El impresionante, tremendo, increíble y nefasto hábito de adjetivar noticias para atraer tráfico a los diarios online

Los paradigmas del periodismo digital de estos tiempos tienen como lugar común el uso de los adjetivos en los títulos de las notas, con el único fin de promover el clic a la noticia, aunque muchas veces el contenido defraude al lector.

El hábito se ha desarrollado dentro del generalizado proceso de pauperización de la profesión periodística, donde ya parecen importar poco los hechos y las verdades, por el contrario, el tráfico, los clics y el contenido “fast food” dominan la escena de 9 de cada 10 medios digitales (ver Los medios digitales y los ratones en la rueda).

Hay excepciones. No me canso de destacar la tarea de El País de España, el medio líder mundial de información en español, que se resiste a estas prácticas.

La increíble, el mal momento, la triste historia, la insólita confesión, el video que hace furor, la conmovedora reacción, rompió el silencio… son estilos que a diario encontramos en las páginas web como trampas para tontos que intentan engañar al lector para que se interese en la noticia.

Otra práctica es titular una noticia sin contar la noticia. En una contradicción elemental del periodismo escrito que establece que el titular debe contener la fuerza informativa de una noticia, lo verdaderamente importante, ahora abundan las preguntas “¿A quién votará Donald Trump?”

Cuando aprendemos redacción periodística, nos dirían que la noticia sería: “Donald Trump anuncia que votará por Hillary”. Pero esta práctica le ha cedido el espacio a titulares que no informan o peor aún, que no se entienden.

Sé que mi comentario no modificará en nada los nuevos hábitos de la adicción al clic, porque la meta que se les impone a editores y redactores de medios digitales es lograr tráfico y que las redes sociales generen más usuarios.

Mientras todos miran los clics y la publicidad programática, la audiencia y facturación publicitaria de medios como Quartz o El País demuestran que buen periodismo, calidad de contenidos y respeto a la inteligencia de la audiencia dan buenos resultados económicos.

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