De endosufridora a endosaludable en 20 pasos

Si tienes un diagnóstico de endometriosis o, aunque no lo tengas, tienes dolores menstruales, hay mucho que está en tu mano hacer para reducir los síntomas y mejorar tu calidad de vida.
Básicamente, se trata de hacer un cambio de hábitos hacia un estilo de vida más natural y equilibrado. Cada mujer es un mundo y sabemos que la endometriosis es una enfermedad compleja y crónica. No te puedo garantizar una curación, pero si te puedo asegurar que si sigues estos pasos vas a mejorar tu salud a todos los niveles.
- Tienes que acabar con el estreñimiento si o si. En este otro artículo te explico cómo puedes poner punto y final al estreñimiento con 3 sencillas y eficaces rutinas mañaneras. Pero esto se debe convertir en una prioridad, tu cuerpo necesita liberarse de tóxicos y del exceso de estrógenos.
- Debes hidratarte adecuadamente. La mayoría de nosotras sufrimos deshidratación crónica sin saberlo. Éste es otro de los aspectos fundamentales para ayudar a depurar el organismo. Diariamente debes tomar al menos 8 vasos de agua de calidad (filtrada o mineral), más si hace calor o practicas deporte. Agua, no otras bebidas, y preferiblemente fuera de las comidas.
- Abandona los plásticos en tu vida. Sustituye las botellas y envases de plástico por otros de cristal o acero inoxidable. Los plásticos son una fuente de xenoestrógenos que agravan nuestro problema.
- Deja de consumir ciertos alimentos. Principalmente, gluten (sobre todo, trigo), lácteos, carnes rojas, embutidos, bollerías, refrescos, alcohol, café (como mucho, 1 taza al día), soja, azúcares y alimentos precocinados, refinados y edulcorados artificialmente. Son alimentos inflamatorios, estrogénicos y que alteran el sistema inmune. Prueba durante 1 mes a dejar de consumirlos a ver si notas los resultados.
- Empieza a incluir productos orgánicos en tu compra. Esto incluye alimentos, cosméticos y productos de limpieza del hogar. Para nosotras es crucial deshacernos de los pesticidas y otros químicos que actúan en nuestro cuerpo como disruptores endocrinos y aportan toxicidad. Entiendo que el precio puede ser un problema, pero yo llevo años haciendo más de la mitad de mi compra ecológica y el precio medio por persona y día es de unos 10 €. Ten en cuenta que vas a dejar de consumir muchos otros productos que también encarecían tu compra y no te aportaban nada bueno.
- Introduce alimentos anti-endo en tus menús semanales. Por ejemplo, la brócoli y otras crucíferas son unas estupendas aliadas que no deben faltar en tu compra semanal. Alimentos ricos en ácidos grasos Omega 3 como semillas de lino o chía, nueces, pescado,… Ayúdate también de antiinflamatorios naturales como la cúrcuma o el jengibre. Consume frecuentemente ajo, cebolla, hojas verdes, cereales integrales,… Iremos viendo diferentes endorecetas sabrosas y sencillas, pero la clave está en cocinar lo más casero y natural posible.
- Consume proteínas en todas las comidas del día, de origen vegetal (frutos secos, semillas, cereales integrales, legumbres) o animal (huevos, pescado, algo de carne orgánica). No tiene por qué ser mucha cantidad, pero sí hay que cuidar la ingesta diaria. Carne roja puedes tomar después de la menstruación para reponer un poco el hierro que perdemos por el sangrado (el hierro hemo es de mejor absorción).
- Pierde algo de peso. No por una cuestión estética, sino porque las células grasas producen estrógenos por acción de la enzima aromatasa. Debemos mantener a raya la cantidad de estrógenos en nuestro organismo. Reduce un poco las cantidades en la cena, mastica adecuadamente y no te obsesiones, no se trata de hacer dieta sino de cambiar tu alimentación por otra más saludable. Al hacer los cambios de los que estamos hablando, la pérdida de peso probablemente vendrá sola. Cuida lo que comes, pero permítete también tus caprichos y darle alegrías al cuerpo de vez en cuando sin sentirte mal por ello.
- Consume alimentos crudos a diario. La alimentación viva aporta enzimas y micronutrientes (vitaminas y minerales). Consume zumos o batidos verdes naturales, ensaladas, frutas y brotes germinados.
- Toma probióticos y prebióticos. Hay que cuidar la microbiota (o flora) intestinal para sanar nuestro intestino y reforzar el sistema inmune. Los probióticos son bacterias “buenas” que puedes obtener de alimentos fermentados como el kéfir de agua, la kombucha, el chucrut (sin pasteurizar), los yogures (sin abusar), el ajo negro, el vinagre de manzana sin filtrar, etc. También puedes tomarlos directamente comprándolos en un herbolario o farmacia. Los prebióticos son los alimentos de esas bacterias, fundamentalmente, alimentos ricos en fibra que ayuda además a la evacuación intestinal y a controlar los niveles de azúcar en sangre.
- Descubre el mundo de las infusiones: pasiflora, regaliz, jengibre, manzanilla, cola de caballo, cúrcuma... cada una aporta algo positivo a tu organismo y además están muy buenas y sientan muy bien.
- Muévete, el movimiento es vida. Aunque sientas dolor o fatiga, debes practicar ejercicio suave a diario, al menos caminar media hora. Es fundamental. Puedes también nadar, practicar yoga, pilates, tai chi, o aquel ejercicio que más te guste y vaya más contigo, el que tú quieras pero hazlo.
- Depura tu organismo. Los órganos depurativos del cuerpo (principalmente hígado y riñones) están saturados por la cantidad de tóxicos y contaminantes ambientales a la que estamos expuestas y las altas dosis de medicación que consumimos por nuestra enfermedad. Hay que limpiarlos para que puedan hacer bien su trabajo y eliminar el exceso de estrógenos. Además de hidratarte adecuadamente y tomar infusiones depurativas (como el te verde, la alcachofera o el tomillo), vegetarianiza un poco tu dieta y come vegetariano al menos 1 día a la semana (el agua limpia los filtros). Puedes también tomar baños de sal y hacer semiayunos de zumos o alimentos crudos de un día regularmente y más largos en los cambios de estación. Con estas prácticas ganarás salud y energía.
- Descansa adecuadamente. Las mujeres con endometriosis tenemos normalmente activado el metabolismo del estrés y niveles altos de cortisol y adrenalina para poder funcionar en el día a día. Es esencial para nosotras dormir las horas necesarias para reponer las baterías y cargar las pilas. Una infusión de melisa y pasiflora antes de dormir te puede ayudar a conciliar el sueño.
- Reduce los tóxicos en tu vida. Sustituye los cosméticos por otros productos más naturales como puede ser el aceite de coco. Deja de utilizar productos superfluos como los perfumes, la laca o el suavizante. Tu cuerpo no necesita más química. Todo lo que aporta olor debe permanecer sobre tu piel y la piel es el órgano más grande que tenemos; a través de ella también absorbemos los compuestos, igual que se absorben los medicamentos, por ejemplo de un parche hormonal. Vigila también los utensilios con los que cocinas, antiadherentes en las sartenes, aluminio, etc.; sustitúyelos por sartenes de titanio o cerámica, y otros utensilios de acero inoxidable, silicona platino, vidrio, madera...
- Trata de reducir la cantidad de fármacos. Sabemos que cuando el dolor apremia, tiramos de cualquier analgésico disponible, pero también somos conscientes de que muchas veces no nos hacen ningún efecto. Siempre que sea posible, intenta reducir un poco la dosis. A medida que vayas llevando una vida más saludable, notarás que necesitas menos medicación y, si tu cuerpo está más limpio, será más sensible a los efectos de los medicamentos y te hará falta una cantidad menor. Puedes ayudarte también de analgésicos naturales y hierbas calmantes que puedes encontrar en herbolarios con los que complementar tu medicación habitual.
- Toma el sol y respira aire puro. El mar, el campo, el contacto con la naturaleza es esencial para alcanzar el equilibrio y la coherencia de nuestro cuerpo y nuestra mente. El aire puro oxigena nuestras células y el movimento nos activa. Tomar el sol 20 minutos al día sin protección, al menos en piernas, brazos y cara, en las horas en que es menos perjudicial, permite sintetizar la vitamina D y nos alegra el vida.
- Calma tu mente. Técnicas como la meditación o el mindfulness ayudan a aliviar tensión y sufrimiento, liberar estrés, facilitar la relajación y el descanso y vivir una vida más consciente y feliz. Los ejercicios de respiración también ayudan a reducir el estrés y aliviar el dolor.
- Recupera o descubre algún nuevo hobby. Mantiene tu mente distraída, fomenta tu creatividad, mejora tu autoestima y te relaja. Todo lo que nos ayuda a producir serotonina, nos hace sentir bien. Si además es un hobby saludable, mejor que mejor, cocina nuevas recetas, cultiva un pequeño huerto ecológico, practica senderismo,… convierte tu autocuidado en tu nueva afición.
- Sonríe más y empieza a ser consciente de que tus pensamientos influyen en tus emociones y estado de ánimo. Simplifica tu vida y reduce tu nivel de autoexigencia, empieza a ocuparte en lugar de preocuparte por los problemas, regálate pensamientos positivos y evita el sufrimiento en vano. En el aquí y el ahora, justo en este momento presente, seguramente todo vaya bien y tengas mucho por lo que estar agradecida a la vida.
Además de estos 20 pasos, hay otras terapias y tratamientos que te pueden ayudar, como la fisioterapia, la acupuntura, el shiatsu, la terapia enzimática, la progesterona natural,… Puede que tengas también alguna intolerancia alimentaria que no sepas o necesites suplementación de algunas vitaminas o minerales. Cada caso requiere un tratamiento individualizado y estaría bien que en este proceso contases con un profesional de la salud de mente abierta y enfoque holístico. Pero los cambios que te planteo son generales y aportan beneficios a cualquiera, así que anímate sin dudarlo a ponerlos en práctica.
Sé que son muchas cosas y, a lo mejor te sientes un poco abrumada con tanto cambio. Comienza por hacer una limpieza de tu despensa y deshacerte de aquellas cosas que sabes que no te sientan bien, compra hoy un dentífrico sin flúor, mañana prueba a hacerte una infusión de jengibre, la semana que viene plantéate salir a caminar 3 tardes,…, objetivos pequeños, realistas y alcanzables. De lo que se trata es de ir avanzando poco a poco, paso a paso, cada una a su ritmo, pero en la buena dirección.
¡Mucho ánimo! Sea cual sea tu nivel de partida, seguro que vas a mejorar. Si yo he podido, tú también puedes, y te sentirás tan bien que querrás más y más, ya verás.

