Mamá, me he hecho emprendedor

O la historia de los errores que cometí cuando le expliqué a mi madre a qué me dedicaba

Vicente Solsona
Jul 10, 2017 · 5 min read

Mamá, el otro día cuando me preguntaste a qué me dedicaba, me pillaste por sorpresa. Hoy te escribo para decirte, que me he hecho emprendedor.

La idea para este artículo la saqué de una web americana. Y nada más leerlo me dije, ¡yo también he pasado por eso!

Me refiero al momento doloroso de contarle a mi familia a qué me dedicaba. Es más, hasta tenía la intención de que me entendieran.

Por ponerte en situación, estudié Ingeniería Industrial. Tengo un Máster en gestión de proyectos, de esos que no salen nada baratos. Un perfil perfecto para trabajar en una buena multinacional. De esas con puestos seguros y buenos sueldos. O eso decían antes de la crisis.

Por supuesto, ese nunca ha sido mi interés. Pero sí el de mis padres. Así que contarles que me iba a dedicar a esto de Internet, no era tarea fácil.

Y no lo era porque los inicios son complicados. Inversión, bajos sueldos, mucho riesgo. El sueño de todos los padres que se lo han currado para darnos una educación universitaria. Si tú eres emprendedor, seguro que sabes de lo que te hablo.

Presta atención, el año pasado LinkedIn hizo una encuesta entre 16.000 padres. Al parecer, un tercio no tienen ni idea de lo que hacen sus hijos en el trabajo. Lo interesante es que al 50% le gustaría que se lo explicaran bien.

Este desconocimiento por parte de nuestros padres es totalmente normal. El mundo está cambiando tan rápido, que cada día salen nuevos tipos de trabajos.

Los emprendedores de hace 20 años abrían restaurantes. Los emprendedores y autónomos de este siglo se dedican al marketing digital, al growth hacking, tienen un podcast, desarrollan webs para e-commerce o crean aplicaciones que te miden los pasos.

Por no mencionar a los que construyen drones, los que se dedican a la inteligencia artificial o los que llevan proyectos del Internet de las cosas. De locos…

Mi madre formaba parte de ese grupo con ganas de saber más. Y me pasé un año intentándoselo explicar. Esta es una lista de los 5 errores que yo cometí y de cómo solucionarlos:

1. Le solté pitch de mi empresa

Una manía que tenemos los emprendedores es que le soltamos el mismo discurso a todo el mundo.

Nos olvidamos de que el objetivo es que la persona que nos está escuchando nos entienda. En vez de eso, lo que hacemos es soltar una chapa que les deja con la boca abierta. Pero de la que no pillan nada.

Del mismo modo que a un cliente no lo intentas convencer de la misma manera que a un inversor, a tu madre no se lo puedes explicar igual que a tu compañero de la universidad.

Sobre Declarando por ejemplo, le dije que es un SAAS con asesor virtual. No pilló nada, le sonó a chino. Entonces cambié a la versión sencilla, esa que dice que ayudamos a más de 10.000 autónomos con un programa para llevar su contabilidad y presentar sus impuestos. Y que nuestra visión es que puedan pasar más tiempo con sus familias y que tengan más dinero para disfrutar de ese tiempo. Di en el clavo…

2. No le puse ejemplos

No hay una manera mejor de explicar un negocio, que poniendo un ejemplo. Busca algo muy conocido que te sirva como referente y compáralo con tu empresa.

Por ejemplo, si fueras el CEO de Uber podrías decir, “es una aplicación con un servicio de taxi pero con conductores que no son taxistas. Son personas normales que te llevan de un sitio a otro con su coche y en su tiempo libre”.

Sobre Declarando le dije, “es como si tuvieras un asesor fiscal tradicional en la silla de al lado. Pero en vez de hablarte directamente, te va dando consejos a través de la web”.

3. Me lie con palabras raras

Olvídate de usar cosas como software, kpi´s o community manager. Ya le cuesta bastante que le hables de ser emprendedor. Usa palabras que ella pueda entender, como programa informático, resultados o “la que lleva el Facebook”.

Y cuando intentes describir tu rol dentro de la empresa, por favor no tires de CMO o de marketing strategist. Dile mejor que eres el director de marketing o que te encargas de la estrategia de marketing.

Yo le dije que soy el CPO. Liada. Cambié a palabras cristianas y ahora mi madre ya sabe que trabajo de director de Producto en Declarando.

Y que mi labor es ayudar a crear un buen producto para nuestros clientes y pensar en los mejores canales para que descubran y le den una oportunidad.

4. Le hablé de inversores

Aquí va un consejo de emprendedor a emprendedor, al principio, olvídate de los inversores. Olvídate de ellos para hacer crecer tu negocio, olvídate de ellos para sobrevivir y desde luego, olvídate de ellos para explicarle a tu madre a qué te dedicas.

Una manía que tenemos los emprendedores es que tenemos constantemente metido en nuestros discurso lo de la “ronda de inversión”. Y lo cierto es que tener inversión externa cuando nuestro proyecto muestra tracción y necesita crecimiento, está genial.

Pero cuando empiezas, tal y como dice Javier Megías en su blog, es mejor que te olvides de los inversores y busques clientes. Presta atención también a lo que dice Carlos Blanco, abre ronda de inversión cuando no la necesites, de este modo podrás elegir a la persona perfecta para tu negocio.

Es decir, empieza a pensar en cómo financiarte cuando no lo necesites, de este modo no llegarás con el agua al cuello cuando llegue el dinero.

Si le vienes a tu madre con la cantinela de la ronda, la habrás perdido para siempre. Le va a costar entender esto de ser emprendedor. Lo de que tu negocio dependa de que otros arriesguen su dinero porque creen en ti.

5. No pareció que tuviera un trabajo

Una de las peores cosas que tiene ser emprendedor, es que la gente no te toma muy en serio. De hecho, casi todo el mundo se piensa que no trabajas. Y la primera de todas, tu madre.

Cuando le expliques a lo que te dedicas, déjale muy claro que tienes un horario y que no vives de vacaciones permanentes.

Si ves que te dice que sí pero no se lo acaba de creer, se lo tendrás que demostrar. Nada de cogerle el teléfono en horario laboral, nada de contestarle a los whats apps y nada de hacerle recados en medio de la mañana.

De hecho ninguna de estas cosas las deberías de hacer de ningún modo, es lo que más afecta a tu productividad. Recuerda que ser emprendedor no consiste en echarle muchas horas, consiste en crear mucho valor con las horas que has echado.

Tienes que establecer unos límites para que ella se dé cuenta de que lo tuyo no es un hobby. De que esto de emprender va de verdad. Sólo de esta manera empezará a tomarte en serio y se acordará perfectamente de lo que haces en tu vida laboral.

Vicente Solsona

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Director of Product at www.declarando.es while traveling the world full time. Always looking for new ideas for www.startwarslab.com

Emprenderrores

Colección de los principales errores que han cometido emprendedores de éxito. Lecciones y aprendizajes que te ayudarán a hacer crecer tu negocio.

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