
Modelo de Módulos: Interacciones mente-materia y sus manifestaciones
Comentario sobre el artículo de Robert G. Jahn y Brenda J. Dunne por Miguel Morales Navas
En primer lugar estimo óptimo — como en la investigación que llevé acabo anteriormente sobre la Visión Remota y las propias de la CIA (link: https://drive.google.com/drive/#folders/0B9jnXsnaBQJiemNVUnBkdndUQm8 ) — hablar un poco de las dos personas que han llevado a término la siguiente investigación. La cuestión es simple, y es que muchas veces viendo de quienes vienen las cosas se entienden muchas de las aseveraciones que dicen o el cáliz de las investigaciones que realizan. No obstante, y antes de empezar, me gustaría aclarar que no lo hago desde la posición de deslegitimación ni mucho menos (aunque a veces mi tono se presta a ello), sino simplemente como datos que pudieran justificar en algunas ocasiones las temáticas de sus experimentos, ya que sinceramente, soy de los que piensan, que el conocimiento científico es provocado y no encontrado. Así que sin más vacilación voy a ello.
Robert G. Jahn es un doctor en física retirado, concretamente especialista en sistemas avanzados de propulsión eléctrica y plasma para vehículos aeroespaciales, de hecho, ha sido profesor de ciencias aeroespaciales en la Universidad de Princeton así como decano en la misma en el Departamento de Ingeniería. Ha colaborado — debido al tópic de sus investigaciones — tanto con NASA como con las Fuerzas Aéreas Norteamericanas. Jahn ha recibido algunos premios gracias a sus investigaciones en propulsión, pero no es cuestión de este artículo enumerarlos ahora. Lo que sí habría que resaltar es que, debido a sus intereses en la parapsicología y más concretamente en el fenómeno de la telequinesia, el mismo formó el instituto de Princeton Engineering Anomalies Research Lab (PEAR), así como también es el vicepresidente de la Society for Scientific Exploration. Me gustaría pararme aquí por un segundo, y es que el artículo que vamos a comentar, está ‘casualmente’ publicado en la revista de este grupo de científicos, de la que él es el vice-presidente. No obstante, y viendo su trayectoria profesional y advirtiendo al lector que no me cabe ninguna duda sobre su calidad de científico, no puedo obviar que estas cosas son, al menos, un poco sospechosas. Pero repito nuevamente, que haya publicado sus investigaciones en su revista no hace porque sí que su investigación sea mejor o peor.
Brenda J, Dunne posee los grados de psicología y humanidades por la Escuela de Chicago Mundelein (una escuela católica y privada que forma parte de la Universidad de Loyola en la misma ciudad), también posee un Mastar en Human Development por la Universidad de Chicago. La cuestión es que sus referencias académicas terminan aquí, porque el resto están ligadas al ya comentado PEAR, así como afiliaciones y directora de ciertas organizaciones pseudo-científicas. Con esto, tampoco quiero desmerecer su cáliz de científica, aunque sí se ve que en comparación con Robert, quien es de ciencias puras, ella tiende más bien a otros caminos.
Bien, habiendo hecho un pequeño recorrido por sus carreras académicas y también habiendo advertido que la revista donde publican es dedicada casi principalmente a este tipo de temas y de la que Robert es vicepresidente, poco más tengo que decir y sólo queda meternos en la investigación. Como siempre, haré un pequeño recorrido resumen por cada uno de los puntos y expondré mi opinión al final, esto no quita la posibilidad de que vaya haciendo pequeños apuntes en algunos momentos, para aclaratoria o para un desarrollo de la narrativa más natural y pequeñas observaciones.
1. Background (‘Antecedentes’)
Primeramente en este apartado nos encontramos con una alusión a la cantidad de datos que en la última centuria se han recogido sobre la cuestión, esta es: los efectos dela conciencia sobre los fenómenos físicos. Los autores asegura que existe una cantidad de datos tal, que podemos ver (en la realización de un meta-análisis de lo que existe sobre este asunto) que el efecto es real, aunque siendo cauto, también nos advierte de que también hay bastantes casos en los que ni siquiera se han conseguido resultados equivalentes. Todo esto se resume en la falta de algo concreto y regular que nos permita comprender mejor la existencia de dicho fenómeno, advirtiéndonos el autor y la autora, que quizá las búsquedas han estado guiadas por el marco formal intelectual, el cual nos ha dirigido hacia una luz ya conocida, mientras que lo más probable, es que los fenómenos que necesitamos buscar estén dándose en las regiones más oscuras, o siguiendo con el símil que nos proponen… en esas regiones oscuras del mundo físico y mental.
Para afrontar esas “regiones oscuras”, los autores nos proponen dos módulos conceptuales con los que intentan definir tanto el mundo tangible (T) como el mundo de la consciencia (C). Adjunto las siguientes imágenes recogidas de dicho artículo:

En dichas imágenes podemos ver un breve resumen de lo que engloban estos dos módulos, pero los autores nos indican que es necesaria una forma de entender la relación de los mismos fuera de la perspectiva popular materialista. En concreto, nos comentan que aun estando a favor en muchas de sus asunciones, apuestan porque la experiencia consciente es más extensiva, menos explícitamente definible… y nos sitúan en una verdad, y es que ahora mismo la ciencia cuantitativa no ha logrado aprehenderla, aunque nos dejan entreveer que sus propuestas son vinculantes a las especulaciones que pueden hacerse desde la mecánica cuántica. En concreto, nos remiten a otros artículos escritos por ellos (o alguno de los dos) y con los que intentan validar las extrapolaciones que realizan para dar consistencia a este modelo. Yo no he leído dichos artículos, por lo tanto, carezco del conocimiento que en ellos se exponen y lo bien fundamentados pueden estar, quizá en un futuro me atreva a analizar alguno de ellos.
Pues bien, volviendo a lo que nos proponen, nos yuxtaponen los dos módulos comentados (T) y (C) en modo de hacernos ver como la visión aceptada del recorrido de la información se encuentra con un problema conceptual, y no es otro que la falta de información sobre el funcionamiento del mind-brain translation stage,; para que os sigáis situando, os facilito la siguiente figura que aparece en el artículo:

Aprovechando dicha exposición, nos aclaran el cometido de dicho estudio, que no es otro que combatir la idea eminentemente materialista de las interacciones existentes entre mente y materia (Fig.3), intentando proponer otro esquema de interfaz que dé cuenta de ciertos efectos anómalos que parecen ser que existen en dichas interacciones del mundo tangible con la conciencia y viceversa, todo esto apoyado por una recopilación de resultados obtenidos en experimentos en el PEAR durante dos décadas. En dichos resultados nos comentan que ha habido un poco de todo, tanto éxitos con ciertos datos que apuntan hacia efectos anómalos de interacción entre dichos módulos, como otros tantos que no han dado nada de nada.
El programa PEAR, se ha centrado casi enteramente en dos clases de experimentos: anómalas interacciones humano/máquina, y recepciones remotas de información por humanos. Las interacciones parece ser que se basaban generalmente en la alteración de eventos aleatorios en mecanismos electrónicos, aunque también nos comunican de otra naturaleza como mecánicos, ópticos…; y la recepción de información de características sobre objetivos físicos donde un “agente-humano” se encontraba pero dónde éste no podía comunicarse de ninguna forma con el receptor. A través de dichos experimentos, parece ser que obtienen datos para poner en duda dicho modelo de interacción propuesto más arriba (Fig.3), y nos invitan dentro del artículo a hacer un pequeño recorrido por algunos de esos datos:
1. Ineffectiveness of Direct Feedback (“Inefectividad” del Feedback Directo)
En este apartado realmente se nos relatan algunos experimentos que no han dado un efecto relevante sobre la interacción humano-consciencia/máquina bajo un feedback directo, la mayoría de ellos en un intento de incidir sobre la aleatoriedad de ciertos fenómenos, ya sean electrónicos (números) cómo objetos (bolas) e incluso comportamientos (flujos de agua).
2. Indirect Feedback Experiments Yielding Larger Effect Size (Experimentos de Feedback Indirecto que han dado Efectos Significativos)
Aquí se nos relata la curiosidad de que tareas quizá más difíciles y menos atractivas, han provocado efectos anómalos más preponderantes. En este apartado resaltan un estudio sobre los FieldREG, donde pequeños aparatos capaces de registrar anomalías en eventos aleatorios fueron situados en diferentes lugares de aglomeración pública sin que nadie lo supiera, tales como teatros, meetings profesionales, eventos deportivos… Resaltan que los mayores efectos observados curiosamente tienen que ver con los eventos donde la gente comparte ciertos sentimientos de entusiasmo o espirituales, o dicho de otro modo, donde comparten ciertas aspiraciones comunes, siendo por mucho estos efectos más fuertes que los encontrados en los típicos experimentos de laboratorio.
3. Effects of Operator Strategy or Personality (Efectos de la personalidad de los Operadores o sus estrategias)
En este apartado nos explican distintas estrategias dependiente de personalidades concretas que entienden que han podido también influir de algún modo en que se puedan provocar en mayor o menor medida estas anomalías. Parece resaltar el nivel de consciencia de los operadores, pero esta asunción carece realmente de unos datos estadísticos significativos que los acompañen.
4. Objective versus Subjective Parameters (Parámetros Subjetivos contra los Objetivos)
Los parámetros que han sobresalido después de hacer un análisis de varianza (ANOVA), tienen que ver más con la naturaleza específica de la persona, como por ejemplo, el esfuerzo que ponen, el género de la misma e inclusive la existencia de compañeros co-operadores. Estas características son de naturaleza algo más abstracta ya que no son completamente medibles en relación a qué es lo que tienen estas personas que pueden provocar dichos efectos. Aunque los autores entienden que la mente procesa tanto la información objetiva como subjetiva, el mundo físico tangible, por su definición no entraría en juego. Es por esto que aparecen las sospechas de que las rutas de información anómala no proceden directamente de (C) a (T), o viceversa.
5. Appearance of Structural Anomalies Subordinate to Primary Intention (Apariencia de Estructuras Anómalas Subordinadas a la Primera Intención)
Aquí lo que nos intentan exponer los autores, es que parece ser que existe una estructura subyacente de procesos mentales que quizá esté relacionada con ciertos eventos registrados en algunos experimentos que se llevaron a cabo. Nada más ni particular nos dicen al respecto.
2. The Unconscious and the Intangible (Lo Inconsciente y lo Intagible)
Después de todo ese popurrí de enigmáticas evidencias, llegan a inferir que esos procesos anómalos de adquisición de información e influencia física necesita de dos módulos más: (U) e (I). Que para resumir sus propiedades adjunto la imagen propia de cada uno de ellos que aparece en el artículo:

Más allá de este resumen de las funciones de los módulos no hay nada más que decir, ya que se limitan a comentar algunas inferencias de otros autores sobre el tema, así como a exponer una posición crítica respecto a lo que se considera de forma ortodoxa. Lo realmente importante en este aspecto viene en el siguiente apartado.
3. The Modular Structure and Its Interfaces (La Estructura Modular y sus Interfaces)
Ya con todos los módulos propuestos, se nos propone esta nueva estructuración de la interacción mente-materia y de la posible ruta de esa información anómala que aparece en algunas de las pruebas mencionadas anteriormente.

La cuestión es que no se nos advierte más allá de que es un posible medio de “conducción” de información, en la que no se establece más detalle alguno que el propio funcionamiento-definitorio de los módulos que intervienen. De hecho, los propios autores no especifican los medios por los cuales sucede. No obstante, nos sugieren que hay que recabar más pruebas empíricas de dichas interferencias entre los módulos, pero claro, aquí está el “truco del almendruco” para justificar las dificultades que entrañarían tales definiciones.
Se acude también a la noción de límite. En el artículo se utiliza el intercambio fácil, el que todos damos por “bueno” o “creíble”, vamos con el que jugamos coloquialmente, y no es otro que el intercambio de información de (C) a (T) o viceversa. El problema general de esto, es que aunque podríamos decir que es conceptualmente aceptado, como bien es sabido, el establecimiento de cualquier límite es imposible, y entonces, los autores se escudan en esta salva conceptual para justificar la dificultad del establecimiento del mismo sobre algo “científicamente aceptado”, más lo será aún establecerlo de algo que ni siquiera es tangible. No es que yo esté en contra de esta postura, porque ciertamente los límites son “algo” existentes sólo en la conjugación lingüística, quizá atendiendo a los fenómenos experimentados, sería mejor utilizar el término de membrana que a la vez formaría parte de los dos cuerpos, no obstante, creo que la utilización es pobre, ya que sí se dan unos pasos de estructuras a estructuras como ejemplo de dichos módulos (desde la percepción de algo con nuestros sentidos hasta el salto a la mente), no aparece sin embargo ninguna cadena de acontecimientos para las otras interacciones. A mi modo de ver, esto es como multiplicar por cuatro los problemas conceptuales de saltos de límites. Ellos lo único que hacen referente a los módulos (U) e (I) es nombrar una serie de posibles procesos y características. Pero no creáis que los autores han hecho esto al “tum tum”, tienen una explicación algo válida (a mi modo de entender) para esto, y es el ejemplo de onda.
A ver, ellos exponen que las ondas pueden tener una cualidad tangible de superficie (por ejemplo, las ondas en un estanque), pero que la propagación de la misma está determinada por propiedades “menos tangibles”, ya que nos conduce la explicación explicación de las mismas a la mecánica cuántica. Bien, básicamente es un ejercicio de “reduccionismo de escapatoria”. Es sabido que el mundo subatómico está infinitamente más vacío que lleno y que el salto cualitativo a la materia está aún por explicar, lo que me encamina a pensar que esto tiene que ver más aún con una explicación de unificación de campos que con los procesos de mente-materia. Como resumen de esta insalvable vía directa de los efectos de la mente sobre la materia, los autores proponen que sin obviar esta vía, existe una capa más profunda que conecta los módulos (U) e (I) y que desencadena en las experiencias vividas y los eventos dados, como una especie de semilla que se establece en la interacción de los límites de dichos módulos que termina por interactuar en (C) y (T) ¡Pero he aquí donde se “cae” la historia a mi parecer! Ya que se propone que existe un punto intermedio que separa una supuesta realidad que existe fuera de la experiencia y que ésta no se ve influida directamente de esta interacción. En la siguiente imagen podemos ver este hecho más claramente:

Para mí, esa semilla es como decir dios o “hulahula”.
Como se ha dicho ya más arriba, los autores no están muy contentos con eso de dar límites concretos a los módulos — algo que comparto al menos conceptualmente hablando — , nos proponen otros dos esquemas representativos que facilito a continuación:

Aunque nos dicen que los límites difusos no son estáticos, para mí el problema sigue siendo el mismo: son modelos 2D que debido a su exposición carece de las propiedades de interacción de los fenómenos cuánticos; por tanto, parece una abstracción pobre que no soluciona realmente ningún problema conceptual, las zonas más negras siguen siendo zonas definidas por mayor número de eventos sucedidos. Que luego ellos quieran juntar los sucesos (o diálogos como ellos dicen en el artículo) entre materia, mente y exponer que son los lugares donde se establecen las mezclas de las realidades es otro cantar.
4. The Source (La Fuente)
En la proposición de la fuente de todas estas dinámicas de interacción, ellos establecen que es un concepto fundamental el saber (o por lo menos esclarecer) su procedencia. Hablan de dos posibilidades: o que los interfaces y las rutas flujo de información que se han ensamblado hasta ahora son epistemológicamente y ontológicamente adecuadas para la captura de esa ‘esencia’ de la realidad experimentada, o son activadas por algún agente externo que crea, energiza, etc. probablemente incluyendo para sí la suma de todos estos componentes. Esto, como bien dicen ellos, nos conllevaría a tener en cuenta el fenómeno subjetivo más extremo, que no es otro que la experiencia espiritual. No entrando este preciso instante en la consideración de esta apreciación, si expongo un nuevo módulo al que ellos han llamado Módulo (S), en el cual se intenta mostrar una estructura que pueda participar de forma activa en la explicación de los fenómenos que investigan.

Para ubicar ellos mismos este módulo, nos dan varias opciones, porque me da que ni ellos mismos saben dónde ponerlo y se guían por presunciones estereotipadas en la cultura social, de forma que otorgan esos lugares con perspectivas que quedan fuera del objetivo concreto de este estudio. Cómo ellos mismos prevén que esta posición puede ser harto criticada, acuden a una cita de uno de los científicos más reputados de la historia: Albert Einstein. Concretamente la cita dice:
“The most beautiful and most profound emotion we can experience is the sensation of the mystical. It is the sower of all true science. He to whom this emotion is a stranger, who can no longer wonder and stand rapt in awe, is as good as dead. To know that what is impenetrable to us really exists, manifesting itself as the highest wisdom and the most radiant beauty which our dull faculties can comprehend only in their most primitive forms — this knowledge, this feeling is at the center of true religiousness. The cosmic religious experience is the strongest and noblest mainspring of scientific research.”
Traducción:
“La más Hermosa y profunda emoción que podemos experimentar es la sensación de lo místico. Es la sembradora de toda la ciencia verdadera. Aquel para el que esta emoción es extraña, quien no pueda maravillarse y permanecer absorto ante el sobrecogimiento, es como si estuviera muerto. Para conocer aquello que es impenetrable para nosotros y que realmente existe, eso que se manifiesta él mismo como la más alta sabiduría y la más radiante belleza que nuestras embotadas facultades pueden comprender sólo en su forma más primitiva — este conocimiento, este sentimiento está en el centro de la verdadera religiosidad. La cósmica experiencia religiosa es el más fuerte y noble soporte de la investigación científica”.
Muy bonito hasta aquí, pero quizá deberían de haber puesto también este otro párrafo del mismo autor en el que se nos aclara un concepto fundamental de su pensamiento y que da lugar a malentendidos a la hora de comprender qué quiso decir.
“Mi religiosidad consiste en una humilde admiración de lo infinitamente superior que se revela en lo poco que nosotros, con nuestro entendimiento débil y transitorio, podemos comprender de la realidad.”
Así pues, ya podemos entender que su religiosidad estaba lejos de la concepción creadora referente a ninguna entidad concreta. Pero lo que sí entendía Einstein, es que en la religión existía ese leitmotiv por dar explicaciones a las cosas que acontecían y eso, en cierta forma, es un aspecto que forma parte de la historia de la ciencia de hoy. De hecho Einstein dijo:
“La ciencia sin la religión está coja, la religión sin la ciencia está ciega”
Los autores también utilizan esta frase en el texto, mas que para connotar una referencia a la importancia que hayan podido tener ciertos aspectos fundamentales humanos por saber, que se han materializado de diversas formas en la religión. Vamos, que lo han hecho para encajar los aspectos espirituales en los procesos y abstracciones científicas.
5. Experimental Implications (Implicaciones experimentales)
En este apartado es que realmente no dicen nada, ya que todo lo dejan en manos de las experimentaciones que están llevando a cabo (de las cuales no dan detalles) o las que piensan hacer. De hecho, rizando mucho el rizo (pero mucho, mucho) de su discurso, establecen una hipótesis de que sería probable que el ser humano y su consciencia pudieran de alguna forma mezclarse en su identidad con la identidad del obje-aparato, como, “según ellos”, hacen los aborígenes con los animales en sus ambientes naturales. Se les olvida decir que este entendimiento parcial de los comportamientos animales tiene más que ver con factores evolutivos estructurales del cerebro, como las llamadas “neuronas espejo”, que con vete a saber qué quieren proponer ellos, porque tampoco lo aclaran.
— Me estoy poniendo algo crítico lo sé, pero hay “cosas” y cosas.
Como siempre suele suceder cuando algo es inaprehensible por algún carácter presupuesto por las personas que sostienen ciertas posturas parecidas, se acude a lo cuántico, siendo esto respuesta para casi todo en la llamada “New Age”.
6. Theoretical Implications (Implicaciones teóricas)
Aquí podríamos incluir prácticamente todas las que se quieran (visto el carácter discursivo de este análisis), no obstante, expondré algunas de las concepciones que hacen los autores.
En primer lugar nos vienen a decir que el desarrollo profundo de las cuestiones que plantean, nos llevan a la mezcolanza de la mente y la materia, nos intentan trasladar a un mundo místico donde entran en juego innumerables variables abstractas, así como también donde el tiempo y el espacio no están aún definidos. A mí personalmente, esta posición, aunque poética, está lejos de lo que supuestamente un estudio científico ha de proponer, pero como anteriormente hicieron con Einstein, los autores vuelven a sacar de contexto frases cortas de grandes científicos del pasado, para dar a entender que su postura está sustentada por el método científico. A unas malas podría decirse que La Ciencia en cierto modo las acoge, aunque sea con desdén, pero no así el método científico, que no tiene nada que ver con modas o tendencias de mercado.
En segundo lugar, y volviendo a ese estado de mezcolanza entre mente y materia, Jahn y Dunne nos comunican que es crítica la necesidad de una comprensión ontológica sobre las propiedades de este estado dual, y nos enuncian un estudio de Harald Atmanspacher y sus colaboradores, donde desarrolla la unidad esencial entre los conceptos representados de manera profunda en la psycho y la física cuántica. Decir hay que este autor (Harald Atmanspacher), es una persona sobradamente preparada, siendo doctor en física y habiendo sido parte del equipo docente de universidades como la de Heidelberg y Texas (entre otras). No estimo a mal traer esto a colación, pero carezco del conocimiento necesario (ya que Harald trabaja con conceptos muy abstractos y de lectura compleja) para saber si dicha referencia se muestra oportuna dentro de este estudio. Realmente, en este punto, los autores no proponen mucho más, ya que se dedican a mezclar temas para dar una consistencia lógica a la narrativa, en pos de construir una visión de futuro en cuanto a las perspectivas de entendimiento de este fenómeno: la manifestación de la interacción mente-materia.
7. Model Summary and Applications (Resumen del Modelo y Aplicaciones)
Aquí empieza el punto fuerte, porque es en este punto donde se examina la proposición del modelo conceptual y la relación que pueda existir entre la materia y la mente humana, que después de examinar todo el documento, parece comentar al menos datos interesantes y empíricos sobre la alteración de los dispositivos random. Aun así, el problema esencial que veo a esta propuesta, está en los propios experimentos, los cuales no se explican ni se exponen con datos y metodologías concretas, por tanto, irreproducibles, aunque no niego que buscando profundamente en las referencias que nos aporta el artículo se puedan encontrar todos estos datos. Pero siguiendo con lo que los autores nos proponen, este nuevo modelo pretende asentar las bases de una concatenación de acontecimientos dentro de lo físico (incluyendo también aquellas incertidumbres existentes en los micro y macro sucesos) así como también los que suceden en la parte (o rama) más mental, quiere decir según los autores, la actuación en el mundo físico de la intención y los deseos. Ellos afirman que esta asunción tiene apoyo empírico en algunos de los primeros experimentos comentados sobre la interacción de mente y materia. Particularmente (y como ya he dicho) no he llegado a leer estos experimentos (los cuales aparecen referenciados hacia otro artículo), así que no puedo juzgarlos.
Después de esto, seguimos con más filosofía que ciencia, ya que se establece un soliloquio sobre la falta de incertidumbre y la probabilidad, así como las influencias de la observación objetiva de las mismas. En primer lugar, sobre esto, debo resaltar que ellos mismos tienden a la ambivalencia de sus argumentos, diciéndonos que la objetividad inevitablemente conlleva una subjetividad. Esto no es más que otra forma de mezclar palabras que no llevan a un significado concreto, es un entramado de significados que no llegan a formular ningún concepto con sentido (es como decir, por ejemplo: esto es un vacío estático). No obstante, si es cierto que para que se produzca una evaluación de la probabilidad ha de existir un margen de error y esto conlleva límites, como también lo es que estos límites sean difusos (como bien se nos dice en el artículo) y que estos mismos a su vez sean los que, ateniéndonos a su propuesta de objetividad-subjetiva (o como yo creo entenderla, aún en su “sin-sentido”), tome una manifestación objetiva. Para hacerlo más sencillo:
Cualquier observación conlleva un carácter subjetivo de elección, ya que se ha de elegir qué se mide. Dentro de esto, debemos utilizar un margen de error para establecer cuándo sucede el fenómeno de forma causal o cuando es debido al azar, la supuesta estructuración de este mismo margen es lo que nos permite “aseverar” si lo observado es objetivo o no.
La cuestión que subyace a todo, es que los autores entienden que la intencionalidad del sujeto puede alterar el comportamiento de los cuerpos. Vamos, que la realidad puede ser alterada por el deseo. Pero que para esto, la mente debe entrar en un estado tal, que la barrera entre el mundo físico y el mental sea borrosa o difícil de establecer y esto se propone que ocurre mientras meditamos, dormimos, etc. Por ello, los autores utilizan técnicas y ambientes en sus experimentos que permitan establecer conexiones del subconsciente con la tarea evaluada. Este link o esta suposición de interacción que crea las anormalidades medidas y se basa en el esquema que ya vimos más arriba (figura. 7). A partir de esto Jahn y Dunne se lanzan a la piscina (y nunca mejor dicho), proponiendo que esto podría tener que ver con “poderes” como la clarividencia o la telepatía, pero a la vez te dicen que los experimentos no son concluyentes para aseverarlo. En cualquier caso, el modelo propone que existe alguna mezcolanza de las identidades de tres componentes — el objetivo, el agente o emisor y el receptor — , los cuales son indispensables para que el fenómeno se produzca.
Haciendo hincapié o volviendo en cierta forma a esos “poderes”, los autores hablan de la posible existencia de un campo de información reminiscente, recordando de alguna forma a lo que proponía Carl Jung con su “inconsciente colectivo”. Yo he de declararme aquí partícipe de la idea de Jung, pero de una manera que poco tiene que ver con la aquí propuesta, mi tesis es más socio-evolutiva-racional, aunque haciendo autocrítica, posición igualmente poco explorada que la de estos autores. Pero regresando a las interpretaciones teóricas del modelo, Jahn y Dunne estiman (basándose en sus, como diría yo… creatividad) incluso una diferencia entre la percepción remota y la clarividencia, que aunque siendo las dos “como puertas” de este campo colectivo de información, la primera es más dirigida, mientras que la segunda tiene una naturaleza espontánea, más dependiente de factores emocionales en los cuales existen esas intenciones que muchas veces son subconscientes y que proponen que pueden ser partícipes de ciertos fenómenos.
“Ya con las luces puestas”, los autores nos ofrecen también alternativas explicativas sobre otro tipo de fenómenos que ellos dan por supuesto que existen, tales como: curación a través de la imposición de manos, diagnosis y cura remota, la terapia del rezo; donde los compromisos con los pacientes (los que sufren el problema) evocan una estimulación celular o respuestas fisiológicas beneficiosas. Hacen también referencia a acupuntura y a ese supuesto campo de información intangible resaltando sus beneficios ya demostrados sobre la salud (la demostración es dicha por esto no probada de ninguna forma de manera rigurosa). De nuevo, ellos establecen que estos cambios materiales se deben a reordenaminetos en un campo más sutil en las estructuras intangibles relevantes, las cuales responden a la imposición del inconsciente y los deseos de curarse por parte de los sanadores y los pacientes mismos.
Todo esto intenta relacionarlo a su vez con los fenómenos que los dispositivos REG recogen. Ante esto yo particularmente no tengo nada que decir, estoy bastante convencido de que el fenómeno de alteración de la aleatoriedad es bastante real (al menos con los datos que he podido estudiar). Lo que ya no me cuadra tanto es que esta anomalía sea directamente provocada por esos deseos o dinámicas de ese inconsciente que ellos mismos dan por supuesto, no obstante, argumentan que estas anomalías aparecen incluso cuando las personas son ignorantes de que el aparato está funcionando. Avanzando más en el supuesto de estos autores, dedican especial interés a la influencia de este pre-estado de intención y aseveran claramente que aunque el aparato responde, por ejemplo: a propiedades mentales de un grupo; no saben muy bien que propiedad colectiva es la que provoca estas anomalías. O, como dicen ellos: “…is not obvious what here is the teleological driver”. De todas formas, ellos extrapolan estas anomalías en las pulsaciones binarias a fenómenos de toda índole como la percepción remota[1], los poltergeist o incluso la vida después de la muerte. Personalmente todo esto se me escapa porque ya dejando fuera que estos fenómenos puedan o no ser reales (no voy a entrar en esa discusión ahora mismo), el modelo que ellos proponen no tienen ningún sustento empírico más que el de las alteraciones en los REGs, y no sé yo cómo se salta de aquí a la reencarnación, de la cual ellos la explican de la siguiente forma dentro del modelo:
“En casos raros de aparentes reencarnaciones, por ejemplo, quizá podamos estar observando una incompleta metamorfosis de la mente inconsciente del individuo muerto en una nueva configuración mortal.”
Aseverar todo esto a partir de los cambios de registro en unas máquinas que lanzan unos y ceros, me parece ante todo absurdo. Y solamente tengo esto en cuenta porque es el único dato del que podemos encontrar como evidencia real en experimentos controlados, del resto, hasta ahora, yo sólo he encontrado relatos.
Como conclusión a todo diré que el estudio no aporta realmente más que divagaciones sacadas de contexto fruto de una creatividad digna de libros de ciencia ficción, pero que realmente, no pasa el menor escrutinio científico. No ofrecen datos concretos de ninguna experimentación concreta y se limitan a relatar supuestos experimentos que sí ofrecen esos datos ¿Qué pueden existir? No digo que no, pero este artículo, si hablamos de “conocimiento científico”, es solamente un cúmulo de ideas que solamente pueden sostenerse por las ganas de creer en ellas o no.
[1] De la que ya escribí un comentario y que puedes encontrar aquí: https://medium.com/en-la-frontera-de-la-ciencia