Achtung Baby: 25 años del mejor disco de un mal grupo

Ricardo Zamora López, quien realizó radio durante muchos años en estaciones como Radiactivo e Ibero 90.9 –la cual dirigió también–, ha escrito este post retrospectivo sobre uno de los álbumes más importantes de 1991, el benemérito Achtung Baby de la banda irlandesa U2. Pero ¿fue un disco visionario, solo un buen disco o un fiasco? Acá, Zamora explora el proceso creativo detrás del desarrollo del álbum y nos regala algunos apuntes personales. ¡Vean más TV!

Con el tiempo he encontrado que U2 es un mal grupo al que históricamente le ha costado mucho convencernos de que no lo es. ¿Lo dudan? Den clic a este momento. Pero, no importa The Beatles también fue un mal grupo. Y al igual que los de Liverpool, los irlandeses trabajaron y trabajaron hasta que construyeron un sonido único.

Recuerdo a Fran Healy contarme que, cuando Echo and the Bunnymen y U2 eran contemporáneos, la dedicación de Bono y sus nerdos amigos por pulir sus canciones fue más efectiva que la experimentación de Ian McCulloch y su grupo (esta es mi educada manera de expresar que se los chingaron por estar hasta la madre todo el tiempo).

En diez párrafos les cuento la importancia de su concierto en Live Aid (donde The Police les entregó el título del grupo más chingón del mundo), pero el sonido de U2 salió de Irlanda por su inmamable perfeccionismo y por The Joshua Tree, el visado que les permitió brincar de la radio de Londres a Estados Unidos.

Y como uno no se sube al ring para no recibir madrazos, mientras los norteamericanos se enamoraban de éxitos en la radio como With Or Without You o Where The Streets Have No Name, ellos, cual nuevos ricos, respondían a este amor con un pretencioso proyecto. Una película/desastre/álbum titulada Rattle and Hum donde U2 se entregaba con las piernas abiertas al gospel, al blues y a Elvis. El réferi contó 10 y ellos no se levantaron de la lona.

Un año más tarde, cuando descubrieron que habían alienado y aburrido con su inocencia y presunción a todo mundo, terminaron su gira, dieron este discurso, cerraron el changarro y volvieron a la mesa de trabajo.

Pero los errores no terminaron ahí. Bono, cual jugador ebrio, decidió apostar todas sus fichas a la caída del muro en Berlín. Convenció al grupo de viajar a Alemania para presenciar el evento histórico del momento, inspirarse con el fervor democrático y grabar en los estudios Hansa (donde Bowie había construido canciones épicas). Y nada, que terminaron grabando ruido, basura y piezas imposibles de ensamblar. Frustrados, regresaron a terminar el álbum a Irlanda. Todos pensaron que lo único que terminaría era la carrera del grupo.

Todos, menos Brian Eno.

El productor retomó fragmentos de la sesión, terapeó a la banda y los convenció de que algo increíble podría suceder si construian las canciones a partir de la estridencia. Sonaba imposible, pero poco a poco empezaron a crear algo nuevo.

A pesar de lo bien que estaba sonando todo, les preocupaba alejarse demasiado de lo que ya habían hecho. Necesitaban de una pieza que fuera el puente de lo que eran y de lo que estarían a punto de ser. Algo que le permitiera al público entender que Achtung Baby no era un juego. Esa justificación para seguir juntos llegaría con el descubrimiento de ONE.

También se dieron cuenta que la austeridad de Berlín les había dado el mejor lienzo para construir un retrato nihilista de la sociedad. Una sociedad insertada en el mundo conquistado por el conservadurismo de Bush, el consumismo y las franquicias satelitales de los canales de cable: CNN, MTV, VH1…

Desde esa confusa nube de estática provocada por las señales satelitales, que impedía ver claramente lo que sucedía en el conflicto del Golfo Pérsico o a las tensiones raciales en Estados Unidos que detonaron la violencia del hip-hop, U2 crearía su escenario. Basura y más basura desde la TV. La televisión era la droga del país.

Inspirados por el efecto que la señal satelital de Live Aid tuvo en su carrera, construyeron un poderoso infierno multimedia. Muros de pantallas de televisión, controles remotos, cámaras VHS y llamadas telefónicas a la Casa Blanca darían vida a la intoxicante experiencia llamada ZooTV. Igual de ambicioso que Rattle and Hum, pero cimentado en el lado menos luminoso del rock y la cultura pop: algo de Lou Reed, William Burroughs, Las Vegas.

Este es uno de los álbumes que definieron mi vida. Sus canciones me han acompañado en los momentos más altos y en los más lamentables. Me identifico con el cinismo que permea sus sonido y la redención que prometen sus letras. Su premisa culera que afirma que “para ser más feliz, solo necesitas ver más televisión.’

Con Achtung Baby entendí que los resultados no sólo le llegan a los genios y a los inspirados. También algo queda para las personas nada talentosas que, como yo, tal vez por necias, no se espantan con sus errores.

Esta actuación realizada durante el aniversario 20 de Achtung Baby, cuando encabezaron el cartel de Glastonbury, todavía ofrece ecos de la importancia de Achtung Baby y ZooTV.

Vean más TV.

Publicado originalmente en elhyp3.com el 18 de noviembre de 2016.