Aquí no puedo fumar.


¿Existe en el acto de escribir una comunión con lo divino? ¿Qué diferencía a un columnista de un novelista? ¿Qué diferencia existe entre un bloggero y un poeta? Dejando a un lado lo mas evidente, en cuanto a la forma, el sentido es el mismo: Comunicar, Comunicarse, crear una comunión entre el emisor y el receptor, trasladar el sentimiento del que escribe al que lo lee, generar un aceptamiento, tal vez no en opinión, pero sí en sentimiento. Cualquier trozo de papel garabateado puede volverse una biblia personal, lo único que se necesita es “un alguien” dispuesto a aceptar lo plasmado como verdad, subjetiva, pero verdad al fin. Por lo tanto, en el acto de escribir existe una comunión con lo divino, uno se vuelve un Dios per se, aún cuando sólo escriba para ejercitar la mano, o, como en mi caso, porque ya no puedo fumar más.

C.L.J