Llegué a los 40…

Y sigo esperando la famosa crisis.

Hace un año escribí un artículo llamado Ganándole a la “Crisis de los 40”, en el que hable de cómo había llegado a los 39 y sobre esa crisis que muchos “sufren” al acercarse (o llegar) a las cuatro (4) décadas… que -por cierto- yo no había sufrido.

Desde aquel entonces no mucho ha cambiado. Sigo trabajando en lo que me gusta, mi familia y yo gozamos de salud y aún tengo mucha energía para seguir con mis planes personales y profesionales.

La única diferencia es que ya tengo 40 años y no me ha llegado la famosa crisis.

Aún recuerdo cuando mi papá festejó esta misma edad… Yo tenía 10 años y hoy, 30 años más tarde, sigo viendo a mi padre con los mismos ojos: exitoso, feliz, realizado y sumamente comprometido con la familia.

Soy una persona que admira a su papá, y siempre tuve como eje querer ser como él… quizás en mis veintes tenía como objetivo querer seguir sus pasos, pero más por sus éxitos profesionales que otra cosa, algo que hoy ha cambiado.

Sigo queriendo ser como él, pero no por sus éxitos profesionales, sino por lo que ha logrado como persona: crecimiento permanente, entrega total a su familia y, sobre todo, cerrar los ojos por las noches sabiendo que mañana será un día retador y que hay que enfrentarlo con pasión y dedicación.

Hoy llego a los 40 con mucha energía pero, sobre todo, con las bases para poder enfrentar lo que venga… ¡ESPERO!

Siempre habrá campo para madurar, y soy un convencido que cada día es un nuevo aprendizaje, y si bien no me ha llegado lo que muchos llaman la “crisis de los 40”, estoy seguro que -en caso de llegar- sabré enfrentarla como he afrontado cualquier adversidad personal y profesional como lo hice en los veintes y en los treintas.

Hoy tengo 40 años y estoy muy orgulloso de todo lo que he logrado, pero -sobre todo- estoy MUY emocionado por los proyectos y emociones por venir.