Arruinado a un clic

El negocio de los videojuegos se está desvirtuando a pasos de Titanes por culpa de las cajas

Está claro que un videojuego es una creación creativa destinada al entrenamiento la cual si queremos disfrutar hemos de pagar por ella, logica pura, partiendo de aquí el concepto de pagar se está corrompiendo a niveles muy locos.

Pagar hoy

Veamos una pequeña clasificación.

  • Juegos de pago único, lo compras y juegas.
  • Juegos de pago único con opciones online, lo compras, juegas y pagas el online para ampliar el juego.
  • Juegos online de pago con pago mensual.
  • Juegos online gratuitos con pago mensual.
  • Juegos online gratuitos sin pagos mensuales con publicidad.
  • Juegos gratuitos con pagos estéticos de personalización.
  • Juegos gratuitos con pagos en cajas sorpresas de elementos personalizables.

Es en el último caso donde está el peligro, pondré como ejemplo el famoso juego PUBG. Este lo compre en Pc animado por mi amigo Dani para que jugásemos juntos en patrulla, y de pasó enrole también a Qucumatz. El juego nos costó por barba 30€.

Hemos jugado como cinco partidas aproximadamente y la verdad es que el juego esta genial. Un «Los inmortales» donde ‘solo puede quedar uno’ llevado al FPS, el cual puedes hacerlo en solitario, a dúo con un amigo o en patrullas de cuatro colegas. Las risas y tensión están aseguradas, sobre todo tensión para Dani al cual nunca lo había oído decir tantos tacos y cagarse en gente como jugando al PUBG 😆

Y ahora tenemos la versión para móviles

No es una versión desarrollada por el mismo estudio, es el resultado de una asociación de un estudio pequeño con un éxito increíble a una gran corporación China, la cual es la que se ha encargado de desarrollar la versión para móviles.

Esta versión es idéntica a la de sobremesa pero con los controles adaptados a los móviles por supuesto y con un precio de GRATIS.

Aquí es donde empiezan los problemas, tenemos un juego en dos plataformas diferentes, en una cuesta 30€ y en la otra es ‘gratis’ con compras opcionales dentro del juego, en forma de ropa y cajas sorpresas.

La ropa, skins y otros adornos de pago no me molestan en absoluto en ningún videojuego, lo veo como una forma de apoyar más al estudio que ha desarrollado el juego y una forma de tunear tu personaje, nave, coche o lo que sea. Mientras no afecte al juego ni de ventaja ninguna bienvenidos sean los tuneos personalizados.

En cambio las cajas son las tragaperras metidas en todos los videojuegos.

A cambio de un dinero puedes comprar este tipo de cajas las cuales tienen en su interior elementos de personalización como ropas, skins, pinturas y todo lo que se nos ocurra para tunear personajes, coches, naves, etc. Todo de una forma al azar, es decir, puede que te toque lo que quieres como un trullo gigante, y que queréis que os diga, pagar un dinero para comerme una mierda que no me gusta ni un pijo pues como que pasó.

Cajas de Overwatch, juego de 25€

Imagínate que te vas a comprar ropa a una tienda, ves un par de cosas que te gustan y cuando me vas a la dependienta para pedirle lo que te ha gustado té repondré que no lo puedes comprar suelto que has de comprar cajas donde hay combinaciones de toda la ropa de la tienda, me laxas aleatoriamente y que no se sabe lo que hay en ellas hasta que no las has comprado. De putos locos vamos.

Este ejemplo es algo que yo uso mucho para el mundo digital, trasladar al mundo real lo que se hace en lo digital para ver cómo funciona.

Monedas llamadas FifaPoints para hacer compras de cajas del FIFA, juego de 69€

Ahora aceptemos el caso de que este tipo de acciones son unos Casinos legales dentro de un videojuego y que tienen todos los papeles en orden. Aún y eso me parece de locos -por no llamarles otra cosa- el poner en un videojuego gratuito, al cual accedes porque se presupone que no te gusta gastar dinero o que no posees un poder adquisitivo muy elevado, elementos de compra de 100€ y más.

Aquí yo solo veo puta avaricia.

Lo puedo pasar de cosas de entre 1 a 5€, pero 25€, 50€, 100€ y casos de más se nos ha ido de las manos. Aquí lo que se demuestra es la búsqueda del error, el error de un padre que le da acceso a su hijo para comprar una cosa que no entiende de un videojuego y que el niño elija opciones más caras de las pensadas en un principio. Han sido noticia muchas veces casos de este tipo, desde la casa de Pitufina de 80€ hasta locuras donde la factura a superado los 3.000€ en la tarjeta de crédito cogida por el hijo.

Y me mantengo en la idea de que aquí hay maldad por una sencilla razón, todo el que es padre sabe que sus hijos lo que es el intercambio de monedas por objetos solo entienden que si tú lo tienes se lo puedes dar al señor de la tienda para que les de la muñeca, coche, lo que sea. No entienden lo que cuesta conseguir el dinero, ni que con el entra la comida, la vivienda, la gasolina y miles de cosas que le rodean.

Monedas en forma de cristales los cuales se cambian para comprar las cajas en StarWars Battlefront 2, juego de 69€

Está claro que cada uno puede hacer lo que quiera con su trabajo y forma de ganarlo, existen coches que valen tanto como pisos, mermeladas de 3.000€ y piedras que brillan por millones, pero en ningún caso de esto te lo dan gratis y después te clavan el hacha Leviatán por detrás.

Y ya no me enrollo más porque aquí hay mucho tema, como el mercado negro de cajas, la venta de lo obtenido de ellas entre jugadores y los casos de fracasos y polémicas una semana después de lanzar el juego.

El sentido común es lo que han de tener las dos partes, creadores y consumidores.