¡Basta de llorar!

El negocio que los periódicos tenían hace 20 años con grandes ingresos por publicidad y suscripciones se esfumó. Esperar más venta de ejemplares o suscriptores es apostar por un negocio en constante caída


Sí, es verdad. El negocio que los periódicos tenían hace 20 años con grandes ingresos por publicidad y suscripciones se esfumó.

Llegó Internet, los periódicos hicieron sus ediciones digitales, contrataron más periodistas, apostaron por la integración y desintegraron después.

Empezamos con el SEO para que Google nos indexara y nos trajera tráfico. Luego nos peleamos con Google y le dijimos que no queremos que nos indexe (en España se acabó Google News).

Vinieron los Community Managers para gestionar las redes sociales, y nos dicen que hay que tener estrategia en Twitter, Facebook, Pinterest, Linkedin, Snapchat para captar audiencia.

¿Y qué hay del negocio? ¿Cómo se gana dinero?

Brotan los gurús que dicen “implementemos el paywall como The New York Times” (ese diario que un señor mexicano, el más rico del mundo ha salvado de la quiebra).

En las reuniones de dueños y directores de periódicos sigue latente el anhelo de volver a vender tinta, y hay emoción cuando llegan noticias de un diario de Asia que logró aumentar la circulación del impreso.

Parafraseando a los programas de sanadores de medianoche televisiva, “paren de sufrir”.

Comencemos por admitir que ninguno de los propietarios de periódicos de Hispanoamérica tiene confianza en el negocio digital, es más, un gran porcentaje no lo comprende ni le interesa.

Si los responsables de las estrategias empresarias de un periódico se mantienen en la comodidad del negocio que conocen del medio impreso, no tengan dudas de que veremos muchos periódicos cerrados, pero no por “culpa de Internet”, sino de ejecutivos que se negaron a entender las características del negocio digital y a realizar los cambios necesarios.

El auge económico de América Latina ha provocado que los gobiernos gasten mucho dinero en publicidad para periódicos. Esta luna de miel ha retrasado los cambios estratégicos. El ciclo está cambiando y habrá menos fondos para la publicidad en papel, hasta los gobiernos ven más efectivas las campañas en la web. Se irá recortando esa asistencia de respirador artificial con la que subsisten cientos de periódicos.

Seis de cada 10 latinoamericanos tienen menos de 35 años, es decir, no leen ni leerán un periódico impreso.

El primer paso es aceptar la realidad: el periódico impreso no morirá pero será con suerte una décima parte de lo que es hoy; lo que importa realmente es salvar el negocio de la prensa libre, independiente y rentable. Para hacerlo, el camino es uno solo: digital.
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