Altea / altea.es

Diez escapadas con encanto para disfrutar del invierno en la Comunitat Valenciana

La Comunitat Valenciana cuenta con decenas de municipios que atesoran un notable legado histórico artístico y presume de un clima que le da licencia para llenar Instagram de fotos de la playa en pleno mes de enero. La suavidad del invierno valenciano es ideal para conocerlos o redescubrirlos sin los agobios propios de la temporada alta.

Sin embargo, en muchas ocasiones (yo el primero) pensamos en destinos lejanos antes que en los que tenemos más a mano. Bien porque los tenemos tan próximos que creemos que los podemos conocer en cualquier momento o porque no los valoramos en su justa medida, la realidad es que a nuestro alrededor aguardan decenas de tesoros por descubrir. Y un fin de semana bien aprovechado da para mucho.

Por eso, te propongo un plan o, mejor dicho, diez: uno para cada uno de los fines de semana que quedan hasta la llegada de la primavera. Diez destinos como diez soles; aquí tienes diez excursiones con encanto para disfrutar del invierno en la Comunitat Valenciana.

GUADALEST

Si todavía no conoces Guadalest, deberías ir pensando en ponerle remedio. Este pequeño municipio del interior de Alicante encaramado a un peñasco de casi 600 metros sobre el nivel del mar es uno de los más famosos y apreciados para excursionistas de la Comunitat y viajeros de otras regiones que buscan alternativas a los destinos de costa.

Guadalest / Turismo Guadalest

Hay muchos aspectos que lo convierten en un lugar especial, sobre todo su peculiar casco antiguo de origen musulmán declarado conjunto histórico artístico. Cuenta, además, con sorprendentes museos como el de Instrumentos de Tortura, el de saleros y pimenteros y, sobre todo, el de microminiaturas donde es posible contemplar escenas tan insólitas como una pulga vestida de torero dando un pase de rodillas o los Fusilamientos del 2 de Mayo de Goya pintados en un grano de arroz.

Para no perderse: Ascender hasta el Castillo de San José de Guadalest, en lo más alto del cerro, y asomarse para contemplar el juego de colores del pantano y el paisaje que forman las sierras de Aitana, Serrella y Xortà.

ALTEA

Del interior al mar. Sin salir de la provincia de Alicante, Altea también resulta interesante fuera de la temporada alta estival. Se trata de uno de los municipios más bellos del litoral de la Comunitat que nada tiene que ver con la imagen estereotipada que se asocia a otras localidades costeras transformadas por el turismo masivo.

Altea conserva casi intacta su esencia mediterránea. La localidad cautiva a todos los visitantes que se abandonan al placer de los largos paseos por sus callejuelas empedradas y empinadas, entre fachadas encaladas sobre las que destacan las flores de buganvillas y geranios.

Altea / @xmoret

Mientras se asciende hacia la plaza de la localidad, situada en la parte más elevada, merece la pena detenerse en alguno de los miradores que se asoman al Mediterráneo. Una vez en la cima, la Iglesia Parroquial y sus características cúpulas cubiertas de brillantes tejas barnizadas azules y blancas dominan el conjunto.

Para no perderse: El paseo por el baluarte y el recinto renacentista de la Villa de Altea, donde al margen de la iglesia sobresalen el horno renacentista y viviendas originales del siglo XVIII.

BOCAIRENT

Para muchos, Bocairent es uno de los municipios de la provincia de Valencia más atractivos desde el punto de vista turístico. De hecho, su situación en un enclave privilegiado, junto a la Sierra de Mariola y el río Clarià, lo convierten en un destino total.

No sólo por su sobresaliente barrio medieval o por sus incontables rincones de postal, también por las posibilidades que ofrece para disfrutar de la naturaleza, a pie o en bicicleta.

Bocairent / Turismo Bocairent

Sin demasiadas complicaciones se puede completar un agradable paseo por la ribera del río Clarià. Algo más exigentes son las rutas para descubrir el nacimiento del río Vinalopó o la del Barranco de la Fos, en la que se pueden observar las famosas Covetes dels Moros y algunos de los molinos hidráulicos que se conservan en el Clarià.

Ya en el centro histórico, conviene prepararse con calzado cómodo, porque vas a caminar mucho y no siempre en llano por cantidad de calles angostas y escalonadas para toparte con decenas de fuentes y casas asentadas directamente sobre la roca. La Iglesia de la Asunción, la plaza del Tou de Sant Pere y las ermitas de Sant Joan, de la Mare de Déu dels Desemparats y de la Mare de Déu d’Agost son las atracciones más destacadas de este paseo.

Para no perderse: Covetes dels Moros. A solo 300 metros del casco urbano, en el Barranc de la Fos, se sitúa este conjunto de unas cincuenta cuevas artificiales a las que se accede por medio de ventanas abiertas en la roca y que parece que fueron utilizadas entre los siglos X y XI como graneros durante la época andalusí.

VILLAJOYOSA

La capital de la Marina Baixa es otro de los ‘must’ del litoral alicantino. Da igual que sea invierno, la protección que le brindan las sierras de Aitana y Puig Campana le permiten disfrutar de un microclima que garantiza temperaturas suaves todo el año.

Paseo marítimo de La Vila / @xmoret

El viajero que se decida a visitar este pueblo pesquero quedará maravillado con la vistosidad de las fachadas de colores que se suceden en su paseo marítimo, cuya función era facilitar su identificación a los marineros.

El centro histórico amurallado de La Vila, que se extiende desde esta fachada litoral hacia el interior, se caracteriza por su buen estado de conservación. Uno de los puntos destacados son las casas colgantes multicolor sobre el río Amadorio. Tampoco hay que perderse la iglesia de gótica de Nuestra Señora de la Asunción el entorno de las calles de Colón y de Canalejas.

Para no perderse: La fábrica museo de Chocolates Valor. Más de 130 años de tradición de esta empresa familiar condensados en una visita histórica de una hora que concluye en las instalaciones actuales de la firma. La visita es gratuita y se realiza en varios idiomas, pero conviene informarse previamente de los horarios en su web.

XÀTIVA

La capital de La Costera es otro de los destinos imprescindibles en esta ruta de pueblos con encanto. De hecho, Xàtiva figura cada vez con más frecuencia en el mapa de destinos de los turistas que se lanzan a explorar el interior de la Comunitat.

Castillo de Xàtiva

El invierno, templado y seco, es una época propicia para conocer los principales atractivos de esta ciudad monumental. Su rico patrimonio histórico artístico se revela en los palacios, fuentes o ermitas que aparecen a cada paso por el casco antiguo amurallado. Destacan sobre todo la fachada renacentista del Hospital Real, los palacios del Marqués de Montortal y Alarcó, las ermitas de San Félix y Santa Ana o fuentes como la de los 25 caños.

Pero lo que ningún turista debe perderse es el ascenso a su fabuloso castillo, una fortaleza de origen íbero con posteriores añadidos árabes que asombra por sus 30 torres y puertas fortificadas.

Para no perderse: La Colegiata Renacentista. También conocida como La Seu, fue construida entre 1596 y 1916, en ella tuvo lugar el ascenso al pontificado de los Calixto III y Alejandro VI, de la familia de los Borja. En su interior alberga una de las joyas del neoclásico valenciano: el Altar Mayor.

PEÑÍSCOLA

El castillo de románico de Peñíscola es uno de los iconos turísticos de la Comunitat Valenciana. Este municipio del litoral castellonense es una asignatura troncal dentro del historial turístico de cualquier valenciano.

Con la protección que le brinda la vecina sierra de Irta, cualquier momento del año es propicio para lanzarse a recorrer su casco antiguo, donde todavía es palpable el legado vinculado al Papa Luna.

Peñíscola / peniscola.es

Recorrer sus calles adoquinadas y en pendiente durante el invierno permite disfrutarlas sin las aglomeraciones propias de la temporada alta y recrearse en detalles que de otro modo pasarían desapercibidos. La población ofrece al visitante varias rutas para observar su patrimonio, entre las que destacan la que arranca en La Porteta, para explorar a continuación el Parque de Artillería o la Plaza de Armas y el Castillo del Papa Luna, situado en la parte más elevada de la población y rodeado casi completamente por agua.

Para no perderse: El Museo del Mar, ubicado en el antiguo cuartel de artillería del siglo XVIII conocido como Les Costures, rememora la tradición marinera de la localidad, la evolución del oficio pesquero y exhibe varios acuarios con especies autóctonas.

MORELLA

La capital de Els Ports es uno de los tesoros más preciados en el interior de Castellón. En una comarca, la del Maestrazgo, en la que no es fácil destacar entre enclaves sobresalientes como Benasal o Catí, Morella se alza como uno de los destinos ineludibles en la Comunitat, un genuino museo al aire libre.

Un enclave privilegiado y un envidiable casco antiguo lo convierten en uno de los pueblos con más encanto de España justo aspirante a ser reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Acueducto de Morella, con el Castillo al fondo

Su imponente e icónico castillo medieval lo domina todo. El casco antiguo se extiende sobre las faldas del cerro coronado por esta fortaleza y dentro del perímetro de una muralla del siglo XIV de la que aún se conservan dos kilómetros.

Pasear por sus calles escalonadas y porticadas revela rincones mágicos a cada paso. La Iglesia Arciprestal de Santa María la Mayor, gótica con detalles barrocos, el antiguo convento de Sant Francesc, del siglo XIII, y el acueducto gótico son algunos de los enclaves más apreciados. El Santuario de la Virgen de Vallivana se encuentra a apenas 20 kilómetros de la localidad.

Para no perderse: La Iglesia Arciprestal de Santa María la Mayor es uno de los templos más bellos del Mediterráneo. Lo primero que maravilla al visitante son las dos portadas formidables, la de los Apóstoles y la de las Vírgenes, de los siglos XIV y XV, respectivamente. Una vez en el interior, destacan la escalera de caracol para acceder al coro y el altar mayor de estilo barroco churrigueresco.

BUSOT

Nada mejor que aprovechar uno de los muchos días soleados y despejados del invierno en la Comunitat para poner rumbo a Busot, un pequeño municipio alicantino al abrigo de dos cerros entre Jijona, Villajoyosa y El Campello.

Busot tiene poco más de 2.500 habitantes, pero en verano quintuplica la población. Fuera de esos meses, el principal atractivo es poder descubrir con tranquilidad su pintoresco casco histórico, coronado por un castillo de origen musulmán y una torre defensiva, o realizar alguna ruta de senderismo por la zona.

Cuevas de Canelobre / cuevasdecanelobre.com

Para no perderse: las Cuevas de Canelobre, a cuatro kilómetros del centro histórico de Busot, son su principal reclamo. Se encuentran en plena sierra del Cabeçó D’Or. La cueva, con una de las bóvedas más altas de España, es comparada con una catedral en la que se suceden formas sorprendentes labradas sobre la roca.

VILLAFAMÉS (maps)

La celebración a mediados de enero de la festividad de Sant Antoni Abad es el pretexto ideal para dejarse caer por este coqueto municipio de la plana alta, que lo celebra con la ‘matxà’ o procesión de caballerías por las diferentes calles del pueblo.

A solamente 24 kilómetros al norte de la ciudad de Castellón se erige Villafamés, villa de origen islámico de apenas 1.800 habitantes. Con un interesante conjunto histórico artístico, la trama urbana de este municipio, asentado sobre un cerro, se caracteriza por las calles tortuosas y las casas encaladas. Todavía se conservan partes de la muralla con torres adosadas que se levantó tras la reconquista cristiana a principios del siglo XIII.

Vilafamés / Turismo Castellón

Para no perderse: Desde el Quartijo, la zona urbana más antigua, se inicia la subida al Castillo de origen árabe. Aunque ha sido restaurado, aún conserva gran parte de su estructura original. Por su ubicación, a 400 metros sobre el nivel del mar, brinda espléndidas vistas con el Peñagolosa al fondo.

CULLA

De regreso al Maestrazgo, el municipio de Culla también goza de un encanto indiscutible, particularmente su centro histórico de origen medieval.

Definida a sí misma como ‘Mágica y Medieval’ su casco antiguo goza de la calificación de Bien de Interés Cultural y rezuma historia por todos los costados. El origen de la villa se remonta a épocas prehistóricas. De su castillo de origen árabe, que perteneció a la orden de los Templarios, apenas quedan unos restos tras el daño sufrido en las Guerras Carlistas.

Culla / Turismo Castellón

No obstante, el paseo entre sus callejuelas y plazoletas permite rememorar el esplendor de tiempos pretéritos a través de algunos edificios medievales. Destacan el Antiguo Hospital (S. XVII) o la Iglesia de El Salvador, finalizada a principios del siglo XVIII sobre los restos de un templo anterior.

Para no perderse: Desde los 1.100 metros del municipio, el mirador de El Terrat ofrece bonitas panorámicas en las que incluso se llega a adivinar el Mediterráneo.