911 = Cuando las cosas se hacen bien en la República Dominicana.

Recorrido por el 911

Hace unos días tuve la oportunidad de formar parte de un grupo de personas que fuimos invitados a dar un recorrido por las instalaciones del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911 y, al igual que mis compañeros de visita, quedé verdaderamente impresionado.

Muchos pensarán que eso es -simplemente- un “Call Center”.

Confieso que era más o menos la impresión que tenía y que estaba seguro confirmaría después de la visita, pero lo que ví fue algo que no había visto en otra dependencia del gobierno.

Dicho sea de paso, he tenido la oportunidad de visitar varios “Call-Centers” a lo largo de mi trayectoria profesional y en verdad que hay una diferencia de 180 grados. Para que más o menos se den una idea, un “Call-Center” es un Aeropuerto y el 911 la NASA.

Hago esa aclaración para todas aquellas personas que piensan que el 911 se resume en tan solo un centro de llamadas.

En resumidas cuentas, les diré que el equipamiento, organización y capacitación del personal es algo que puede ser ejemplificado en una película de Hollywood. NO ESTOY EXAGERANDO.

Muchas personas aún no entienden la importancia que tiene el sistema 911 para la República Dominicana y para cualquier país/ciudad en el que exista un servicio similar.

Por un lado, que bueno que existan muchas personas que no sepan la importancia de dicho sistema, ya que eso significa que jamás han tenido que llamar al 911 por una emergencia, pero estoy seguro que todos aquellos individuos que se han visto beneficiados al correr su vida peligro o al tener un inconveniente serio, saben que es algo que debe continuar y que -efectivamente- funciona… y MUY bien.

Sin lugar a dudas, uno de los mayores retos que tiene el 911 en la República Dominicana es mantener su nivel de modernidad y excelencia, así como capacidad para seguir innovando, algo que -de nuevo- pocas personas entienden.

Aún recuerdo el “escándalo social” que se armó cuando se propuso que se cobrara una suma de 20 pesos a cada factura telefónica, con el objetivo de poder tener fondos para el mantenimiento del 911.

Claro. Somos una sociedad egoísta que no titubea al comprar una, dos o tres cervezas, pero que se queja cuando le proponen pagar 20 pesos para el 911 cuyo ÚNICO OBJETIVO ES SALVAR VIDA Y AYUDARNOS.

No sé cuál sea el método más apropiado para obtener fondos para el mantenimiento del 911… Quizás la fórmula de los 20 pesos por factura telefónica, o -posiblemente- al uso de internet… ¡No sé! pero me queda claro que el mantenimiento del 911 debería ser responsabilidad de TODOS, ya que uno nunca sabe cuando va a necesitar de la ayuda/socorro del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad.

Un comparativo similar que he visto en muchos países de América Latina sobre las ironías de la sociedad, es sobre el tema de los Derechos Humanos.

Es común escuchar que las comisiones de Derechos Humanos solamente protegen a los criminales, pero les aseguro que si un día son encarcelados por algún error/confusión de la autoridad (como pasa todos los días) van a estar rogando por la ayuda/asistencia de un representante de dichos organizamos de Derechos Humanos para que los ayude.

Con el 911 pasa exactamente lo mismo. No lo valoramos hasta que lo necesitamos o nos damos cuenta que estamos vivos (o a salvo) gracias a la asistencia que se obtuvo.

De acuerdo a las cifras proporcionas por el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad, el número de casos atendidos ha sido de 583,022.

Dicha cifra, sin lugar a dudas, es un caso de éxito, algo indiscutible e indebatible.

Hace dos días leí en los medios como un niño perdido se reencontró con sus padres gracias a la ayuda del 911.

Para todas aquellas personas que son padres de familia, sé que opinarán igual que yo: Perder a un hijo es lo peor que puede pasar y -reencontrarlo- lo mejor.

Ese es uno de los miles de ejemplos que podría citar para convencer/motivar a la sociedad que el 911 es necesario así como FUNDAMENTAL en cualquier sociedad avanzada.

Para concluir, quisiera invitar a todos a respetar a todas las personas que colaboran con el 911 (desde los operadores, hasta las personas que atienden las emergencias). Su trabajo es duro e intenso, así que mostrémosles el mismo respeto que le daríamos a cualquier otra persona a la que acudiríamos para solicitar ayuda.

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