Emprender y agradecer
Un día te levantas y piensas en una gran idea, y viene sin querer, sin buscarla, simplemente viene, o “baja”.
Daría la impresión de que hay una fuerza sobrenatural que escoge a las personas con más fuerza de voluntad para someterlas a las pruebas más descomunales. No solo es una impresión, sino que es muy real, y podemos desde nuestros sistemas de creencias llamarle Dios, o el universo, o como queráis. Pero de que existe una fuerza, una inteligencia superior que rige nuestros destinos, no cabe duda, o por lo menos, yo no lo dudo.
El Catre surgió como por casualidad, cuando Javier Castillo y yo conversábamos en la universidad un día que no teníamos previsto ni vernos. Y así todo comenzó, queríamos crear una plataforma que sirviera a los cubanos de un espacio donde pudieran vender sus productos de cara al mercado internacional, y que sirviera de ayuda para todos aquellos con familiares fuera de la isla, de forma que estos pudieran regalarle productos de más fácilmente, consumiendo el propio mercado interno. Esa fue nuestra propuesta en aquel momento.
Pero llevamos ya casi 10 meses, y la idea ha evolucionado muchísimo.

Comenzamos estudiando las plataformas de alcance nacional y descubrimos en un arrebato súbito de consciencia que fuimos, somos y seremos los primeros en engendrar una plataforma como esta en el país, por eso decimos que somos la primera plataforma de su tipo en Cuba. Luego, cuando entendimos que en el mercado nacional no habría mucho más que analizar, comenzamos a estudiar a “los grandes” y descubrimos que sus modelos de negocio ya un poco defasados no podrían resistirse ante el de esta tremendísima idea que nos bajó la providencia de la que hablaba.
Sí, terminamos estudiando a eBay, Amazon, MercadoLibre, entre otros tantos, y terminamos considerándolos plataformas en franca decadencia. Vimos que nuestra idea -o la idea de Dios- era infinitamente superior. Superior filosóficamente, en cuanto a usabilidad, en cuanto a la capacidad de ser liberadora, de darle a los vendedores y compradores el control real sobre el proceso de compra y venta, convirtiendo al ser humano en el centro del proceso y respetando todo el tiempo la identidad de los negocios.
El Catre es, ante todo, una idea humanista, una idea rompedora, una idea que no es de estos tiempos.
Pasaron los meses, la idea evolucionó, se creció en sí misma y multiplicó su potencial, hasta que, sin quererlo, habríamos descubierto que estábamos creando la primera red social de comercio electrónico del mundo. A veces nosotros mismos no queríamos creerlo, pero siempre albergamos la profunda sensación de haber sido escogidos para esto, es como que el propio Catre nos habría escogido para cumplir la misión de mejorar la vida de millones de personas, de cambiar el paradigma del comercio electrónico a nivel mundial. Sí, nosotros, dos cubanos, dos muchachos de 25 años, recién graduados de universidades cubanas, identificados con las ideas de nuestro tiempo, con las necesidades de nuestra generación y viendo el mundo desde un punto de vista hipercrítico.
Solo quedaba agradecer, agradecer a la vida misma por las 300 noches sin dormir, por los días que se unen unos con otros como si fueran el mismo día eterno, agradecer las muchísimas personas que no creyeron en nosotros desde el principio y también todas las que descaradamente y con toda intención quisieron deprimirnos, destruirnos, despedazarnos despiadadamente y solo recogieron “el polvo del suelo anegado en sangre”, pero su propio suelo.
Muy pocos han jugado limpio, esa es la verdad. Pero, sintiendo la protección de un Dios fuerte y flameante, seguimos adelante, nunca -jamás- nos rendimos, sacamos inspiración de la fuente misma. Sacamos inspiración de esa madre sagrada que se me enfermó de cáncer y sobrevivió para contarlo, de esos amigos, colaboradores, de esos héroes anónimos que sin pedir nada a cambio dieron todo para ayudarnos, sin los cuales habría sido imposible.
El Catre es una idea de escala mundial, que llegó para quedarse, y no vamos a parar hasta que cumpla su visión “Convertirnos en la red social de comercio electrónico más grande del mundo”, porque ya ser la primera se cumplió. Dos ingenieros y dos diseñadores (Emilio Cruañas y Reinaldo Camejo) bastaron para el comienzo. Hoy El Catre es una familia que crece por día, no solo en el equipo sino en esas personas que ya comienzan a creer en que esta plataforma puede cambiar sus vidas. Lo vi, lo vi en los ojos cristalinos y emocionados de varias personas en el lanzamiento, y lo vi en la presentación en CubaLibro. No hace falta que todos crean en nosotros, pero los que comienzan a creer, solo podemos estarles agradecidos, a pesar de nuestra incapacidad de explicar la pasión que sentimos.
Sé que todos esperan lo mejor, y hacemos todo por darles lo mejor, sepan que somos humanos, que no descansamos, que aspiramos a la perfección total y a la dignidad suprema, que nos apegamos a la ética y el profesionalismo. Sepan que a pesar de las muchísimas dificultades, hay un equipo de personas que nunca se rinden, que se rien de las esfinges y siguen adelante, con la misma fortaleza que el primer día.
Entones, emprender es crecerse en el dolor y las dificultades, es nunca rendirse, es aferrarse a los principios y agradecer. Agradecer lo malo y lo peor, por cuanto te fortalece, y agradecer todo lo bueno, por cuanto da energías para seguir.
Por eso les agradezco, les agradecemos.
El Catre les agradece.
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