos , emociones y planes al Padre. Él nunca hizo un movimiento sin, primero, buscar el rostro de su Padre y obtener su aprobación. Debemos asegurarnos que nuestros sueños sean los sueños de Dios para nosotras. Incluso nuestros deseos y planes deben ser sus deseos y planes también. Dejar ir sueños que son nuestros pero NO SON suyos es difícil, pero necesario. Mientras más rápido lo hagamos, mejor.
  2. Jesús mostró humildad al deleitarse secretamente, no públicamente. Las razones de Jesús fueron siempre puras y estaban empapadas de humildad. Él no hizo cosas por obtener ganancias personales o ser visto. Él no hizo milagros para tener más admiradores. Él hizo milagros para dirigir a las personas hacia el Padre. ¿No deberíamos hacer lo mismo? ¿No deberíamos tener los mismos hechos y actitud en nuestro lugar de trabajo, en casa, y en el ministerio, representar bien al Señor? Uno de lo aspectos más importantes del liderazgo es ser enseñable. PERO, no podemos ser enseñables sin dejar el orgullo y mantener humildad.
  3. Jesús estaba listo tan pronto como Dios le dio su aprobación. Él se hizo conocido por enseñar en el tiempo de Dios, no en su tiempo o en el tiempo de su hermano. ¿Has hecho algo para prepararte para el sueño que quieres realizar o la promesa que estás esperando? ¿Has estado estudiando nuevos conceptos y responsabilidades laborales, obteniendo certificados o entrenamiento laboral, buscando consejos de un mentor en el área que escogiste, practicando, leyendo o educándote? La Biblia nos habla de estar listas en la temporada y fuera de la temporada. Tu oportunidad para el ascender puede llegar inesperada y rápidamente. ¿Estás listo y equipado para lo mejor de tu habilidad?
Romanos 4: 20–21 dice:
Nunca dudó de que Dios cumpliría su promesa. Al contrario, su confianza era cada vez más firme, y daba gracias a Dios.
Abraham estaba completamente seguro de que Dios tenía poder para cumplir su promesa.

Mientras esperaba que las promesas de Dios fueran cumplidas, Abraham se enfocó en conocer y confiar en Dios verdaderamente. No se trata solamente de lo que Dios hace POR nosotras, sino también de quién ÉL es PARA nosotras.

Si estás en una temporada de espera en el tiempo de Dios o en una temporada de derrota preguntándote si la promesa de Dios para tu vida se cumplirá realmente, deja que el ejemplo de Jesús en Juan 7 te anime. Aprende de cómo Él maneja el tiempo y a esperar con sumisión, humildad y preparación. Juan 7:18 lo resume todo en:

Quien habla por su propia cuenta sólo quiere que la gente lo admire. Pero quien trabaja por el honor de aquel que lo envió, es un hombre de verdad, no hay nada falso respecto a él.

Cuando seguimos la voz de Dios, no tenemos que temer en la exactitud del tiempo.

Por Karen Harmon para Propel women