Sicilia, de costa a costa

Scala dei Turchi / Xavi Moret

Sicilia posee una concentración de atractivos por metro cuadrado que ya quisieran para sí países que multiplican por mucho su tamaño. La isla más grande del Mediterráneo ha sido un lugar estratégico para cada una de las civilizaciones que han dominado el Mare Nostrum, lo que explica su rico legado histórico y artístico plasmado en el reconocimiento como patrimonio de la Unesco de muchas de sus ciudades.

Si a ello se suma el carácter afable de los sicilianos, la fabulosa cocina típicamente mediterránea con influencias árabes o la presencia del Etna, el único volcán activo que queda en Europa, nos encontramos ante un destino al que resulta imposible resistirse.

Recorrer tranquilamente la costa siciliana, donde se concentran los destinos más interesantes, requiere entre diez y doce días. Por sus características es ideal para explorarla por libre en coche de alquiler, estableciendo tres o cuatro puntos base desde los que realizar cortas excursiones de un día.

Catania / Xavi Moret

Aunque es un destino perfecto para los meses más cálidos, l@s viajer@s deben ser conscientes de que en temporada alta deberá lidiar con una considerable cantidad de turistas, sobre todo en ciudades costeras como Cefalú o Taormina. Otra consideración importante a tener en cuenta es el peculiar estilo de conducción de los sicilianos, un punto más agresivo que en España. Es muy (pero que muy) aconsejable contratar un seguro a todo riesgo para evitar amargarnos las vacaciones con un disgusto.

El itinerario propuesto abarca diez días (sin contar los de llegada y salida) y se desarrolla en cuatro etapas, con recorridos cortos y una previsión que combina las visitas culturales con tiempo para relajarse en alguna de sus muchas playas.

Primera etapa: de Palermo a Catania (3 días)

Las conexiones aéreas directas desde España enlazan con Catania, Trapani y Palermo. Nuestro viaje comienza por esta última, la capital siciliana, atractiva y decadente a partes iguales. Un día y medio (el de llegada y otro día completo) son más que suficientes para para explorar esta ciudad cuyos atractivos, si bien no están a la altura de los del resto de la isla que, también merecen atención.

La arteria principal de la capital siciliana es la Vía Vittorio Emanuele. En ella se encuentra el famoso Teatro Massimo ante cuya escalinata resulta imposible no detenerse. Al margen de por su belleza arquitectónica, es famoso porque aquí se rodó una secuencia de El Padrino parte III.

Piazza Pretoria / Xavi Moret

En la intersección con la Vía Maqueda se localiza otro de los puntos más interesantes, la plaza de Quattro Canti. Muy cerca de allí, se recomienda visitar la Piazza Pretoria y la fuente de la vergüenza, cuyas figuras parecen sonrojarse tratando de disimular su desnudez.

La simbólica Piazza de la Memoria, donde se erige un monumento en memoria de los jueces asesinados por su lucha contra la mafia, y el mercato di Capo son alternativas interesantes si se dispone de tiempo suficiente. Absolutamente irrenunciable es, sin embargo, la visita a la Catedral de Palermo que custodia las tumbas imperiales y reales.

El tráfico en la capital, como en el resto de la isla, es caótico y aparcar en el centro constituye una misión casi imposible. La mejor opción es elegir un alojamiento céntrico y dedicar una jornada completa a explorar la ciudad a pie. Por su ubicación y buena RCP, el hotel Vecchio Borgo estará a la altura de las expectativas de la mayoría de viajeros.

Interior de la Catedral de Monreale / Xavi Moret

Para desplazarse a la cercana Monreale basta con coger un autobús municipal. Su extraordinaria catedral de estilo árabe-normando también es una visita inexcusable desde Palermo.

Pero no todo es patrimonio y legado artístico. Entre visita y visita, el viajero deberá encontrar un hueco para probar los cannoli, un dulce típico siciliano a base de queso ricotta que simboliza el amor entre hombres y mujeres (!!!). Los de la cafetería Massaro gozan de una fama sin duda merecida, como también los helados de infinidad de sabores del local que tienen justo en la acera de enfrente.

Café en Massaro / Xavi Moret

Llegado el tercer día en la isla es el momento de recoger el coche de alquiler y poner rumbo hacia Catania, la segunda ciudad del país y, a mi juicio, más atractiva en conjunto que la capital. El trayecto más rápido, por la autopista A19, apenas lleva dos horas y cuarto.

En función de la temporada, puede ser interesante hacer un alto en el camino para pasar unas horas en la bonita playa de Cefalú, al norte de la isla. No obstante, en agosto suelen formarse colas de coches intentando acceder a este pintoresco municipio costero, por lo que hay que valorar si en este caso merece la pena la parada.

Cefalu / Xavi Moret

Una vez en Catania, el viajero tardará muy poco en percatarse de que se trata de una ciudad con bastante más interés que Palermo, con un ambiente relajado y algo más cosmopolita. Además, por su cercanía a los muchos puntos de interés que se concentran al este de la isla, es un buen punto de base para realizar excursiones cortas.

La propuesta es quedarse aquí cuatro noches. El Hotel Royal, justo al lado de la calle más pintoresca de la ciudad al final de una pronunciada cuesta, es una opción fantástica. Sus desayunos en la terraza con vistas a la ciudad son sin duda una de las imágenes que el viajero siempre recordará de sus días sicilianos.

Desayno en el Hotel Royal / Xavi Moret

Segunda etapa. A los pies del volcán (3 días)

La fachada oriental de la isla es que presenta la mayor concentración de puntos interesantes. La referencia de la zona es el omnipresente volcán del Monte Etna. Los días en Catania se pueden organizar para combinar las excursiones por la mañana con tardes de playa.

Tres son los puntos de interés imprescindibles desde Catania:

TAORMINA. La que probablemente sea la ciudad siciliana más conocida acumula argumentos que explican su buena reputación. El lado malo es la acumulación de visitantes, muchos de los cuales proceden de los numerosos cruceros que escalan aquí.

Taormina / Xavi Moret

El encanto de esta ciudad es innegable. En buena medida le viene por su ubicación estratégica en un balcón natural desde el que domina entre el mar y el Etna. Entre los puntos más interesantes están el teatro griego, en medio de un paisaje espectacular rodeado de naturaleza, o los jardines de la Villa Comunale. L@s viajer@s con gusto por las compras disfrutarán viendo escaparates en la calle principal.

De regreso a Catania, se puede aprovechar para dar un paseo vespertino antes de cenar pescado regado con vino blanco siciliano en la terraza de alguna Osteria del mercado de pescado -donde siempre deberemos estar dispuestos a compartir mesa con otros comensales- o en el algo más selecto Al Gabbiano.

– El volcán ETNA. La excursión al Monte Etna es una de las más espectaculares por ser muy diferente al tipo de visitas que se realizan en el resto de jornadas en la isla. La llegada al Etna ya es todo un espectáculo: un ascenso de casi 20 kilómetros por una cómoda carretera que transcurre por un sorprendente paraje de tierra y rocas negras que se han ido depositando en las faldas de la montaña en sucesivas erupciones.

Desde la estación base, se pueden adquirir los billetes para realizar un ascenso en funicular (imprescindible) hasta una cota más alta y desde allí, si se desea, con otro ticket se puede continuar en vehículos especiales todoterreno hasta el punto más alto visitable (recomendable).

Etna / Xavi Moret

Una vez arriba, unos guías especializados relatan las sucesivas erupciones del volcán mientras acompañan a los visitantes por un paseo inolvidable entre cráteres y fumarolas. Es necesario traer prendas de abrigo aunque sea verano, sobre todo si se va con intención de llegar al punto más alto. El Etna fue incluido en 2013 como patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

– SIRACUSA. Recorrer Siracusa es un paseo exprés por el legado de todas las civilizaciones que dejaron una huella todavía presente: romanos, árabes, normandos, aragoneses… La parte más interesante es la Isla de Ortigia, unida a tierra firme por tres puentes y donde se concentra todo el legado artístico.

Siracusa / Xavi Moret

De regreso a Catania, se puede aprovechar para pasar la tarde en alguna de las playas de arena negra y rocas que dominan la zona donde quien manda es el Etna.

Alguno de los días en Catania conviene reservarse un hueco a primera hora de la mañana para presenciar el peculiar intercambio de mercancías en el mercado del antes mencionado mercado de pescado, la pescheria, en un lateral de la Plaza del Duomo. El resto de atractivos de la ciudad, como el Teatro Massimo o el Duomo, se pueden conocer por las tardes, de regreso de alguna de las excursiones.

La Pescheria / Xavi Moret

Tercera etapa. Del barroquismo de Noto y Ragusa al Valle de los Templos (3 días)

El séptimo día es uno de los más intensos por la concentración de visitas, ya que de camino a Agrigento, punto donde estableceremos la siguiente parada, aprovecharemos para conocer auténticas joyas del barroco italiano como Noto y Ragusa.

Noto / Xavi Moret

El Valle de Noto está integrado por ocho ciudades medievales: Caltagirone, Militello Val di Catania, Catania, Modica, Noto, Palazzolo, Ragusa y Scicli. Todas ellas resultaron afectadas en diferente medida por un devastador terremoto en 1693 y posteriormente reconstruidas según el estilo artístico predominante en ese momento.

La arquitectura palaciega de Noto, con sus características fachadas de tono dorado, es una de las muestras más claras y más bellas del barroco siciliano. Imposible no sentirse abrumado ante ella. De camino a la siguiente parada, el Valle de los Templos en Agrigento, se recomienda detenerse en Ragusa, otra de las perlas del valle.

Ragusa / Xavi Moret

La ciudad se divide en dos núcleos, uno reconstruido totalmente después del terremoto 1693 y otro levantado según el viejo modelo medieval con sus casas característicamente apiñadas en la falda de una montaña. Se recomienda callejear relajadamente hasta llegar a la Iglesia de San Juan Bautista.

La carretera hasta Agrigento es bastante mala. Lo único que justifica la parada en este punto de la isla es la visita de sus notablemente bien conservados templos dóricos de esta ciudad griega y posteriormente romana y su museo. Por ello es aconsejable escoger un alojamiento próximo a la zona arqueológica y desplazarse en coche al centro de la localidad a cenar.

Agrigento / Xavi Moret

Para visitar esta zona arqueológica en verano conviene venir preparado o de lo contrario la visita puede convertirse en un suplicio. Algunos de los templos más destacados que salpican el valle son el de Hércules, el más antiguo, el de Hera, el de Dioscuros o el de la Concordia, el templo de estilo dórico más espectacular que se conserva con permiso del Partenón de Atenas. Después de una mañana completa recorriendo ruinas, apetece recompensarse en la playa de Agrigento. Corriente pero oportuna.

Al día siguiente volvemos de nuevo a la carretera para salir de camino relajado hacia la última parada. Digo relajado porque en ruta se aconseja encarecidamente detenerse en la Scala dei Turchi, una de las playas más espectaculares de toda la isla, y me atrevería a decir que del Mediterráneo. Su visión desde arriba es espectacular. Si se piensa descender hasta la playa, hay que prepararse con calzado adecuado porque el acceso no es sencillo.

Scala dei Turchi / Xavi Moret

Cuarta etapa. Trapani y alrededores (3 días)

Trapani, como una punta de flecha que se penetra en el mar por el costado occidental de la isla, es una ciudad coqueta y acogedora, perfecta para poner el broche siciliano. Se recomienda aprovechar la primera noche para explorar la zona antigua de la ciudad, al lado del puerto, en un paseo sin rumbo fijo para admirar las fachadas de los incontables palacios e iglesias.

Tras el día de llegada, la segunda jornada se puede dedicar completa para excursiones a puntos cercanos muy interesantes como Scopello, donde conviene llegar temprano si se desea nadar en sus aguas transparentes ante las ruinas de la vieja tonnara, ya que el cupo de personas que pueden acceder es y limitado. Se paga entrada, por lo que conviene valorar si se prefiere buscar otra cala cercana y menos masificada.

Scopello / Xavi Moret

Tras el baño de rigor, se aconseja poner rumbo a la cercana Segesta, donde se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos en mejores condiciones de toda la isla. El viajero reconocerá rápidamente el enorme templo de estilo dórico porque es una de las imágenes más recurrentes de la isla.

Segesta / Xavi Moret

Después de Segesta, la mejor manera de acabar este intenso día de visitas es recorrer las calles del minúsculo Erice, un pueblecito que rebosa encanto encaramado en una cima a 750 metros de altura.

Recorrer sus calles empinadas y empedradas en busca de la mejor vista sobre Trapani mientras se hace tiempo para contemplar el atardecer es un auténtico placer. Abundan las pastelerías, por lo que si a estas alturas del viaje aun no se han probado los cannoli, esta es una ocasión inmejorable. Viajar a Sicilia y no pasar por Erice sería un crimen.

Erice / Xavi Moret

De regreso a Trapani, la mejor forma de recuperarse tras un día tan ajetreado es sentarse a la mesa de una buena osteria como Capona para saborear otro de los deliciosos platos típicos de la isla, el cous cous con sardinas.

Al día siguiente, se puede aprovechar para realizar las visitas pendientes en Trapani antes de la salida de nuestro vuelo de regreso a España con la recompensa de los días pasados en una de las islas más bonitas del Mediterráneo.

Como siempre, confío en que el itinerario sirva de ayuda para organizar los días en Sicilia. Cualquier duda o sugerencia siempre será bienvenida.