De Dubrovnik a Split, recorrido esencial por la costa croata

Croacia ha sido una gran desconocida para los turistas españoles durante años pero afortunadamente eso ha cambiado radicalmente y ahora ya casi son legión los viajeros que se animan a descubrir la que durante mucho tiempo ha sido uno de los tesoros mejor guardados del Adriático.

La entrada en servicio de rutas de bajo coste con España -Vueling lleva años operando este destino- ha influido para el despegue definitivo de Croacia como uno de los destinos de veraneo más populares entre los españoles. Argumentos no le faltan.

Calles de Dubrovnik / @xmoret

Una de las rutas más populares es la que recorre la costa dálmata desde Dubrovnik hasta Split, perfecta para hacerla por libre en coche de alquiler de forma relajada durante 10 o 12 días. En pareja o con amigos. Los alquileres no son altos y hay facilidades para moverse con los vehículos en ferry, muchos tramos de carretera brindan unas vistas impresionantes, los restaurantes son asequibles y, muy importante, los croatas preparan un café magnífico.

La costa del Adriático es perfecta para aquellos viajeros que no conciben unas vacaciones del mar pero tampoco quieren renunciar a explorar ciudades con un gran patrimonio histórico como Dubrovnik o Split, los dos polos fundamentales de esta ruta. Su eslogan turístico no podría ser más acertado: ‘El Mediterráneo tal como era‘. Esta es mi propuesta para diez días recorriendo la costa de Dalmacia.

Puerto de Dubrovnik / @xmoret

La ciudad antigua (Stari Grad) y la muralla que la rodea, que se mantiene intacta pese a los intensos bombardeos de 1991, justifican por sí solos el viaje a Croacia. La estructura defensiva es una de las principales fortificaciones que se conservan de la Edad Media y forma parte del Patrimonio Cultural de la Unesco.

Dubrovnik desde la muralla / @xmoret

Se extiende durante casi dos kilómetros y en algunos puntos alcanza los 22 metros de altura y los 6 de espesor. Es absolutamente imprescindible dedicar al menos una hora a recorrerla. Mejor si es al atardecer. Las vistas que ofrece son increíbles. La visión de las aguas cristalinas del Adriático contrasta con la blancura de la piedra en la que están tallados los palacios de la ciudad vieja y los tejados rojos de las casas.

En verano está abierta hasta las 19.30 horas y la entrada para un adulto cuesta 100 kunas (HRK), aproximadamente unos 13 euros. En el caso de los niños, el precio se reduce a la tercera parte: 30 HRK, casi 4 euros. Puedes ver toda la información sobre esta y otras atracciones en el portal turístico municipal. Hay tres entradas: a través de la puerta de Pile, en la calle principal (Stradun); en la Fortaleza de San Juan; y en la Fortaleza de San Lucas.

Dubrovnik / @xmoret

Ya en la ciudad antigua, la mencionada calle de Stradun es el eje fundamental. La entrada principal es la Puerta de Pile y todo el casco histórico está libre de tráfico. Toda la ciudad se organiza a ambos lados de la amplia calle principal, de casi 300 metros de largo: palacios de piedra blanca, plazas con solado de mármol, fuentes, iglesias, monasterios, museos…

Lo ideal sería dedicar como mínimo dos jornadas a disfrutar relajadamente de los placeres de la ciudad, alternar el callejeo por la parte antigua con los momentos de relax en alguna playa cercana o para disfrutar de un buen café en alguna plaza. Absolutamente aconsejable es la visita al Buza Bar, un garito suspendido de la muralla (se accede por un boquete) desde cuya terraza se puede disfrutar de un espectacular atardecer mientras se toma algo. Caro (no escandalosamente), pero imperdible.

Buza Bar (Dubrovnik) / @xmoret

Antes de abandonar la ciudad para continuar con la ruta hacia el norte, camino de Split, hay dos excursiones muy recomendables que se pueden realizar en un día desde Dubrovnik. Una es a Mostar. La agencia local Atlas organiza visitas de un día a esta ciudad de la vecina República de Bosnia-Herzegovina donde las huellas de la guerra aún son muy evidentes. La excursión recorre el centro histórico de la ciudad, con especial atención al icónico Puente Viejo hoy reconstruido como símbolo de unión tras ser derribado durante la guerra de Bosnia. Cuesta 53 euros y dura todo el día.

Mostar / @xmoret

La otra es el Parque Nacional de la isla de Mljet, también de un día y que recomiendo hacer por libre. Desde Dubrovnik es muy sencillo llegar hasta la isla en ferry rápido, un desplazamiento de apenas una hora. En su web puedes consultar los horarios actualizados para el verano de 2014, precios y lugar de partida. Imprescindible llevar biodramina (el barco se mueve, sí) y escarpines o cangrejeras para bañarte en las playas de roca.

Lo que te vas a encontrar en Mljet es una isla que no debe de haber cambiado demasiado a lo largo de los siglos. Un remanso de naturaleza (cinco tipos de bosque) y paz que invita a ser recorrido en bicicleta (fáciles de alquilar) por la pista de tierra que rodea el lago en busca del mejor rincón para zambullirse. En Mljet se da un curioso fenómeno: dentro del inmenso lago central (en realidad son dos lagos conectados) hay un pequeño islote, una isla dentro de otra isla.

Isla de Mljet / @xmoret

Llegado el quinto día en Croacia, es momento de recoger el coche de alquiler para comenzar propiamente la ruta hacia el norte en dirección a Split. Concentrar las visitas en y desde Dubrovnik al principio o el final del viaje permite ahorrar días de alquiler de coche, ya que el vehículo no te va a servir de nada en Dubrovnik.

El viaje por la carretera costera es un placer en sí mismo y conviene tomarlo con calma para disfrutar de espectaculares panorámicas, con el Mar Adriático asomando casi tras cada curva. El siguiente destino, Orebic, se encuentra a menos de dos horas en coche atravesando la península de Peljesac. A mitad de camino, a unos 50 kilómetros de Dubrovnik, es interesante realizar una parada técnica en el pintoresco Ston, un pueblo costero famoso por su muralla y sus criaderos de ostras.

Korçula / @xmoret

Desde Orebic parte un barco turístico que lleva directamente al puerto de la ciudad antigua de Korçula en apenas 20 minutos. Korçula es conocida como la isla de Marco Polo. Su capital, que recibe el mismo nombre, es una típica ciudad dálmata medieval fortificada. Conviene estar atento porque la imagen que se obtiene en la aproximación desde el ferry es una de las mejores que te vas a llevar de tu paso por Croacia. Las calles del pueblo tienen una curiosa disposición en forma de ‘espina de pez’ para maximizar la entrada del viento fresco del oeste y cortar el paso del viento frío del norte. Visitarla lleva apenas unas pocas horas.

Playa en Orebic / @xmoret

Por la tarde, de regreso a Orebic, cogemos el coche y retomamos la ruta cruzando la península en transversal (19kms) en dirección al puerto de Trpanj. Si puedes, ven con tiempo porque por aquí podrás encontrar fantásticas playas de grava semidesiertas y aguas auténticamente cristalinas. Desde Trpanj se puede cruzar en un corto trayecto de apenas 40 minutos en ferry hasta Ploce y nos ahorramos tener que volver atrás por el camino recorrido en la península de Peljesac.

De nuevo en la carretera costera de la región de Dalmacia, lo ideal seria establecer la próxima base en alguno de los pueblos costeros que forman la ribera de Makarska como Podgora, Tucepi o la propia ciudad de Makarska, el más grande la zona.

Korçula / @xmoret

Sexto día. La propuesta para hoy consiste en cruzar en el ferry para vehículos desde Makarska hasta Sumartin, en la cercana isla de Brac. En esta isla, fácil de recorrer con el vehículo, hay un punto esencial: la playa de Bol, al sur, en la ciudad del mismo nombre. Es una de las más espectaculares del país y me atrevería a decir que de todo el Mediterráneo, un singular cuerno de oro que cambia de forma en función de las mareas.

Aunque es posible ir y volver en un mismo día a Brac desde Makarska, puede ser interesante hacer noche en la isla con la idea de abordar en la siguiente jornada, la séptima, la vecina isla de Hvar. Esta es la isla más elitista de todas las que salpican la costa croata. Famosa por sus campos de lavanda, la ciudad antigua de Hvar es su principal atracción turística. A escasa distancia de Hvar se encuentra Stari Grad desde cuyo puerto parten varios ferrys al día hasta Split (dos horas en barco), última parada del itinerario propuesto y base de operaciones para el tramo final del viaje.

Isla de Hvar / @xmoret

Llegado el octavo día es momento de explorar a fondo Split, uno de los puntos fuertes del viaje y la segunda ciudad más importante de Croacia, por lo que bien merece que le dediquemos al menos un par de días.

Un buen punto de partida para visitarla es su evocador paseo marítimo, entre las aguas del Adriático y los muros de su principal atracción, el Palacio de Diocleciano. Declarado Patrimonio de la Humanidad por Unesco se trata de una mezcla de palacio imperial y fortaleza que este emperador romano mandó construir a finales del siglo III con piedra blanca extraída de las canteras de la cercana isla de brac y mármoles traídos de otras zonas del imperio.

Templo de Diocleciano en Split / @xmoret

Espléndidamente conservado, hoy en día alrededor de 3.000 vecinos de Split viven dentro de sus murallas. Son los herederos de quienes fijaron su vivienda dentro d el palacio cuando éste perdió su uso original. En total ocupa una superficie de más de 30.000 metros cuadrados dispuestos con una planta cuadrada casi perfecta.

El palacio tiene cuatro entradas. Junto a la entrada norte (Puerta de Oro) se encuentra una enorme estatua de bronce del obispo croata Gregorio de Nin. La tradición manda que, para tener buena suerte, hay que frotarle el dedo gordo del pie, reluciente después de tanto sobeteo. Una vez dentro, conviene hacerse con un buen plano y no perderse puntos como el Palacio Papalic o el Templo de Júpiter.

Catedral de Sibenik / @xmoret

Muy cerca de Split, a sólo 10 kilómetros en dirección al norte, se encuentran las ruinas romanas de la antigua Salona, ciudad que hoy recibe el nombre de Solin, uno de los restos arqueológicos más importantes de Croacia. Más recomendable resulta la visita a la cercana ciudad amurallada de Trogir, a solo 28 kilómetros al norte de Split, también declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La propuesta para el décimo día consiste en realizar una incursión a los dos puntos de mayor interés de la parte más septeptrional de la región de Dalmacia. La ciudad de Sibenik, y en particular su catedral, bien merecen una visita en nuestro camino de regreso a Split desde el otro punto de obligado visita: el parque nacional de Krka.

Parque Nacional de Krka / @xmoret

A poco más de una hora en coche desde Split por la autopista A1, el parque nacional de Krka supone una buena aproximación a la riqueza natural de la que presume Croacia. A lo largo de los siglos, el río que da nombre al parque ha ido generando una sucesión de espectaculares cañones y cascadas en algunas de las cuales es posible darse un baño. Un colofón magnífico al viaje por este país que combina con maestría patrimonio histórico y natural y un estilo de vida genuinamente mediterráneo.

Espero que esta ruta te sea de utilidad para organizar tus días en la costa de Dalmacia y, si te gusta, ¡compártela!


Originally published at blogs.lasprovincias.es on June 6, 2014.