Los Miserables

Por: Raúl Guerrero Bustamante


“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”

Victor Hugo
Nunca me ha cabido la menor duda que las mejores novelas no sólo tienen las mejores historias, los mejores escenarios o las más apreciadas aventuras o desventuras, también tienen personajes de increíble talante, personajes que el lector sabe amar y que en el colmo de la ilusión literaria, los lectores ansiamos vivir una vida como la del personaje; así es tan justipreciado tanto el Principito como el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Rocambole o Jean Valjean, protagonista de Los Miserables, cuyo autor, el insigne poeta y político Victor Hugo, no tiene más que trasladarnos a ese siglo XIX francés en que las penurias humanas son el signo que descifra la crisis de la monarquía, el parto de la historia, las nuevas ideas de lucha bien ganadas en las calles de París y la vida de un hombre que en la mayor de las miserias, no habiendo tenido una educación y otras oportunidades tiene que robar unas hogazas de pan para mantener a sus sobrinos. Ese personaje también nos enseña que la lucha por la dignidad puede llegar muy lejos, que no obstante los 19 años de prisión, se puede ser un hombre íntegro y capaz de no caer en los amargos rencores, que la confianza es el valor fundamental para crecer, que la vida da muchas vueltas, aunque suene a lugar común. La obra da mucho de qué hablar de Victor Hugo, otro hombre que se convierte en un personaje digno de ser reconocido por la historia, un hombre de ideas liberales, solidario, un político de buena cepa, alma gemela de un Guillermo Prieto, de un Vicente Rivapalacio, de un Giuseppe Garibaldi o de un Johann Wolfgang von Goethe, hombres del siglo XIX que en su tiempo abrieron la mente de miles de personas, fuera en ideas políticas o en la literatura. Victor Hugo amaba la libertad, era un hombre que traslucía sus objetivos de vida, luchaba en contra de la pena de muerte. Muy conocido es para algunos mexicanos el detalle que tuvo en una carta desde el destierro con motivo de la intervención francesa en la que le decía a los mexicanos que no era el pueblo francés quien les hacía la guerra, era su imperio tan injusto que se hallaba Victor Hugo en la misma trinchera que los mexicanos y refrendaba que Francia era hermana de México. Los Miserables es otro hito en la literatura mundial, es otra obra que merece ser leída en toda su extensión para procrear lectores humanitarios que deseen nuevas formas de justicia, ética, de amor y empuje para recuperar a la Humanidad. Si bien la novela atrapa al grado de que se ha hecho comedia musical y ha sido recreada en películas, ello hace homenaje a la calidad de la novela publicada en 1862, aunque tristemente la misma pudiera ser trivializada en medio de canciones y el glamour propio de la cultura norteamericana. No queda más que defender las fojas que hacen que la imaginación siga dando vida a Jean Valjean, a Cosette, a Fantine y Gavroché entre otros.