Los 4 pilares de la endometriosis

Desde que recibí el diagnóstico de endometriosis, no he parado de investigar y leer sobre el tema con el afán de entender los motivos que habían llevado a mi cuerpo a desarrollar esta enfermedad. Mi mente analítica, científica y curiosa, necesitaba comprender el origen del problema para poder tomar el control de la situación.

Lo que todas conocemos es que la endometriosis es un crecimiento descontrolado de tejido endometrial (del mismo tejido que recubre el útero) en zonas en las que no debería estar. En situaciones normales, el sistema inmune detecta y elimina ese tejido, pero en las mujeres con endometriosis, esta eliminación no es tan eficaz como debería ser.

No obstante, la causa de la endometriosis no está del todo clara, se habla de la menstruación retrógrada como principal explicación, si bien se barajan otras hipótesis.

Tras mucho indagar, yo he sacado mis propias conclusiones al respecto. A día de hoy, considero a la endometriosis como una enfermedad de naturaleza sistémica que implica a todo el organismo, aunque se manifieste principalmente a nivel del aparato reproductor.

Tal y como yo lo veo, la endometriosis se sustenta sobre estos 4 pilares:

1. Una mala salud intestinal.
2. Un sistema inmune debilitado.
3. Un desequilibrio hormonal.
4. Una saturación de los órganos de desintoxicación del cuerpo.

La salud empieza en el intestino, este importantísimo órgano es el encargado de la absorción de nutrientes y es donde se localiza la primera barrera del sistema inmune. La mayoría de las mujeres con endometriosis sufren estreñimiento y molestias digestivas, y esto no es algo casual.

La mala salud intestinal puede estar causada por un desequilibrio en la microbiota (comúnmente conocida como flora) intestinal que da lugar a putrefacciones y fermentaciones de los nutrientes, y esta situación prolongada en el tiempo puede derivar en el síndrome del intestino permeable. Es decir, se abren “orificios” entre las microvellosidades intestinales permitiendo que pasen a sangre tóxicos y nutrientes sin terminar de digerir.

Esta invasión del torrente circulatorio trae de cabeza al sistema inmune, que no da a basto para combatir tal intrusión y, con el tiempo, se acaba debilitando, empezando a desatender otras tareas como la eliminación del tejido endometrial de aquellas zonas en las que no debe estar.

Otro patrón común a todas las mujeres con endometriosis es el desbalance hormonal, tenemos un exceso de estrógenos y niveles más bajos de progesterona. Esta sobrecarga estrogénica puede deberse a un exceso en la síntesis de esta hormona (ya sea porque la producimos en exceso o porque entra al organismo de forma exógena) o a un defecto en la eliminación. En cualquier caso, este desequilibrio hormonal es responsable de buena parte del cuadro patológico asociado a la endometriosis.

Y, por último, nos encontramos con contaminación ambiental, pesticidas, metales pesados, disruptores endocrinos en forma de xenoestrógenos, medicamentos para tratar de aliviar el dolor,…, un cóctel de tóxicos que acaban saturando los órganos de depuración del cuerpo, principalmente, hígado y riñones, pero también intestino y piel.

Estos órganos de detoxificación están sobrecargados, no pueden eliminar esos tóxicos que pasan a sangre a través de los intestinos, ni eliminar eficazmente el exceso de estrógenos. Esa situación de intoxicación crónica está detrás de la mayoría de las llamadas enfermedades de la civilización.

Ya tenemos planteado el cuadro: intestino en mal estado, sistema inmune debilitado, exceso de estrógenos y órganos de depuración saturados. Un estado de pérdida de salud generalizada que trae como consecuencia la aparición de inflamación crónica y de los dolores intensos propios de la endometriosis, entre otros múltiples síntomas.

Si no hacemos nada por controlarlo, la endometriosis puede avanzar y afectar a otros órganos más allá de los órganos pélvicos. Además, esta situación podría llegar a derivar en otras enfermedades que se relacionan con la endometriosis, como hipotiroidismo y otras enfermedades autoinmunes, fibromialgia, fatiga crónica, cáncer hormonodependiente, etc.

La parte positiva de todo esto es que este deterioro de salud del que hablamos está ligado, principalmente, a hábitos y estilo de vida y, por tanto, potencialmente, cambiando estos hábitos perjudiciales podríamos tomar el control de la situación, frenar el avance de la enfermedad y mejorar en gran medida los síntomas asociados a la endometriosis.

Hay mucho campo de acción para poder incrementar nuestra salud a estos 4 niveles, hay mucho que está en nuestra mano hacer. Yo ya llevo mucho terreno avanzado y mi objetivo es compartir contigo lo que he aprendido y ayudarte a conseguirlo. Plantéate tomar las riendas de tu enfermedad y empezar a convivir con una endometriosis saludable.